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Entrevista a Roberto Álamo y Raúl Mérida, actores de “Zona Hostil”

Este año no ha podido empezar mejor para el actor Roberto Álamo (Madrid, 1970). Con un nuevo Goya a mejor actor protagonista por su papel en Que Dios nos perdone —ya tenía otro como mejor actor de reparto, conseguido en 2013, por La gran familia española—, y dos películas en cartelera —Es por tu bien y Zona Hostil—, parece que los fantasmas de la falta de trabajo que le persiguieron tras recibir su primer “cabezón” se han disipado.

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¿Este segundo Goya ha venido con un pan bajo el brazo?

Pues la verdad es que ya en la post-gala me ofrecieron una película y un par de series, así que no se va a parecer a lo que pasó después del primero, que me tiré siete meses sin currar. No es que siempre pase eso, en mi caso fue una casualidad. Aunque yo creo que el Goya ni te da ni te quita profesionalmente, a veces hay buena suerte y a veces hay mala suerte.

Pero ¿se trabaja con más confianza después de un reconocimiento así?

Lo que sí aporta un Goya es que te sientes querido por la comunidad del cine. Y eso no te lo quita nadie. En realidad, yo me dedico a esto para sentirme amado.

En su caso tuvo claro que quería ser actor después de ver una película…

Sí, la película Días de vino y rosas, de Black Edwards, con Jack Lemmon y Lee Remick. Tenía doce años. Después de verla me tiré tres días llorando a escondidas, y me repetía una y otra vez a mí mismo que quería ser como Jack Lemmon, capaz de generar esas emociones en la gente. Cuando cumplí 18 años le dije a mi padre que había decidido ser actor; no le gustó mucho, pero me dijo que si yo me pagaba los estudios, adelante. Me puse a trabajar de camarero…y hasta ahora.

Su último estreno ha sido la película Zona Hostil, que le ha permitido saber algo del Ejército con el que nunca había tenido contacto…

Yo no hice la mili porque no me llamaron. Cuando tenía 18 años estaba esperando que me llegase la carta, pero nunca me llegó, así que nunca supe nada del Ejército. Por eso yo venía a este proyecto con cierta precaución, imaginaba que me iba a encontrar con un grupo de hombres y mujeres secos, ásperos, con un trato difícil, y para mí fue un descubrimiento. Me encontré con gente que era como yo, con una salvedad: gran parte de esa gente tenía una pasión que yo no tengo, jugarse la vida para salvar a otros seres humanos. Cuando estás al borde de la muerte, lo que hace el ser humano es escapar, pero esta gente lo que hacía era quedarse e intentar solucionar lo que pasaba. Descubrí que aquí hay gente de todo pelaje; he hecho cuatro o cinco buenos amigos.

¿Qué le parece la historia que, además, es un hecho real?

Más allá del hecho trágico que fue lo que pasó con este grupo de militares españoles, como actor, para mí, lo interesante era saber qué sentían los personajes en ese momento. Al ser cine, se trataba de humanizar a los personajes para que se creara cierta empatía con el espectador, y eso era lo que más me llamaba la atención.

¿Qué impresión se ha llevado del Ejército después de esta experiencia con militares?

Lo que me más me ha fascinado de esta experiencia ha sido que la palabra individual no existe. Todo lo hace el equipo, hombro con hombro, es todo colectivo; incluso en la toma de decisiones hay un proceso compartido. Eso me fascinó y me hizo pensar en que a mí, como civil, me falta valentía para hacer lo que estos tipos hacen y con esa pátina de equipo, de conjunto.

Raúl Mérida (Granollers -Barcelona- 1988) estaría realizando patrullas por las calles con el uniforme de la Policía Nacional si esto de ser actor no hubiese ido para adelante. De hecho, había superado la primera parte de las oposiciones cuando le llamaron de un casting y, a partir de entonces, no ha parado de encadenar proyectos. Conocido por el gran público tras su papel de Felipe el Hermoso en la exitosa serie televisiva Isabel, en su último trabajo se ha metido en la piel de un teniente de la Legión en apuros.

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Policía y actor, ¿eso cómo se come?

Yo desde pequeño quise ser actor. En mi casa siempre imitaba a los actores y, desde muy jovencito, asistí a clases de interpretación. Pero cuando cumplí los 18 empecé a pensar en un plan B y a prepararme las oposiciones para Policía, aunque sin dejar mis clases.

Y desde entonces las cosas han marchado bien…

Pues sí, y cuesta asimilarlo. En mi primera serie de televisión tuve que trabajar con Toni Cantó y yo estaba “acojonao”, pero no deja de ser un privilegio. Ahí es donde más se aprende, trabajando con grandes actores como he tenido la suerte de vivir en estos nueve años de profesión. Aún me emociona y me siento muy afortunado de haber llegado hasta aquí sin nadie a mi alrededor que fuese artista.

¿Le cuesta verse en pantalla?

Verse a uno es una cosa que no me gusta. Al principio me ponía muy nervioso y me daba mucha vergüenza verme delante de la gente.

Pues en el caso de Zona Hostil ha visto la película incluso junto a los que le ayudaron a preparar el papel…

Sí, en Almería (donde también se realizó un pre-estreno). Estaba muy nervioso porque para mí era muy importante la opinión de los militares, y ellos están encantados. El primer reto era gustarles a ellos; ahora, a ver qué dice el resto del público. Algunos, después de verla, se acercaron a mí emocionados y me dijeron que, gracias a esta película, sus familias iban a poder entender qué es lo que hacen ellos en su trabajo o cuando van de misión, porque a veces les cuesta explicárselo.

Lo más complicado de interpretar al teniente Conte, ¿qué ha sido?

