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Entrevista a Eduardo Lurueña

Muy pronto ir al espacio será algo cotidiano

Viajar al espacio es el sueño de muchos, pero muy pocos pueden llegar a cumplirlo. Desde que era un niño, Eduardo Lurueña (Talavera de la Reina, 1979) contemplaba las estrellas y anhelaba poder estar algún día más cerca de ellas. Consagrarse nueve veces como campeón del mundo de Kung Fu y Artes Marciales no fue suficiente para tocar el cielo con las manos y quiso hacer del mito una realidad. En 2013 fue seleccionado, entre más de un millón de aspirantes de todo el mundo, para formar parte de la Axe Apollo, que pretende llevar a no profesionales fuera de la atmósfera. Tras un primer vuelo de la nave en diciembre, está más cerca de convertirse en el primer español amateur en salir fuera de la atmósfera.

Tras duros entrenamientos y un proceso de selección muy exhaustivo, solo falta que la nave esté a punto para el despegue… La compañía que nos llevará, Virgin Galactic, hizo su primer vuelo con éxito el 3 de diciembre de 2018. Se trata del primer viaje al espacio de una compañía comercial. Ahora tenemos que esperar a que haya más vuelos.

Es algo que suena a imposible… Ahora ir al espacio es algo mágico, pero la compañía SpaceX ha sacado ya una nave para llevar a gente al espacio. Ya son dos las compañías privadas dedicadas a ello, y dentro de poco serán más. El espacio se está abriendo a las compañías privadas. Lo que ahora parece extraordinario, muy pronto será algo cotidiano y será común hacer viajes turísticos fuera de la atmósfera. Para eso tiene que haber pioneros.

Eduardo Lurueña

Está más cerca, en cualquier caso… Yo y el resto del mundo. Aún no hay una fecha, porque tienen que hacer más pruebas. Cualquier fallo retrasaría todo más, pero lo bueno es que ya sabemos que se llega al espacio con estos vuelos.

¿Es normal que el proceso sea tan lento? Sí, porque es la primera vez que se hace este tipo de nave. Estamos hablando de vidas humanas, por lo que hay que garantizar unos estándares de seguridad.

Más de un millón de personas participaron en los procesos de selección…Lo conseguimos 23. De ellos ya se ha caído gente, al irse alargando.

Entre los que realizaron la selección estuvo Buzz Aldrin, que fue el segundo astronauta en pisar la luna… Él nos seleccionó junto con Scott Parazynski, que ha sido el que ha hecho más misiones al espacio. Aldrin nos dijo que había que pasar la antorcha de una generación, la suya, a otra generación de astronautas. Cuando estás fuera, el tiempo pasa más despacio y es como si te cortaran el cordón umbilical con tu madre. Tenemos ese anhelo de estar en nuestro propio planeta. Eso me lo ha enseñado el astronauta.

¿Cómo es la rutina habitual en el espacio? En la comida, por ejemplo, no te vas a comer un plato de paella, pero cada vez los alimentos del espacio tienen más sabor, son más nutritivos. Con las necesidades surgen nuevas respuestas.

¿Y el aislamiento? No es algo diferente a lo que el ser humano ya ha vivido en expediciones en las que ha estado antes, o cuando se descubría un nuevo continente. Te adaptas, el cuerpo y la mente son muy poderosos.

Ha obtenido, además, nueve títulos mundiales y es cinco veces campeón de España. Tiene récords mundiales como soportar a veinte personas, o hacer el pino con un solo dedo. Incluso ha ganado un campeonato mundial con los ojos vendados… Hay que tratar de ir más allá, de no ponerse limitaciones. Hay un refrán que dice: “Para hallar la verdad primero tienes que liberarte de los prejuicios”. Una vez que te eliminas de los prejuicios el ser humano, sea hombre o mujer, es poderoso.

Eduardo Lurueña

Lo cuenta en sus publicaciones… Mi segundo libro, Tú puedes hacer milagros, se ha traducido al inglés y se vende en todo el mundo. Estoy muy contento.

¿Se llevaría la Bandera del Ejército al espacio? Claro que sí, una Bandera o un parche pegado en el traje.

¿Qué opinión tiene del Ejército? Es lo que ahora mismo nos mantiene unidos. Estoy muy orgulloso de la labor que realiza. A mí me hubiera gustado ser militar, pero se me pasó la edad. Mi maestro de Artes Marciales era de Operaciones Especiales y aprendí mucho de él sobre el entrenamiento militar.

