¡Bienvenidos, Veteranos!

L Aniversario de la fundación de la Compañía de Operaciones Especiales nº 12.

Autor:  SBMY Rafael Alcalde de Diego

La noche se cierne sobre el paraje boscoso del Parque Nacional de la Sierra  de Guadarrama. Las aguas del embalse de Santillana reflejan el roquedal granítico de la Pedriza y las todavía nevadas cumbres de la Cuerda Larga, en este mes de mayo que comienza con un tiempo un tanto inestable tras un largo invierno.

Los pies se resienten y la fatiga empieza a hacer mella, pero un sentimiento unánime de satisfacción, añorado tantas veces durante años, aflora entre la cincuentena de hombres, ya entrados en años y con algún kilo de más, tocados todos ellos con la misma prenda de cabeza, una boina de un color verde “musgo”, en la cual reluce un emblema singular, un machete flanqueado por hojas de roble. Sobresale por encima del grupo un banderín, portado con orgullo por uno de los hombres, en el que se destaca, en una de las caras del paño, un distintivo idéntico al que llevan prendido en la boina junto a las siglas “COE 12”, y en la otra cara, la palabra “GUERRILLEROS”.

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¡Bienvenidos, Veteranos!

Se hace por fin alto, y  un de coro de risas, chanzas y algún que otro quejido ahogado, se eleva y rompe el silencio a la luz mortecina del ocaso. Es reconfortante escuchar como se expresa con todos los acentos de la geografía ibérica, el sentimiento y la sana alegría de quien se sabe cansado pero a la vez protagonista de un momento irrepetible. Es hora de preparar el vivac, para dormir al raso como tantas veces, la noche “al loro”, codo con codo con esos camaradas que,  independientemente de la región de España de la que provienen, de sus creencias políticas o religiosas, de su condición social, de su edad, se reconocen pertenecientes a una hermandad que les enorgullece, hasta tal punto, que han sido capaces de venir a saborear este instante desde lugares tan remotos como la costa Oeste de los Estados Unidos o Pakistán, o desde las islas Canarias a pequeños pueblos cuyo nombre no aparece en ninguna guía de viajes.

Son los Guerrilleros Veteranos de la Compañía de Operaciones Especiales 12.

Han llegado hasta aquí para cumplir con un rito que les ha hecho abrir un corto paréntesis en sus rutinas personales, rescatando y luciendo su boina verde una vez más, en esta ocasión para celebrar el L aniversario de la fundación de la familia de la que siempre serán parte, la COE 12. La “Superdoce”.

El 13 de diciembre de 1961, el Estado Mayor Central emitió la Instrucción General nº 161/125, por la que se creaban las primeras UOE, en base a:

“La generalizada modalidad de la lucha de guerrillas y otras especiales en las últimas contiendas y la creciente actividad de las mismas en las situaciones de fricción que con tanta frecuencia se provocan, han inducido a otros ejércitos a apreciar la necesidad de la integración de unidades especiales de este tipo en su orgánica regular.”

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¡Bienvenidos, Veteranos!

A partir de la entrada en vigor de la Instrucción General 165/142 sobre la reorganización del Ejército, de julio de 1965, y su posterior desarrollo en agosto de 1966, se establecen los detalles en lo referente a la organización y plantilla de las Compañías de Operaciones Especiales (COEs),  de forma que a cada uno de los Regimientos de las Brigadas de Infantería de Defensa operativa del Territorio (BRIDOT) se le asignará una COE:

“Unidades Especiales: En los batallones de Infantería de las BRIDOT serán organizadas Unidades de Operaciones Especiales (comandos), para lo que se cursarán oportunamente las órdenes necesarias, incluyendo las plantillas de estas Unidades Especiales.”

“Sus misiones serán con carácter genérico todas las inherentes a guerrillas y contraguerrillas, y operaciones de la guerra subversiva y antisubversiva.”

