Entrevista al General Marcos Llago

La Brigada “REY ALFONSO XIII” II De La Legión ha sido nombrada como la Brigada Experimental al mando del General Marcos LLago.

Jefe De La Brigada Experimental General Marcos Llago

¿Qué supone asumir el mando de la Brigada de La Legión y, almismo tiempo, de la unidad que experimentará el concepto Brigada 2035? Asumir el mando de cualquiera de las ocho brigadas del Ejército constituye un inmenso honor, implica una enorme responsabilidad y produce una profunda satisfacción. Al mismo tiempo, conlleva un deber de gratitud permanente hacia todos cuantos te han ayudado a llegar hasta aquí. Además, cuando se trata de la Brigada en la que te has forjado como soldado y oficial, todos estos sentimientos se elevan a su grado máximo. Por otra parte, haber sido designados como Brigada Experimental 2035, por las especiales condiciones que reúne la Brigada “Rey Alfonso XIII”, constituye el mayor reto al que nos enfrentamos. Para mí, contribuir en las primeras piedras de este proyecto, constituye ya la ocupación prioritaria de mi acción de mando.

¿Cómo se ha trasladado esta circunstancia al personal de la Brigada? Todos sus componentes conocen ya el hecho de la designación como Brigada Experimental. Si bien, al encontrarnos en sus fases iniciales y tratarse de una etapa conceptual, aún no se ha trasladado hasta el último escalón el reto y el desafío al que nos enfrentamos en toda su dimensión. No obstante, ya empiezan a surgir iniciativas y propuestas, y no tengo duda de que se reaccionará con mentalidad innovadora e imaginativa, sin escatimar sacrificios, con disciplina, voluntad de servicio, humildad, trabajo en equipo y liderazgo cooperativo.

La constitución como Brigada Experimental puede suponer cambios importantes…
La Brigada tiene que seguir preparándose para las operaciones actuales y, a la vez, emplear y experimentar con materiales, orgánicas y procedimientos nuevos que, aun siendo de uso en el presente, tendrán que hacerse desde una visión de futuro. En este equilibrio está la clave del éxito en el funcionamiento de la unidad. Por supuesto que habrá cambios importantes y, también, de detalle. Algunos que tenemos previstos y otros que, en la evolución de las experimentaciones, detectaremos como necesarios. En cualquier caso, mantendremos la reversibilidad de todos, pues podremos equivocarnos y necesitar dar marcha atrás con la finalidad de redireccionar el proceso de experimentación de determinados elementos, antes de concluir y proponer la extrapolación al resto de unidades. Tenemos previstos y se prevén cambios de diversa índole en todas las funciones de combate, incluida la nueva función relativa a la maniobra de la información, así como en todos los factores incluidos bajo el acrónimo MIRADO (materiales, infraestructuras, recursos humanos, instrucción y adiestramiento, doctrina y orgánica). En cualquier caso, los cambios más importantes y trascendentales serán coordinados por la Fuerza Terrestre, con participación de todos los Mandos de Primer Nivel y la dirección del Estado Mayor del Ejército para asegurar la convergencia del proceso.

Brigada Experimental 2035

¿Qué nuevos materiales o tecnologías van a experimentar? ¿En qué plazos? En principio, el material principal a probar con carácter inmediato es la plataforma del 8×8 —un vehículo de combate sobre ruedas (VCR 8×8)—, que aportará también diversos proyectos tecnológicos asociados en cuanto a protección de la fuerza embarcada, la “sensorización”, el mando y control, la potencia de fuego con precisión y la movilidad. Se prevé que los cinco demostradores tecnológicos del VCR 8×8 estén aptos para la experimentación y se vayan entregando, sucesivamente, antes del final de 2018 y durante el primer cuatrimestre de 2019. Además de las plataformas 8×8 en sus diferentes versiones, la experimentación deberá encontrar soluciones para gestionar adecuadamente el espacio aéreo y aprovechar, a nivel Brigada, la información proporcionada por decenas de Sistemas Aéreos Pilotados de forma Remota (RPAS), que se prevé puedan operar simultáneamente. También, por ejemplo, será conveniente experimentar con los nuevos materiales y tecnologías en ambientes degradados, cuando las comunicaciones se vean afectadas, y en la neutralización de ataques cibernéticos más o menos agresivos, dirigidos a una potencial denegación de servicios en la navegación o en la señal GPS de los sistemas de tiro, de los propios vehículos de combate o de las aeronaves.

