A LA SOMBRA DE EL GRAN CAPITÁN

A la plaza Puerta de Montilla vuelve El Gran Capitán 500 años después de su muerte; en ella ciento veinticinco hombres y mujeres han prestado juramento ante la bandera de España.

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Gonzalo Fernández de Córdoba nació en el castillo de Montilla el 1 de septiembre de 1453, dentro de la noble casa de Aguilar. Como segundo hijo y al estar reservado el derecho de herencia a la primogenitura, se vio en la obligación de tomar los hábitos o la espada.

IMG-20150420-WA0001Sin duda estaba hecho para ser soldado; y hombre de agudísima inteligencia quizá su mayor logro fuese el nuevo uso que dio a la Infantería, elevándola a la importancia de la Caballería y sentando las bases de los futuros Tercios, cuyos estandartes recorrerían en los siglos venideros todos los campos de batalla del mundo.

Bajo la sombra de este gran soldado, en Montilla, un total de 125 civiles manifestaron públicamente su compromiso con la defensa de España, besando su Bandera, en un acto organizado por la Brigada “Guzmán el Bueno” X, bajo la presidencia del jefe accidental de la Brigada, coronel Aroldo Lázaro, y en compañía del alcalde del municipio, Federico Cabello de Alba.

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En el acto de homenaje a los que dieron su vida por España, se recordó al cabo Francisco Soria, fallecido recientemente en acto de servicio en el Líbano, cumpliendo con su deber. Sus compañeros de la Brigada de Infantería Mecanizada “Guzmán el Bueno” X, en Montilla, a la sombra de El Gran Capitán, lo recordaron y le dieron todo su apoyo a su familia.

Posteriormente, se realizó una ofrenda floral ante el busto en bronce de El Gran Capitán situado en el acceso principal al paseo de Las Mercedes.

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El sobrenombre de Gran Capitán le vino de sus hombres, tras su victoria en la batalla de Atella; es en el documento de capitulación de la ciudad donde aparece su nombre escrito por primera vez con el apodo de Gran Capitán.

Incluso en la primera batalla de Seminara, cuando contra su opinión don Fadrique decidió entablar combate, demostró su genialidad militar y, previendo la derrota, dispuso a sus tropas de tal forma que recibieran los mínimos daños durante la retirada.

Estatua en Cuartel General del Ejército (Madrid)
Estatua en el Cuartel General del Ejército (Madrid)

El quinto centenario de la muerte del militar ha sido celebrado también en Montilla con otras actividades tales como una conferencia pronunciada en el Castillo de Montilla, lugar de nacimiento del noble cordobés, por el general José M. Mollá; o un concierto ofrecido por la Unidad de Música del Cuartel General de la Fuerza Terrestre y la Banda de Guerra de la Brigada “Guzmán el Bueno” X, o una exposición bibliográfica de primera magnitud sobre El Gran Capitán en La Casa del Agua.

Hombres y mujeres de ahora, que han besado la bandera de España, se han dado cita en Montilla  con un Gran Capitán de hace quinientos años, cuya historia y legado siguen tan vivos como cuando andaba a caballo por los campos de batalla de Italia.

Conocer a… Sargento 1º Sergio Pérez ‘De piedra en piedra por el mundo’

Este suboficial de Artillería afronta en abril, junto a Pol Tarrés, la primera prueba del Mundial de Trial

Sergio Pérez guía a Pol Tarrés en uno de los saltos del Campeonato de España en Cal Rosal (Barcelona)
Sergio Pérez guía a Pol Tarrés en uno de los saltos del Campeonato de España en Cal Rosal (Barcelona)

 

Para quien no esté metido en el mundo del Trial, decir que el sargento 1º Sergio Pérez es un mochilero puede dar lugar a un malentendido —parecería que viaja con su mochila a pie de un lado a otro—. Sin embargo, si añadimos que es mecánico de Pol Tarrés, que guía al piloto, asegura la situación de la rueda trasera en los distintos saltos de la moto y está pendiente del tiempo en la competición, la cosa cambia. De hecho, según nos explica el suboficial «estudiamos las zonas y obstáculos con los pilotos, preparamos su alimentación y necesidades, pero, sobre todo, al pasar tanto tiempo con ellos, los conocemos, y somos un poco el “psicólogo” en carrera cuando las cosas no van bien».

Aunque más de una vez han ido al suelo el piloto y él, por intentar agarrarlo —Pol Tarrés mide 190 centímetros y a eso se suma el peso de la moto—, nunca han tenido «un percance grave». De hecho, afrontan con optimismo el Mundial de Trial de este año, que comienza en abril con la primera prueba en Japón; el año pasado, su primer año juntos, consiguieron un meritorio 9º puesto.

Pasar de tener como ídolo a Jordi Tarrés —heptacampeón del mundo de Trial— a formar parte del Equipo Tarrés, así como ser seleccionado por el Equipo Nacional de Trial para estar en el área técnica ha sido un sueño difícil de creer; «todavía en alguna carrera me veo y creo estar soñando. Hace un año, estaba casi como un aficionado más, admirando este mundo —añade— ¡y ahora formo parte de él!».

Todo empezó cuando a los 16 años cayó en sus manos la primera moto de Trial averiada, de la marca Merlín; fue entonces cuando se despertó la pasión por esta especialidad del motociclismo (por la mecánica ya le venía de antes) y se convirtió en parte de su vida. El paso del tiempo no ha cambiado nada, reconoce tener la misma «sensación de satisfacción » cuando repara una moto actualmente que cuando lo hizo con aquella primera de su juventud.

A pesar del fuerte lazo que le une a este hobby, no entendería su vida sin la milicia. «Practicar Trial es mi afición, pero ser militar es un orgullo y es mi vocación; las dos son formas de vida totalmente compatibles».

No solo compatibles, sino que parecían predestinadas a encontrarse. Por ejemplo, en 2003 conoció a Jordi Tarrés —que era director deportivo de Gas Gas— durante una prueba del Campeonato de España en Puebla del Segur (Lérida); por aquel entonces él estaba en la Academia General Básica de Suboficiales, también en esa provincia española, y por eso acudió a presenciar el Campeonato. Su primer destino como sargento en el Grupo de Artillería de Campaña (GACA) V, en Vitoria, fue el que más le acercó al Trial, pues en la zona había mucha afición; ir destinado (2010) al GACA I/63, en León, le sirvió para estar cerca de casa e involucrarse más en el mundillo —es presidente y fundador del Motoclub Trialeón, que fomenta esta disciplina con cursillos y ha conseguido que en la localidad leonesa de Boñar cuenten con un espacio de terreno amplio donde se puede practicar el Trial sin restricciones—.

El hecho de que fuera un deporte minoritario hizo que, al principio, tuviera que explicar a jefes y compañeros lo que hacía. Sin embargo, ahora incluso consigue aficionados, como sucedió cuando llevó a la base “Conde de Gazola” de León a Jaime Busto, campeón del Mundo de Trial Junior 2014, para una exhibición durante la celebración de Santa Bárbara.

Blog del Ejército de Tierra