“Las plantillas de estas unidades deberán estar siempre cubiertas al completo de todos sus efectivos, armamento y material de todas clases.”

“Se ostentará sobre la guerrera, en la forma que se determine, un distintivo especial que será publicado en Diario Oficial.”

El 9 de agosto de 1968 se crea la Compañía de Operaciones Especiales nº 12, la cual pasa a depender administrativamente del Regimiento de Infantería “Órdenes Militares” nº 37, ubicado en Plasencia, Cáceres, siendo su fundador el Capitán de Infantería D. Juan Bada Requena.

La COE 12 permanecerá en la mencionada localidad casi 11 años, hasta que se lleve a cabo la reorganización del Ejército de Tierra mediante el plan META, trasladándose entonces a Colmenar Viejo, Madrid, para formar parte del Grupo de Operaciones Especiales “Órdenes Militares” I, creado el 2 de mayo de 1979. Finalmente, con motivo de la puesta en marcha del Plan NORTE, el GOE I es disuelto el 31 de diciembre de 1996, y con ello la COE 12 culmina un periplo de algo más de 28 años de servicio a España.

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¡Bienvenidos, Veteranos!

Tras un arduo trabajo de varios meses, la iniciativa emprendida por antiguos cuadros de mando y veteranos guerrilleros para llevar a cabo la celebración del L Aniversario de la fundación de la COE 12, surgida por cierto, muy a la “española”, alrededor de una mesa y en buena compañía, se ha materializado en el desarrollo de un programa de actividades que han tenido lugar los días 5 y 6 de mayo de 2018 en los alrededores de la Sierra de Guadarrama y en la Base “San Pedro”, antigua sede del ya desparecido Grupo de Operaciones Especiales “Órdenes Militares” I, en Colmenar Viejo, Madrid.

Estas actividades han consistido en:

–       Marcha de doble jornada para veteranos

–       Formación, lectura de la orden del día, entrega de diplomas, alocución del capitán jefe de la COE 12 más antiguo en activo, homenaje a los caídos.

–       Desfile a paso ligero

–       Exhibición de un supuesto táctico de reducción y detención de sospechosos y asistencia a heridos en ambiente hostil, con participación de personal del Grupo de Acción Rápida de la Guardia Civil, del Centro Cinológico de la Defensa, del Batallón de Helicópteros de Transporte V y de veteranos especialistas en seguridad y atención de bajas en ambiente táctico.

–       Exposición estática de material, a cargo de personal veterano de la COE 12 actualmente destinado en el Mando de Operaciones Especiales del Ejército de Tierra.

–       Comida de Hermandad.

A nadie se le escapa la ingente cantidad de tareas necesarias para llevar a cabo con éxito un evento de estas características: Elaboración de listados de personal participante, remisión de invitaciones, gestión de inscripciones, solicitud de apoyos, coordinación con autoridades implicadas, y un sinfín de etcéteras. Una labor que se ha realizado por parte de veteranos y sus familias, que en su tiempo libre se han volcado durante meses para hacer realidad este sueño.

A primera hora del 5 de mayo empezaban a llegar a la Base “San Pedro” los voluntarios para realizar la primera de las actividades programadas. Los abrazos, los saludos emocionados se repiten. Encabezados por el General de División D. Jaime Íñiguez Andrade, antiguo capitán jefe de la COE 12 y actual comandante del Mando Conjunto de Operaciones Especiales, partía de la Base “San Pedro” al mediodía, un entusiasta y heterogéneo grupo de veteranos con rumbo desconocido, entonando las viejas canciones guerrilleras, para realizar una marcha de unos cuarenta y tantos kilómetros al pie de cumbres de nombres tan familiares para nosotros como Cabezas de Hierro, La Maliciosa o el Yelmo.

