Un condecorado de Ifni-Sáhara se entera de su medalla 56 años después

Los hechos sucedieron en 1958, durante la guerra de Ifni-Sáhara. Julián Duarte Flores, entonces soldado conductor, integró el contingente de tropas españolas desplazadas al norte de África para defender las posesiones de Ifni, el Protectorado Sur y el Sáhara Español. Hasta ahí una historia común a la de otros 10.000 soldados españoles. Pero lo que marca la distinción es que Julián, al término del conflicto, fue condecorado con la Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo. La recompensa le fue concedida al término de la guerra por el entonces Gobernador General del Sáhara, y ahí permaneció, como una simple anotación en su historial militar, sin que nunca se materializara su entrega.

Un condecorado de Sidi Ifni se entera de su medalla 56 años después
Un condecorado de Sidi Ifni se entera de su medalla 56 años después

En realidad, Julián jamás tuvo conocimiento de esta medalla hasta hace unos meses. La curiosidad de su yerno, el teniente Félix Romero, descubrió el olvido. Tras escuchar mil y una historias de aquella guerra, Félix indagó en el Archivo General Militar de Guadalajara, y en el historial de Julián figuraba la concesión de la Cruz.

Un condecorado de Sidi Ifni se entera de su medalla 56 años después
Un condecorado de Sidi Ifni se entera de su medalla 56 años después

La recompensa ha permanecido en el limbo durante más de medio siglo y próximamente le será impuesta a su protagonista. Se cerrará así el círculo de esta singular historia protagonizada en dos tiempos por Julián Duarte.

Un condecorado de Sidi Ifni se entera de su medalla 56 años después
Un condecorado de Sidi Ifni se entera de su medalla 56 años después

Ha pasado el tiempo pero Julián conserva una memoria portentosa. Recuerda que salieron para África «del cuartel de Canillejas, con un camión y una dotación de 90 balas, un mosquetón checo y ropa de invierno». Tras una odisea de varios días en el buque Dominé, llegó a Cabo Juby. Allí, en su capital, Villa Bens, cumplió sus obligaciones como conductor hasta que le evacuaron a El Aaiún. «De patrulla nos daban una lata de sardinas y una de carne, y un litro de agua. Cuando faltaba la comida, los legionarios mataban camellos salvajes para comer», recuerda Julián.  Los soldados lavaban su ropa con gasolina por la escasez de agua y cocinaban lo que había sobre la carrocería de los camiones. Las temperaturas oscilaban entre los 45 y los 50 grados centígrados.

Un condecorado de Sidi Ifni se entera de su medalla 56 años después
Un condecorado de Sidi Ifni se entera de su medalla 56 años después

Son vicisitudes que se agolpan en su memoria con la misma nitidez que los momentos más dramáticos vividos en África. Incluido su episodio de heroísmo. «Estábamos en retaguardia. Con los camiones vimos a paracaidistas españoles que se tiraban de aviones. A algunos les disparaban desde tierra y resultaban muertos o heridos. Nadie quería ir a por ellos. Así que fuimos voluntarios en cinco camiones para recoger a los heridos».

Las imágenes de aquello siguen frescas en su mente. También el regreso a casa. En dos barcos hasta Cádiz, donde abrieron las bocas de riego de par en par para que los soldados pudieran lavarse un poco; desde ahí, en un tren a Madrid, donde hoy vive para contarnos su historia.

Un premio muy especial para El Centinela en Italia

El Centinela, una producción del Departamento de Comunicación del Ejército de Tierra, se llevó en el pasado Festival Internacional de Cine de Bracciano el Premio Especial del Jurado y la medalla del Presidente del Senado de la República Italiana.

El jurado ha motivado la entrega del Premio en la original visión que se ofrece de un centinela, dura misión que suele vivir silenciosa en las guerras.

 

El texto de El Centinela es una  adaptación de un fragmento de la obra En las Trincheras, de Gaziel, seudónimo del reportero y escritor español Agustí Calvet (San Feliú de Guixols, 1887 – Barcelona, 1964) que recorrió, como testigo ocular, los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial, de cuyo inicio se han cumplido cien años.

Gaziel fue uno de los primeros corresponsales de guerra de la prensa hispana y el que más directamente conoció los frentes de la Primera Guerra Mundial, cuyas vivencias reflejó en los artículos que enviaba al diario La Vanguardia.

El Departamento de Comunicación del Ejército, con apoyo del Centro Geográfico del Ejército, y con motivo de cumplirse el centenario del inicio de la I Guerra Mundial, que tanto dolor sembró en los campos de batalla de Europa, decidió realizar este vídeo  para recordar la dramática guerra.

La grabación se realizó  en Tramacastilla de Tena, un bonito lugar del Pirineo oscense, muy recomendable para los que aman, de verdad, la montaña, y que refleja la dureza y soledad que tuvieron que sufrir los centinelas en las bocas de las trincheras de la Primera Guerra Mundial, cuando los minutos duraban horas y las horas, años.

IMG_0268

Como escribe Gaziel:  En las encrucijadas hay apostado un centinela con el fusil al hombro. Todo el mundo está obligado a detenerse….

IMG_0251

Blog del Ejército de Tierra