¿Tienen similitud la instrucción militar con la preparación que ha seguido para ir al espacio? Sí, hacíamos entrenamientos de supervivencia en el bosque, de dureza, de sacrificio, de hambre, de superación. A veces no se valora demasiado el sacrificio que realizan los militares y si tenemos una vida tranquila es gracias a ellos.

LA MALETA AL ESPACIOluggage-2708829

Una fecha ideal para viajar:
el 13 de octubre o el 16 de diciembre.

Una cosa que se llevaría al espacio:

la fotografía de mis seres queridos.

Alguien a quien se llevaría consigo:

a mi niño.

Alguna superstición:

un colgante que me sirve de protección.

Lo que más echará de menos:Cohete

a mi sifu (maestro) y la comida.

Cómo irá vestido:

el traje de astronauta y una pajarita para las fotos (risas).

¿Existe vida en el espacio?

Sí, es inútil pensar que somos los únicos.

Lo primero que hará al llegar:

mirar la oscuridad del cosmos y el universo.Estrella

Lo primero al volver:

besar a mi niño y comer comida española.

Una frase:

Cambiar el mundo no es locura ni utopía, sino justicia (el Quijote).

El próximo reto:

ir a la Luna o a Marte.

 

Una leonesa con mucha “maña”

Era una niña cuando la cabo Miriam Marcos descubrió, por casualidad, la lucha leonesa. Estaba jugando en el frontón y la pelota se escapó. Al ir a recogerla vio por una ventana a un chico que entrenaba un deporte que ella no había visto antes pero, inmediatamente, supo que quería hacer lo mismo.

Habló con aquel chico —que actualmente es su entrenador, Jesús Oblanca— y, a los pocos días, empezó a practicar este deporte ancestral, que ha formado parte esencial de su vida desde entonces y al que le dedica la mayor parte de su tiempo libre. Solo ha habido un parón: el que le ha exigido durante los últimos dos años una enfermedad seria con la que, a día de hoy, mantiene firmada una tregua que, confía, sea definitiva. Sin embargo, ni siquiera durante ese tiempo se pudo desvincular, y se dedicó a entrenar a niños.

«Es lo que sucede cuando llevas algo en las venas», explica. Y es que, tanto el padre como el bisabuelo de Miriam practicaron esta forma de lucha autóctona de la provincia de León, aunque no habían hablado de ello antes de que ella se aficionara. Tanto le gustaba que, el hecho de tener que enfrentarse a chicos en las categorías inferiores (porque casi no había chicas y las ligas eran mixtas), no le echó nunca para atrás. «De hecho, les ganaba, aunque a alguno de los padres le sentara bastante mal» y tuviese que oír más de un comentario desafortunado.

Quizá por lo que ella vivió entonces es por lo que se esforzó tanto para fomentar que niñas y jóvenes se aficionaran a este deporte y se lograra organizar una liga femenina, algo que se consiguió en el año 2007. Para entonces, las vitrinas de triunfos de Miriam estaban ya llenas de premios: varios campeonatos de Europa de luchas celtas (que es donde se enmarca la lucha leonesa en las competiciones nacionales e internacionales), y ligas por equipos e individuales. La suma ha seguido y el último triunfo alcanzado es el que acaba de conseguir en Guengamp (Francia), al proclamarse campeona internacional de lucha Back-Hold (la modalidad escocesa de luchas celtas que es, junto a la francesa, las dos que se disputan en este tipo de competiciones).

Cabo Marcos

Para preparar este último torneo se pidió el mes de enero de vacaciones, para poder entrenar, y en su unidad, el Grupo de Artillería de Campaña II/11, no le pusieron ninguna pega. Admiran el coraje y la entrega de la cabo que es, además de una gran deportista, una excelente militar. Y una luchadora, dentro y fuera del círculo de 12 metros en el que se desarrollan los combates.

Nadie mejor que ella para encargarse de la instrucción cuerpo a cuerpo e instrucción no letal en su unidad, donde los compañeros la respetan como a la campeona que es. «Aquí nadie se ofende de que una mujer sepa más mañas (como se denominan las técnicas que se emplean para tirar al rival) que ellos y les eche al suelo», afirma la militar. Otro motivo por el que sabe que no se equivocó en la otra gran elección de su vida: entrar en el Ejército de Tierra.

Cabo Marcos

Al igual que con la lucha, fue algo parecido a un flechazo. Un día vio llegar a su hermano, que estaba haciendo la mili, vestido de uniforme y se dijo a sí misma que un día sería ella la que aparecía igual. Y así sucedió en 2002.

El objetivo que le aguarda ahora es poder participar en el Campeonato de Europa, que tendrá lugar en Islandia, y que se celebra en el mes de abril. Seguro que le echará mucha maña para poder estar allí.