Algunos de los participantes se conocían entre ellos, aunque no se reconocieran después de tantos años, pero la mayoría era la primera vez que se reunían, y además, para “patear” y dormir al sereno. Liderados por sus antiguos cuadros de mando, luciendo orgullosos sus ajadas boinas verdes, realizaron la marcha planeada, vivaquearon en las inmediaciones de la localidad de Manzanares el Real, y entraron a paso ligero de regreso a la Base “San Pedro” con las primeras luces del día 6 de mayo.

Al mismo tiempo, y mientras el eco del bullicio del reencuentro aún no se había extinguido, el día 5 comenzaba también con el acondicionamiento de los antiguos locales de la COE 12 en Colmenar Viejo por parte de antiguos miembros de la misma, destinados actualmente en el Mando de Operaciones Especiales, en Alicante, junto con otros veteranos, que se ponen  manos a la obra para poner apunto una exposición estática, compuesta por objetos históricos y armamento y material de última generación empleado en la actualidad.

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¡Bienvenidos, Veteranos!

Han pasado más de 21 años desde que cerramos por última vez las puertas del GOE I, y por tanto de nuestra 12, y se pretende que sea un día muy especial para los que vienen a compartir esta celebración con nosotros. Realmente, esto va por esos centenares de jóvenes que un día eligieron hacer su servicio militar en el puesto de mayor riesgo y fatiga, sin esperar nada a cambio, y acabaron luciendo la boina verde con ilusión. No debe faltar ni un detalle. Vamos a llevarles muy atrás en el tiempo, para que recorran la que fue su casa durante meses, y se impregnen de la nostalgia al recordar los momentos vividos allí, y a la vez, que vean la evolución que han han tenido las Unidades de Operaciones Especiales para estar a la altura de los retos actuales.

Por último pero no por ello menos importante, queda mencionar a todos aquellos que han hecho posible que el L Aniversario de la COE 12 quede para siempre en la retina y la memoria de los que hemos tenido el privilegio de vivirlo. Enumerar a los que han aportado su granito de arena ocuparía varias páginas. En especial, agradecer a las autoridades y personal de la Base “San Pedro” su apoyo incondicional y dedicación exclusiva. No ha faltado de nada. Gracias también a nuestros compañeros del BHELTRA V, que una vez más han estado a nuestro lado. Los miembros del Centro Cinológico de la Defensa, que cada día demuestran la más alta cualificación y profesionalidad. Lucky, no creo que se pueda estar más orgulloso de lo que hacéis. A nuestros hermanos del Grupo de Acción Rápida de la Guardia Civil, con los que tantos momentos hemos compartido tanto en Territorio Nacional como en el exterior. La sociedad española estamos en deuda eterna con vosotros. A la COA y vuestras familias, vosotros sabéis quienes sois. No habéis descansado hasta tener todo a punto. Y por supuesto, gracias a nuestros veteranos, sus familias y seres queridos, esto es por y para vosotros. Sabemos que os lleváis, como nosotros, un recuerdo  imborrable. No se cumplen 50 años todos los días.

Finalmente, recordamos a nuestros ausentes, que nos precedieron en acogerse al “punto de reunión” y siguen  velando por nosotros.

Caídos de la COE 12

Guerrillero Clodomiro Cob Cruz (10/09/1973)

Guerrillero José Bascuñana Barrera (16/07/1983)

Cabo José García Cabrera (26/10/1986)

Guerrillero Evelio Muñoz Morilla (26/10/1986)

Guerrillero Angel Martínez Centenera (26/10/1986)

Teniente Antonio Peñuelas Henares (10/02/1987)

!!Presentes!!

 

UN CORAZÓN VALIENTE: TENIENTE ARTURO MUÑOZ CASTELLANOS

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Un Corazón valiente: Teniente Arturo Muñoz Castellanos

El plasma sanguíneo había llegado dos días antes al helipuerto de Metkovic, una pequeña localidad costera, justo en la frontera entre Croacia y Bosnia-Herzegovina en la desembocadura del río Neretva, donde éste pierde su color esmeralda dejándose arrastrar sin remedio posible hacia el mar Adriático.