¿Qué va a ocurrir con los materiales ya en dotación o que estaban comprometidos para ser recibidos? Los materiales que están en dotación irán sustituyéndose progresivamente. Respecto a los materiales comprometidos, salvo excepciones, se entiende que seguirán con sus procesos de fabricación y entrega. Las primeras unidades serán asignadas a la Brigada Experimental para considerar su uso futuro y la necesidad de mejorar sus prestaciones mediante las modernizaciones correspondientes.

¿Cuál va a ser el procedimiento a seguiren esta fase de experimentación? ¿Cuánto tiempo está previsto que dure? El tramo inicial-previo de la experimentación ya está en marcha y está previsto que tenga una duración de un año, hasta finales de 2019, en la medida en la que sean entregados los demostradores tecnológicos y avancemos en la definición conceptual. Durante este tramo, los nuevos conceptos, estructuras y tecnologías se someterán a prueba mediante simulación, ejercicios reales o de puestos de mando y en las actividades y el funcionamiento diario. En relación con los demostradores tecnológicos, se programarán una serie de pruebas técnicas, así como unas evaluaciones operativas dirigidas por el Mando de Apoyo Logístico y la Fuerza Terrestre, sobre un sustrato de actividades diarias en permanencia y de alta intensidad, que nos permitirán elevar propuestas e informes. A partir de mediados de 2020, momento en el que se habrán recogido los resultados de este tramo inicial-previo, se dará comienzo a una fase de implantación o consolidación de todo aquello que haya funcionado correctamente. Durante un primer tramo de la fase de experimentación se trabajará en íntima colaboración con la industria, permitiendo identificar y, en su caso, obtener, distintos materiales y tecnologías disruptivas antes de 2024, fecha en la que se espera disponer de una Brigada ya bastante avanzada y equipada con nuevos materiales, que servirá como estado intermedio para seguir progresando hacia el horizonte 2035.

¿Cómo se va a articular y organizar la unidad para, al mismo tiempo, seguir haciendo frente a los compromisos adquiridos? Organizaremos el Cuartel General de tal modo que podamos centrarnos, prioritariamente, en la experimentación, sin dejar de atender eficientemente a todos los roles y cometidos previstos para la Brigada, que, por otra parte, están interrelacionados entre ellos: preparación y funcionamiento diario, adiestramiento operativo previo y ejecución de las operaciones exteriores previstas desde finales de 2019 y el centenario de la Legión. Las unidades, sin embargo, no se verán involucradas en todos los cometidos y cooperarán en ellos con diferentes grados de implicación, que estamos definiendo y que podrán ser modificados en función de la evolución de la experimentación y otros acontecimientos.

¿Los mandos de las unidades seguirán un plan de formación nuevo o específico? En principio, no se requiere un cambio en los planes de formación de nuestros cuadros de mando. No obstante, nos encontramos ante un mando con una nueva mentalidad y una manera distinta de ejercer la autoridad, pues las condiciones del liderazgo y los Sistemas de Mando y Control cambian ante las nuevas tecnologías y los nuevos procesos. Estamos seguros de que, en esa línea, se requerirán organizaciones de apoyo al mando de menor tamaño, formadas por pequeños equipos con cierto grado de transversalidad, con menos compartimentación y más transparentes. El mando tendrá que ejercer un liderazgo más cooperativo y abierto, pues tendrá más difícil ser ejemplar y situarse en el lugar desde el que mejor pueda tomar las decisiones y conducir a sus hombres.

EL Paso De Sabzak (III)

Sargento Carlos Rachid G. Kouiche, Regimiento de Infantería “Tenerife” nº 49.

Saben, porque han visto cómo lo han defendido, que los tukus quieren quedarse con el paso de Sabzak. Saben, porque lo han vivido, que no llegará la paz y la seguridad allí sin una dura lucha. Saben que, no muy tarde, tendrán que saludar a la primera bala; y, posiblemente, devolverla. Por ahora conviene hacer poco ruido. Saben que están cerca.

