Un soldado español junto a otro salvadoreño, mueren en un accidente de tráfico en Líbano durante una misión

Un soldado español muere en un accidente de tráfico en Líbano durante una misiónOtros tres militares salvadoreños, que viajaban en el vehículo “Lince” siniestrado resultaron heridosOtros tres militares salvadoreños, que viajaban en el vehículo “Lince” siniestrado resultaron heridos

El soldado conductor español  Abel García Zambrano, soltero, de 25 años y natural de Zafra (Badajoz) y el soldado de las Fuerzas Armadas Salvadoreñas J.M.C.A., resultaron muertos esta madrugada en un accidente de tráfico sufrido por un vehículo “Lince” cuando se dirigía a realizar un relevo en un “check point”.

El suceso se produjo sobre las tres menos cuarto de la mañana en la carretera denominada SD-1 que discurre al norte de la población de Ghajjar, al sureste del Líbano y en la proximidad de la frontera israelí.

Ambos militares pertenecían al Grupo Táctico Ligero Protegido (GTLP) español desplegado en la zona, en el que está integrada una sección de tropas salvadoreñas. Estas tropas emplean en sus labores los vehículos LMV (Light Multirole Vehicle) españoles, operados por conductores igualmente españoles.

Los efectivos de la Guardia Civil asignados al contingente español han abierto una investigación. Por causas todavía desconocidas, parece ser que el vehículo volcó y dio varias vueltas de campana, en un tramo de carretera sin arcén y con mucho desnivel fuera de la calzada.

En el accidente resultaron igualmente heridos los otros tres militares salvadoreños que formaban parte de la dotación del vehículo. Uno de ellos se encuentra en estado muy grave; los otros dos sufren múltiples traumatismos considerándose su estado grave.

Tras conocerse lo sucedido, se activaron los equipos médicos de estabilización de los contingentes español y salvadoreño que conforman la Brigada Líbano XX y se desplazaron al lugar del accidente.

Una vez allí procedieron a la estabilización de los tres militares heridos, pudiéndose solo certificar la defunción de los otros dos ocupantes del vehículo.

Los tres heridos fueron evacuados en helicóptero al hospital de San Jorge, en Beirut. Los cuerpos de los dos militares fallecidos fueron trasladados en ambulancia a la Base “Miguel de Cervantes”, donde se instalará la capilla ardiente.

El Grupo Táctico Ligero Protegido está integrado por 536 militares españoles y 42 salvadoreños, acantonados en la denominada ‘Posición 428’, próxima al lugar del accidente. Otros 10 militares salvadoreños están integrados en el Cuartel General de la Brigada Líbano XX.

Funeral por el soldado Abel García

Familiares, amigos y compañeros del soldado Abel García Zambrano se unieron ayer con un mismo sentimiento -el dolor- para despedir a quien, apenas 48 horas antes, había prestado su último servicio a España en el marco de la Fuerza Interina de Naciones Unidas para el Líbano. El funeral se celebró en la base “General Menacho” de Bótoa (Badajoz), en presencia del ministro de Defensa, Pedro Morenés, el presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, y el JEME, general de ejército Jaime Domínguez Buj, entre otras autoridades civiles y militares.

Funeral por el soldado Abel GarcíaEl féretro del soldado García, cubierto con la Bandera Nacional, fue portado por ocho compañeros suyos y depositado sobre un túmulo en el Patio de Armas del 2º Batallón del Regimiento de Infantería Mecanizada (RIMZ) “Saboya” nº 6. Bajo un cielo gris, la misa fue concelebrada por el vicario Francisco Bravo y el capellán José Fernández. El primero recordó el carácter amable de Abel, de 25 años de edad, y tuvo palabras de consuelo para sus familiares y amigos. También transmitió un mensaje de afecto del arzobispo de Mérida-Badajoz, Santiago García, que se encontraba en Roma.

Funeral por el soldado Abel GarcíaA continuación, el ministro de Defensa impuso sobre el féretro la Cruz del Mérito Militar con distintivo amarillo, condecoración que ha sido concedida también al militar salvadoreño fallecido en el mismo accidente de tráfico.