La sangre que hace latir corazones y es la luz y el prodigio del existir llegó desde el aire. No había pocos heridos y agonizantes que, agarrados a esa única esperanza, soñaban con que llegara el plasma sanguíneo y los medicamentos, que tanta falta les hacían a los dos hospitales de una Mostar en guerra, situados uno a cada lado de la línea de confrontación: el hospital bosnio-musulmán y el hospital bosnio-croata; y eso que nadie ignora que la sangre no pide documentación ni papeles para entregar la vida, ni distingue razas ni religiones, ni hace preguntas cuya respuesta sea el odio.

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Un Corazón valiente: Teniente Arturo Muñoz Castellanos

Eso no lo hacía la sangre que llevaba Arturo, ni por dentro en las venas, ni por fuera, en los camiones después de recoger el plasma sanguíneo y los medicamentos en el helipuerto de Metkovic. Ya lo había demostrado cuando, pocos días antes, el día 3 de mayo, tuvo que proteger a refugiados musulmanes en el itinerario Jablanica-Konjic de las fuerzas bosnio-croatas; y cuando, cuatro días después, el día 7 de mayo le tocó proteger a civiles croatas procedentes del ataque a Rodesine de fuerzas bosnio-musulmanas. La Legión no distingue, diría Arturo, ni a los pobres, ni a los ricos, ni a los grandes ni a los chicos. Protege a todos. Ésa es la Legión. Y allá estaba con sus legionarios de la 2ª Sección de la Compañía “Alba”.

El día 10 de mayo de 1993, Arturo recibió la orden de ir a recoger la sangre, su sangre, a Metkovic. La recogieron sin novedad y, por carretera, la llevaron a la base de Medjugorje, donde les esperaban los contenedores para guardarla. No sabía que el día 11 de mayo, venía marcado en su calendario con la traza que impone el destino a los valientes. Así que se fue a descansar sin saber las heridas, que valen un mundo, que caerían sobre su piel al día siguiente.

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Un Corazón valiente: Teniente Arturo Muñoz Castellanos

Esa noche era calurosa y apetecía pasear para aprovechar el frescor de la caída del sol, entre árboles, por la colina de aquel antiguo camping que ahora servía de base a los españoles. Arturo sabía que allí al viento del sur lo llamaban yugo y al del norte bora, o algo parecido. Y asoció Yugoslavia al viento del sur, allá donde vivían los eslavos del sur; y el bora, al viento boreal y frío del norte. Esa noche soplaba viento del sur, el yugo, y las aguas esmeraldas del río Neretva empezaron a oscurecerse escondiéndose entre sus propias sombras.

Ya sabe que a la ruta del Neretva la llaman “la ruta de la muerte”, porque en Mostar se acaba de abrir un frente en el que las partes se emplean con ferocidad y dureza; mientras miles de civiles no combatientes se encuentran atrapados, prisioneros entre cristales rotos, muros derruidos y un continuo fuego de fusilería y morteros que traen heridas sin forma en los corazones, haciendo preguntas cuya única respuesta es el odio.

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Un Corazón valiente: Teniente Arturo Muñoz Castellanos

Y llega el día 11 de mayo, que el teniente Arturo Muñoz Castellanos anota con lápiz terrible en su cuaderno: La sección sale a las 11:35 de la base de Medjugorje, dirección a Mostar, primero pasará por el hospital bosnio-croata a dejar plasma sanguíneo y medicamentos y luego hará lo mismo con el hospital bosnio-musulmán.

Que la sangre no entiende de documentos ni papeles para entregar la vida, ni distingue razas ni religiones, ni hace preguntas cuya respuesta sea el odio. Que esa es la Legión.