Kent (el teniente jefe de sección) reúne a los jefes de pelotón en la base de patrullas, después de haber organizado el perímetro de seguridad, y cuenta de forma somera la idea de 5V para el día siguiente. De forma somera pero contundente. «Nada de movimientos complejos. Iremos con todo lo que tenemos y ocuparemos la zona, que es lo que hace la Infantería; una vez allí, el que quiera, el que pueda, que nos desaloje». Cuenta despacio la maniobra para que todo el mundo, incluidas piedras y caminos, tenga claro qué es lo que hay que hacer. «El subgrupo táctico se conformará en dos columnas y, por saltos, avanzaremos hasta la zona a ocupar».

Nadie comenta ni discute nada. Se municiona y se dedica especial atención a las armas colectivas, los vehículos y las transmisiones. Son soldados que conocen su oficio, saben lo que hay que hacer. Casi nadie duerme. Nadie escapa del insomnio. Han velado la madrugada y velan el tiempo. Empiezan a subir a los vehículos y se desean suerte: nudillos entrechocando, dedos entrelazados, guiños y alguna sonrisa. Solamente queda esperar la orden de marcha.

Todavía es de madrugada. El escalón aéreo ha lanzado al aire el águila y el pájaro de metal envía las imágenes que todos esperaban: la zona está poblada por mucho personal armado. Las radios comienzan a llenar de órdenes el aire, de interrogaciones y respuestas, de nuevos itinerarios sobrevenidos y de una nueva historia que solo podrán contar sus protagonistas.

EL Paso De Sabzak (III)

Pronto comienzan a oírse disparos, cuyos orígenes tratan de identificar. Los insurgentes son buenos guerreros y lo han demostrado estos días, y estos siglos, pero la orden es liberar el paso de Sabzak y no hay lugar para otra respuesta, cuya solución a esa hora y en esa madrugada nadie sabe. Todos los elementos de la Compañía “Albuera” comienzan a ser objetivo certero de las descargas de los insurgentes, que han elegido espacio y tiempo conociendo también su oficio. Nadie ignora que los insurgentes hacen fuego, para privarlos de la capacidad de esa maniobra que, lenta pero inexorablemente, acerca a los hombres del Batallón “Albuera” hacia ellos.

El sargento Kouiche va en su vehículo atento a la radio y mirando por las ventanas a ese fuego, ángel terrible, que quiere adueñarse de la batalla. La radio ruge, todo el mundo informa de lo que ve o de los ataques que sufre. 5V, con voz calmada, va dando las ordenes que cree oportunas.

El sargento Kouiche ve claramente las evoluciones de las unidades. Dragón y su gente van a su derecha. Tiene al enemigo justo enfrente. Un poco más adelante, a la izquierda, Kiriki está haciendo una pequeña pinza y va hacia las primeras posiciones insurgentes. Tánatos y su sección avanzan por nuestro flanco derecho. Kent va en vanguardia de la sección, comienza a descrestar y empieza a recibir un intenso fuego de todo tipo.

EL Paso De Sabzak (III)

El resto de los pelotones de la primera sección, donde va encuadrado el sargento Kouiche, comienza a evolucionar y se colocan en línea; delante tienen un barranco y unas líneas de cotas que van a dar a un pequeño valle, bañado por el estéril polvo y la apagada arena, punteado con pequeñas matas resecas, por donde escapa el viento, y que pintan el paisaje con el mismo color que la batalla. A lo complicado de la situación, pues prácticamente toda la unidad está bajo fuego enemigo, se une la precaución que deben tener debido al terreno, que se enfrenta a su manera con los vehículos LMV Lince.

Bajo fuego enemigo se toma la decisión de desembarcar. A Pony le ha tocado subir a una cota. Mal asunto, ya se sabe que quien domina las alturas, atrae el fuego sin remisión. Barney también está ya pie a tierra localizando objetivos; y desde el centro del despliegue, hasta el auxiliar del subgrupo táctico está llenando de fuego el aire y la tierra, sembrando mechas con su MG4. Sus soldados Pumba y Chino están a su lado. El aire está lleno de balas, y de sus sonidos, que siempre llegan más tarde que el metal a su destino. Kent se ha mantenido en su posición. Además, está ayudando al Controlador Aéreo Avanzado a señalizar los blancos.

La sección está desplegada prácticamente en línea —Animal, Ompare, Gincho, Kent—. En cierto momento, 5V autoriza a Kent a desembarcar. Una vez fuera del vehículo, el elemento que ha desembarcado ocupa una posición desde donde se domina una garganta por la cual iban pasando insurgentes, algunos a caballo, en el eterno galope que pisa aquellos valles desde el principio de los tiempos, y otros a la carrera.