Por su parte, el jefe accidental de la Brigada de Infantería Mecanizada “Extremadura” XI y jefe del RIMZ “Saboya” nº 6, coronel César Augusto Sáenz de Santa María, destacó que el soldado García “no dudó en dar un paso al frente, con esa alegría y optimismo que le caracterizaban, para acudir allá donde los intereses de España lo demandaban, en este caso a las lejanas tierras del Líbano, para llevar paz y estabilidad a una población que lo necesitaba”. Además, añadió: “Este compromiso, en un acto de suprema generosidad, le llevó a entregar su propia vida por los ideales que defendía y a convertirse, de este modo, en ejemplo para cuantos tuvimos el honor de servir a su lado”.

Tras el acto de homenaje a los que dieron su vida por España, el coronel Sáenz de Santa María entregó a la familia del fallecido la Enseña que cubría el féretro de su hijo, junto con su prenda de cabeza y la Cruz del Mérito Militar. Finalizada la ceremonia, el cuerpo de Abel García fue trasladado a su localidad natal, Zafra (Badajoz), donde recibió sepultura.

Dos sargentos del Regimiento de Transmisiones nº 2 salvan la vida a un joven

Lo que comenzaba como una jornada cotidiana de trabajo se convirtió, para los sargentos Raúl García y Christian J. Romero, en un día que difícilmente olvidarán. El 3 de febrero, como habitualmente, decidieron dedicar a la carrera su sesión de instrucción físico-militar y, sin esperarlo, acabaron salvando la vida a un joven que se había encerrado en el interior de su vehículo en marcha y que estaba respirando el humo del tubo de escape.

Dos sargentos del Regimiento de Transmisiones nº 2 salvan la vida a un joven
Dos sargentos del Regimiento de Transmisiones nº 2 salvan la vida a un joven

Los dos suboficiales, compañeros de promoción y binomio de carrera, se encontraban recorriendo una zona de campo cercana al acuartelamiento “Teniente Muñoz Castellanos”, donde se ubica el Regimiento de Transmisiones nº 2 en el que están destinados desde el pasado verano.

Cuando se dirigían hacia una antena de comunicaciones que habían marcado como punto de retorno de su itinerario, se toparon con un vehículo estacionado en el borde del camino y que se encontraba en marcha. “Al principio pensé que podía ser un vigilante que tenía mucho frío -ese día nevó en Madrid- y se había metido en el coche para calentarse”, recuerda el sargento Romero. Pero esa idea se le fue de la cabeza al comprobar que el coche tenía tapadas las ventanillas delanteras y traseras con trapos y bolsas, y observar que del tubo de escape salían unas gomas hacia el interior del maletero.

“Podían ser mil cosas, y por eso decidimos acercarnos pero con mucha precaución, garantizando nuestra seguridad en todo momento”, explica el sargento García. Al hacerlo, descubrieron en la parte de atrás a un joven que parecía estar inconsciente y que había echado el pestillo a todas las puertas. “Empezamos a golpear el coche, pero el joven no reaccionaba”, señala. Entonces se percataron de que el maletero no estaba cerrado y lo abrieron para que entrase aire. Gracias a eso, el chico comenzó a recuperar el sentido. Los dos militares siguieron golpeando el vehículo y diciéndole a la persona que estaba dentro que abriese alguna puerta. Al final, le convencieron y lo hizo.

“Abrimos todas las puertas para que entrase oxígeno y el chico fue despertándose”, señala Christian. Sabían que era necesaria la ayuda de los servicios de emergencia pero ninguno de los dos llevaba el móvil encima, y por eso, a la carrera, llegaron hasta un centro hípico que se encontraba a un kilómetro a pedir auxilio.

Una vez que avisaron, regresaron junto al vehículo para evitar que el joven volviese a intentar la misma maniobra al verse solo de nuevo. Poco después llegaban los servicios de asistencia sanitaria y la Policía, acompañada del padre del joven que había sido avisado por los propios sargentos, que le llamaron al encontrar un móvil en el coche.

“El padre nos dio un abrazo llorando, y se mostró muy agradecido”, destaca el sargento Romero. “Eso fue muy gratificante”, corrobora su compañero, quien añade que él también es padre y que, como tal, puede llegar a comprender cómo se sentía aquel señor en esos momentos sabiendo que le habían salvado la vida a su hijo.

Su actuación, que fue clave para evitar una desgracia, les ha valido la felicitación de todos sus compañeros y de los jefes de su Regimiento, pero para ellos lo importante de toda esta historia no son las recompensas que puedan recibir sino la satisfacción de saber que han salvado una vida.

Blog del Ejército de Tierra