Lo más difícil ha sido intentar sentir mínimamente lo que ellos pueden sentir cuando están en una situación de riesgo donde se están jugando la vida, que para mí es algo muy lejano. Por mucho que yo me lo imaginara, por mucho que estuviera rodeado de helicópteros y hubiese disparos, llegar a ese punto de transmitir lo que sienten es complicado, pero creo que está bastante bien conseguido en la película.

¿Y cómo ha resultado la experiencia de trabajar con el Ejército de Tierra?

Para mí era un gran desconocido, pero aquí he conocido a gente maravillosa, entregada, con vocación, que no se queja nunca, gente de todo tipo… Ha sido un gran descubrimiento.

Entrevista con Carolina Marín

HISTÓRICO: ASÍ SE PODRÍA DEFINIR el año que queda atrás para esta onubense, que ha dado a España, por primera vez, un oro en Bádminton. Carolina Marín (Huelva, 1993) ha demostrado que el triunfo olímpico en este deporte no es sólo cosa de asiáticos. Al desbancar a la china Li Xuerui, hasta ahora campeona olímpica, la española ha sido una pionera al traer el triunfo, en esta disciplina deportiva, al continente europeo. Además, en su palmarés deportivo suma dos Campeonatos de Europa y otros dos del Mundo. En estos momentos es la número uno del ranking de la Federación Mundial de Bádminton.
Una historia, la suya, que comenzó a escribirse a paso de flamenco y encontró muy pronto en el volante y la raqueta a los mejores compañeros para seguir escribiendo nuevas páginas en el mundo del deporte. Sin duda, esta joven deportista de 23 años, admiradora de Rafa Nadal, realiza un balance positivo del año que acaba de terminar. El objetivo ahora es un 2017 que se presenta con nuevas oportunidades.

Entrevista con Carolina Martín
Entrevista con Carolina Martín

El año pasado fue un buen año, con ese oro Olímpico en los Juegos de Brasil, que la convierten en la primera campeona no asiática en el mundo del bádminton. ¿Qué balance realiza del año que acaba de terminar?
Ha sido un año inolvidable, de muchísimo trabajo. Tendrá que pasar bastante tiempo para que asimile del todo lo que supone esa medalla.

«Tendrá que pasar bastante tiempo para que asimile del todo lo que supone la medalla de Oro conseguida en RÍO DE JANEIRO».

Tras haberse consagrado dos veces como campeona Mundial ¿Qué supone el Oro conseguido en Los Juegos? ¿Soñó alguna vez con conseguir el Oro Olímpico?                                                                                    ¡Ya lo creo! Entre otras cosas, es un sueño hecho realidad. Desde que llegué a la Blume —en referencia a la residencia Joaquín Blume (hay una en Madrid y otra en Barcelona) para deportistas que estén en el Centro de Alto Rendimiento Deportivo; en su caso, la primera— quise alcanzar esas metas, aunque entonces no entendía lo que suponía.

¿En qué momento esa niña de 12 años amante del flamenco decide coger, por primera vez, una raqueta?                                                               Fue a raíz de acompañar a mi amiga Laura a uno de sus entrenamientos. Me llamó la atención el movimiento del volante, sobre todo. Lo probé y me encantó.

¿Con qué momento de su trayectoria se quedaría?                                    Es muy difícil… Y eso que no tengo una trayectoria deportiva demasiado larga. Pero yo creo que la medalla de oro en Río sabe diferente a todo lo demás.

Entrevista con Carolina Martín
Entrevista con Carolina Martín

Si tuviese que jugar un partido amistoso de bádminton con alguien, ¿con quién lo haría? Me encantaría jugarlo con Rafa Nadal, a quien admiro.

¿Tiene algún referente o alguna persona que le sirva de especial apoyo en los peores momentos? La gente de mi entorno siempre me apoya. Por ejemplo, mi entrenador, que cuando llegué a la Blume hizo de padre en muchas ocasiones.

Ha comenzado el año en India, donde acaba de participar en la Premier Bádminton League; además, este año habrá nuevas oportunidades, como el Campeonato Mundial de Bádminton en Glasgow, ¿cómo ha ido en esta primera cita y qué espera de las siguientes?                                                                                                                            El campeonato de la India ha sido distinto a lo habitual, porque además de competir hemos tenido opción de disfrutar de un país precioso y conocerlo un poco más. Por otro lado, este año se repite un poco el calendario, con la diferencia de que en vez de Juegos Olímpicos se disputa el Campeonato del Mundo. De momento, quiero prepárame bien para el primer gran torneo de la temporada: el All England, que se disputa en marzo.

En estas ocasiones tendrá la oportunidad de representar nuevamente a España, ¿qué se siente al ser la embajadora del país ante todo el mundo? Es un honor enorme, otro de los motivos que me hacen seguir trabajando día a día.

Entrevista con Carolina Martín
Entrevista con Carolina Martín

Si tuviera que definir en pocas palabras al Ejército español, ¿cómo  lo  haría? ¿Guarda alguna relación con el mundo de las Fuerzas Armadas? Es un motivo de orgullo para todos los españoles. Realizan una labor al alcance de muy pocas personas y creo que, en ocasiones, no lo valoramos lo suficiente. Por desgracia, no tengo a nadie de mi entorno relacionado con el Ejército, pero eso no me impide reconocer su trabajo.                                                                                      

¿Qué retos le quedan por cumplir? ¿Cómo se ve en el futuro? Siempre hay retos por delante. Ahora tengo que seguir en lo más alto a nivel mundial y logrando títulos. Más adelante, me gustaría trabajar en lo que estoy estudiando: Fisioterapia.