Hermanos Rivero: de Bótoa a Mali en familia

Los hermanos Rivero son tres : Sandra, cabo, 35 años; Antonio, cabo, 33 años; y Alonso, soldado, 31 años. Están destinados en el Batallón de Infantería de Carros de Combate “Mérida”, del Regimiento Acorazado “Castilla” nº 16, que tiene su sede en Bótoa (Badajoz). Por circunstancias de la vida, desplegaron juntos en Mali en 2016.

Esta coincidencia no suele darse muy a menudo, y muy pocos militares han vivido una experiencia así, por eso uno se pregunta
cómo debe de ser y también por las posibles ventajas y desventajas que puede suponer.

Alonso, Sandra y Antonio son el soldado Rivero y los cabos Rivero, respectivamente
Alonso, Sandra y Antonio son el soldado Rivero y los cabos Rivero, respectivamente

«Para mí es un apoyo, sobre todo cuando te toca celebrar las Navidades tan lejos de casa. Así, al menos, las pasas con la mitad
de tu familia», explica la cabo Rivero, la pionera de los hermanos en ingresar en el Ejército, hace ya 16 años. Ella ya había vivido una experiencia similar, en 2006, en Kosovo con su hermano Antonio. En esa ocasión, el pequeño, Alonso, no les pudo acompañar, ya que se había incorporado al Batallón en junio de 2004 —partieron
hacia Kosovo en noviembre de 2006, pero habían empezado a preparase en mayo—. Dada la antigüedad del soldado, aún no
le correspondía desplegar en el exterior. «Lo más duro sería que nos pasara algo, porque, además, nuestros padres están separados. Es una posibilidad, lo sabemos, pero hay que asumir ese riesgo.
Este es nuestro trabajo», sentencia la cabo Rivero.

Según Antonio, el cabo Rivero, «ha sido una bonita experiencia para nosotros, aunque, claro, mi madre en España lo ha pasado un poco mal». Lo que sí es cierto es que, en el despliegue, volaron por
separado. Primero lo hizo la hermana y, después, ellos dos. Una medida que, de alguna forma, minimizaba el riesgo de que su familia pudiera perder, en caso de accidente, a tres de sus miembros.

Los tres hermanos de misión en Mali
Los tres hermanos de misión en Mali

Para el soldado Rivero, esta ha sido su primera misión fuera del territorio nacional: «Es una experiencia que me ha gustado mucho y, obviamente, el hacerlo junto a mis hermanos también ha sido muy positivo. Soy muy raro para comer y ellos han estado encima de mí para que probara algunos platos que en España jamás hubiese tomado».

Texto: Clara Beni

VOCACIÓN DE LÍDER

Durante la época navideña los buenos sentimientos parecen inundarlo todo: la ilusión de mejorar las cosas, la ayuda para quien la necesita, la motivación al desanimado, la felicidad… En algunas personas esos sentimientos permanecen inalterables, y si a ello le añadimos unos valores férreos, que se mantengan a pesar de las dificultades que les pueda poner la vida en el camino, nos encontramos con ejemplos a seguir como el de Manuel Rodríguez Palomo. Es un joven de 18 años que vive en Torrijos (Toledo) —que padece un trastorno del movimiento asociado a un problema neurológico, sin un diagnóstico claro— y es un gran admirador de la Guardia Civil, el Ejército de Tierra… así como un gran patriota.

En las cuadras de la AGM
En las cuadras de la AGM

A través de una vecina, componente de la Benemérita, y su marido, el comandante González Calderón, que es profesor en la Academia General Militar (AGM), conoció de la crisis vocacional de algunos cadetes de este centro de enseñanza, que durante los primeros meses de su formación piden la baja. El comandante animó a Manuel para que hiciera un vídeo, que está colgado en youtube (Operación Manu), que se proyectó en el Festival de Navidad de la AGM, el 21 de diciembre. En él intentaba imprimir fuerza a esas vocaciones “desgastadas” —por la dureza de los primeros cuerpos a tierra, las noches sin dormir, las privaciones de salida por algún arresto, la instrucción física constante, la exigencia de las clases teóricas, el régimen de internado desde mediados de agosto…—. Aunque el mensaje sea un poco largo, les recomiendo que lo vean completo, porque no tiene nada que envidiar a la mejor arenga militar que hayan escuchado: «la palabra imposible no existe en mi vocabulario» o «que no me entere yo que os rendís», afirma contundente en dos momentos concretos del mensaje. Es muy impactante y propio de un líder nato.

Como explica su padre, Juan Vicente: «Grabar el vídeo fue una experiencia inolvidable. Le costó mucho, porque en esos días no se encontraba al cien por cien, pero con esfuerzo y constancia logró conseguir el objetivo. Uno de los momentos más divertidos de la grabación fue cuando se puso el gorro de Papa Noel y animó a gritar un ¡VIVA ESPAÑA! a todos los cadetes».

Las reacciones no se hicieron esperar: cientos de comentarios inundaron su muro de Facebook, recibió visitas en su casa durante las pasadas fiestas navideñas… Aquí tienen dos ejemplos de las respuestas de algunos cadetes.

Comentarios en Facebook
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«Nunca pensamos que el vídeo tuviera la repercusión que ha tenido entre los cadetes. Ha sido impresionante. Desde aquí quiero volver a dar las gracias a todas las personas que le han mandado esos mensajes tan bonitos y emotivos. En los siguientes días a la emisión del vídeo, han sido varios los cadetes que han visitado a Manuel en nuestra casa, le han mostrado su agradecimiento en persona y le han traído diversos regalos de la AGM», confiesa emocionado su progenitor. Estas muestras de cariño sirven a sus padres para «recargar las pilas y seguir luchando día a día porque Manuel tenga mejor calidad de vida».

Sala Banderas
Sala Banderas

Su amor por España, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas es “insaciable”, así que cada vez que hay un acto de Homenaje a la Bandera en su localidad participa activamente, «desde bien pequeño se sabía el himno de la Benemérita y en cualquier momento y lugar lo cantaba», añade Juan Vicente. Cuando suena el Himno de España sus padres le ayudan a ponerse en pie, se pone su mano sobre el corazón y muestra el máximo respeto. Por ello era una visita obligada la que Manuel, su familia y algunos amigos han hecho a la AGM el día 8 de enero, acompañados por el páter de la Academia, Miguel Angel Melguizo, y el comandante González Calderón, que fueron dos de las personas que hicieron posible la emisión del vídeo en el Festival de Navidad. «Pasamos un día inolvidable, recorrimos todos los rincones de esta sagrada institución. Para Manuel supuso una alegría impresionante el poder pisar por donde estos cadetes, que en un futuro serán oficiales de nuestro Ejército», dice su padre.

«En el vídeo, Manuel reflejó algo muy importante que todos deberíamos de tener como máxima y es que rendirse no es una opción. La vida de Manuel no está siendo nada fácil, pero ¡con que alegría afronta todos los retos que se propone!, ¡con que alegría lleva su día a día! No hay nadie que no quiera a Manu, y quien le conoce no le olvida», concluye su padre.

 

Si quiere conocer algo más sobre este verdadero campeón de la lucha, el esfuerzo y la disciplina (sus palabras mágicas para conseguir cualquier cosa), pueden ver el siguiente vídeo.

 

 

Texto: Rosa Isabel González

Fotografía: Juan Vicente Rodríguez

 

 

 

Blog del Ejército de Tierra