Las zonas de desembarco son batidas sin tregua, y los soldados desembarcados del “Albuera” responden al fuego con más fuego, mientras que los vehículos a retaguardia brindan cobertura con sus armas colectivas.

EL Paso De Sabzak (III)

No hay descanso en la tierra batida por el fuego, que se convierte en polvo que sube por el aire para emboscar a todos los combatientes, en forma de millares de partículas de arena que han vivido una continua existencia de batallas. El sargento Kouiche y su pelotón no paran de disparar, ganando cada centímetro de dura arena con mucho esfuerzo y exponiéndose al fuego enemigo, justificando sus acciones con la misión que tan bien conocen, liberar de los señores de la guerra el paso de Sabzak.

Kouiche ve cómo Gilito está a pie del vehículo con cara de poca broma, listo para saltar a su lado para apoyarlo, si así se le ordenara. Ve el valor que derrochan los soldados Yosi y Eros, los tiradores de los dos Linces que componen el pelotón. Mira con asombro cómo los escudos balísticos de los vehículos están sembrados de impactos, y trata de entender la fuerza o el sentimiento que hace que esos dos chavales de veinte años sigan ahí, sin soltar sus máquinas, devolviendo fuego con fuego. Mira a su izquierda y ve cómo los conductores, los cabos Fito y Jesús, pese a ver los impactos entrar en el frontal del vehículo y cómo los cristales presentan ya un sin número de disparos, siguen maniobrando para llegar hacia sus hermanos, que están pegados al terreno unos metros por delante. Y mira a su derecha rápido, porque las balas cruzan el aire y detrás lentos llegan sus sonidos, y ve cómo los soldados Socom y Juanito, están llamándolo y cubriéndolo con su fuego. Justo a su lado está el tirador de precisión, Javi, pegado al terreno a más no poder, seleccionando objetivos y reconociendo con su cuerpo pegado al suelo, ese misterio que une en la naturaleza la arena, el aire, el agua y el fuego.

El sargento Kouiche recuerda que hace un rato tenía mucha sed, pero no tuvo tiempo para dejar el arma y coger la cantimplora. Sigue teniendo sed. Y piensa, mientras sigue escuchando y viviendo el sonido de la batalla, que todo el mundo, en el momento en el que se le necesita, está ahí; y se convence de que sus soldados son los mejores del mundo. Que no querría tener a nadie a su lado que no fuesen esos hombres y mujeres. De nuevo se les ordena volver a los vehículos y avanzar. Tanto tiempo ha volado sobre sus cuerpos hoy, que ya no son lo que fueron, que esa historia que han vivido ha cambiado sus corazones y sus almas, su cabeza y sus manos.

El fuego enemigo va perdiendo fuerza, las posiciones conquistadas se aseguran para que el paso de Sabzak pueda respirar de nuevo y que sus habitantes puedan transitar con sus mercancías sin que los señores de la guerra impongan su injusta ley. Va pasando el tiempo; ya han llegado los helicópteros para apoyar por el fuego.

EL Paso De Sabzak (III)

Termina la acción, y el terreno es suyo. El Batallón “Albuera” ha definido la batalla con ese sudor que sufrieron esos días, pero también con todo aquel sudor de antaño vertido en ejercicios y maniobras durante tantos meses antes de llegar a Sabzak. Kouiche mira a sus hombres y mujeres, y sabe que siempre serán parte de esa historia y de ese lugar, esperando que alguien escriba sobre ello. Y, sin más épica, el sargento vuelve a la tarea necesaria después de haber consolidado el éxito del ataque: cuentan la munición; llama a Arandela, para que venga a ver qué puede hacer con el colador que tiene ahora por vehículo. Va a ver a Kent y le da un abrazo sincero, como solo surge entre dos camaradas. Pregunta por todos sus compañeros: “¿oye y los de Kiriki que tal? ¿Cómo le ha ido a Ompare?¿Y Serantes?

EL Paso De Sabzak (III)

Le ordenan que permanezca en la posición hasta nueva orden y vuelva con su gente a “comerse” otra historia que lo está esperando. Por eso se pone a limpiar el armamento rodeado de aquellos que siempre llevará en su corazón, junto con el paso de Sabzak. Y sonríe cuando uno de ellos le pide agua y recuerda que tiene sed: «Dame un poco de agua, estoy seco; ¡que no sabes disparar!»

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