Sabe, porque lo vivió, que el día 9 de mayo la carretera de Dracevo a Jablanica estaba cerrada a la altura de Mostar debido a los violentos combates; es por eso por lo que aquella mañana es agregado con su unidad a la Compañía “Austria” para intentar abrir de nuevo el itinerario hasta Jablanica. Así que no le va a sorprender cuanto va a encontrarse allí.

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Un Corazón valiente: Teniente Arturo Muñoz Castellanos

El Neretva los conduce entre túneles, curvas sinuosas y un valle impetuoso que sostiene a la carretera, arañada por las explosiones que la desgarran sin convencimiento pero con ira. El no sabrá nunca que “la ruta de la muerte”, después de muchas escoltas, de mucho trabajo interponiéndose entre los contendientes, pronto se llamará “la ruta de la vida” y, más tarde, conforme pasen las aventuras y los días, los bosnios la llamarán “la ruta de los españoles”.

Los vehículos entran en el bulevar y lo cruzan, sabiendo que dentro de Mostar hay poca sangre y mucho fuego; y los legionarios se dirigen a Mostar y a sus hospitales a dar mucha sangre y a interponerse entre los contendientes para que haya poco fuego.

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Un Corazón valiente: Teniente Arturo Muñoz Castellanos

Entran por el barrio de Donja Mahala, y suben por Gojka Vukovica. El río Neretva, con su eterno color esmeralda, esperaba paciente, como siempre hizo a lo largo de los siglos. El convoy que manda Arturo consigue alcanzar el hospital bosnio-croata y descargar la mitad del plasma sanguíneo y los medicamentos en su primer destino y recoger a un civil herido, todo ello con intensísimo fuego de morteros y fusilería.

El aire se llena de polvo y arena mientras enfocan el camino al hospital bosnio-musulmán para descargar la sangre y los medicamentos que les corresponden, mientras desde posiciones bosnio-croatas del HVO caen, sin número, granadas de mortero, y el aire se llena de metralla.

Mientras descargan el material en el hospital bosnio-musulmán ve a un civil herido, y decide llevárselo. Como con el vehículo no puede acceder debido a las barricadas y la destrucción tiene que hacerlo a pie. Y lo hace. Deja los vehículos a cubierto y se va a por él. El fuego continúa siendo muy intenso. Cuando regresa a los vehículos, una de las muchas granadas de mortero que les cayeron durante el trayecto lo alcanza, dejándolo malherido, con los brazos como dos alas, junto al hospital donde había dejado la sangre que llevaba para dar vida y entregando también la suya y los veintiocho años que tiene. Su mujer, en Ceuta, todavía no sabe que Arturo está herido, y en ese momento mira el anillo que le regaló poco antes de partir a Bosnia. Tardará muchos años en volver a ponérselo.

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Un Corazón valiente: Teniente Arturo Muñoz Castellanos

Los médicos musulmanes son los primeros que lo atienden y ponen todas las ganas en salvar al casco azul español que acaba de dejarles sangre y medicamentos suficientes para salvar muchas vidas; además, los médicos de los hospitales en guerra saben que las heridas tampoco entienden de idiomas o religiones, y que la metralla desgarra la carne de la misma manera sin importar otra cosa que no sea la misma carne.

Partió con vida para España y cuando lo llevaron al hospital Gómez Ulla empezó a repartir un corazón, dos pulmones, dos riñones, un hígado, a todo aquel que pudiera hacerle falta. Como era de prever su corazón sigue vivo, y debe de ser fácil distinguirlo a la primera cuando ande por la calle en otro cuerpo, porque debe diferenciarse a la primera cuando alguien lleva dentro un corazón valiente.

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Un Corazón valiente: Teniente Arturo Muñoz Castellanos

Nota: Las fotografías de esta entrada corresponden al carrete que llevaba ese fatal día el Teniente Muñoz Castellanos en su cámara fotográfica y que han sido cedidas por su viuda.

Blog del Ejército de Tierra