El cabo 1º que no se rinde

Sigue sumando éxitos a su historial en carreras de ultrafondo

     En el camino hacia el éxito, rendirse no es una opción. Cuando se le pregunta al cabo 1º Juan Gómez Martínez, natural de Palma de Mallorca y de 37 años, lo tiene claro. Este militar —que acaba de llegar destinado al Grupo de Operaciones Especiales “Valencia” III,  desde el Regimiento de Infantería Ligera (RIL) “Palma” nº 47— podría  ser para muchos un cristalino ejemplo de perseverancia y esfuerzo, tras haber llevado a la victoria a su equipo del Regimiento en una carrera que, años atrás, casi acaba con su vida.

EL CABO 1º QUE NO SE RINDE
El cabo 1º Juan Gómez lideró
el equipo del RIL “Palma” nº 47
en los 101 kilómetros de Ronda

     Fueron necesarias 25 bolsas de suero para paliar la severa deshidratación que el cabo 1º Gómez sufrió en su primera aventura como corredor de los 101 kilómetros de Ronda, en 2012. Cuesta creer que, al año siguiente, no solo acabase la carrera, sino que él y su equipo lograsen el tercer puesto. Más sorprendente resulta saber que, en la edición de este año, el equipo del RIL nº 47, liderado por el cabo 1º Gómez, mordiera el oro en la popular prueba cívico-militar.

     Pero, cuando se está tan cerca de una experiencia tan fatal, ¿de dónde se obtiene la motivación para seguir corriendo? «Creo que es la fuerza que a todos nos enseñan en el Ejército —defiende Juan—, el tener un poco de orgullo, el tirar siempre hacia delante… Eso es lo que te ayuda a no dejar nada sin hacer». Para él resulta algo natural, evidente, «como cuando te ordenan un trabajo y lo tienes que acabar», afirma.

La Vuelta de los Gigantes

     La última aventura del cabo 1º Gómez le ha llevado directamente a enfrentarse a una de las carreras de ultrafondo más duras del mundo, del 7 al 12 de septiembre.

     El Tor des Géants (Vuelta de los Gigantes, en español) reúne en las montañas de Aosta (Italia), desde hace cinco años, a los atletas mejor preparados en la modalidad de ultratrail (carreras de larga distancia y que suelen tener lugar por zona de montaña).

     Un reto de gigantescas proporciones con sus 330 kilómetros de recorrido y sus más de 24.000 metros de desnivel positivo, que, además, deben completarse en menos de 150 horas. Juan los terminó en 120, pero no duda de la fama de la prueba como la más dura del planeta: «El segundo día ya lo pensaba», sentencia.

«Al tercer día nos cayó una tromba de agua en la que tuve mi primer problema en una caída. Me golpeé con una roca en la rodilla y me hice una herida». Sin embargo, su carácter no mostró síntomas de retirada. «Yo no pensaba en abandonar, pero me preocupaba que la rodilla se dejase de mover».

El factor del éxito
Para el mallorquín, el afán de superación no es el único ingrediente principal del buen corredor de ultratrail: «Aunque algunos piensen que es una locura, tienes que tener la cabeza bien asentada y saber a lo que te enfrentas». Aparte de estos elementos, el cabo 1º Gómez achaca su buen resultado en Aosta —terminó el 122º de 733 participantes— a las personas que tienen fe en él y al intensivo entrenamiento al que se somete a diario con el brigada Menéndez. «Es un orgullo correr por tu Regimiento», sentencia.

Un soldado del Regimiento de Infantería Soria 9 salva la vida de una mujer y su hijo

Nunca pudo suponer el soldado José Francisco Gutiérrez Goyes que salir a pasear con su mujer y su hijo por las calles de su barrio iba a convertirse en una misión de alto riesgo; porque de entre todos los viandantes que andaban por la calle Pelayo en Puerto del Rosario (Fuerteventura), fue él quien se atrevió a entrar en un edificio que estaba en llamas y de cuyas ventanas una mujer, que tenía un hijo con síndrome de Down, pedía auxilio.

Un soldado del Regimiento de Infantería Soria 9 salva la vida de una mujer y su hijo
Un soldado del Regimiento de Infantería Soria 9 salva la vida de una mujer y su hijo

 

Merche, la mujer que demandaba socorro, no sabía que los soldados están de servicio las veinticuatro horas del día y que en ese primero de agosto sería el soldado Gutiérrez quien salvaría de las llamas a ella, a su hijo y a todos los demás residentes del bloque de dos plantas que había comenzado a arder.

El soldado, presto, solicitó la ayuda de un vecino, mientras le decía a su mujer que telefoneara al 112. Cuando entró en la vivienda, totalmente envuelta en humo, sacó a la mujer y al niño de la vivienda y se decidió a apagar el fuego del salón, para posteriormente entrar en la cocina, lugar donde se había originado el incendio y luchar contra las llamas hasta conseguir apagarlas, no sin poco esfuerzo e inhalando una gran cantidad de humo.

Una vez cumplida la misión de ese día; “en ese momento es lo que tenía que hacer”, comenta con cierta humildad; el soldado fue trasladado en ambulancia al hospital, donde se le atendió por quemaduras de primer grado e inhalación de humo, permaneciendo ingresado durante veinticuatro horas. “De todo esta experiencia”, cuenta a este Boletín Tierra, “lo más bonito es cuando Merche y su hijo Roberto vienen a verme y me preguntan cómo estoy. Eso es lo que va a durar siempre”.

El Ejército puede estar orgulloso de esos héroes cotidianos que andan entre sus filas como el soldado Ordóñez que salvó la vida de una joven cuando cayó al río Ebro, o el soldado Iglesias que se enfrentó, para salvar la vida de una mujer, a un maltratador que la amenazaba cuchillo en mano, o tantos otros de los que este Boletín Tierra ha dado puntual noticia; a todos ellos se une ahora el soldado Gutiérrez, para demostrar que los militares están de servicio, para lo que se les requiera, las veinticuatro horas del día, vistan o no de uniforme.

Blog del Ejército de Tierra