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Entrevista a… Isabel Rico

«EN EL RUGBY
Y EN EL EJÉRCITO,

TODO ES ACTITUD»

 

En el terreno, lidera la Selección femenina de Rugby desde hace dos años, pero cuando el oval no está presente, prefiere dar protagonismo a sus compañeras. Isabel Rico (Talavera de la Reina, 1987), jugadora del Wasps de Londres, llega agotada a la entrevista después de la instrucción con el Mando de Operaciones Especiales (MOE). Forma parte de una generación que ha hecho historia en este deporte. Para ella, ser leona es «atreverse, no tener miedo» y su mirada se ilumina al hablar de la fortaleza del combinado.

¿Qué tal ha sido entrenar con los militares? Han sido dos jornadas muy intensas, no solo a nivel físico. Lo hemos notado sobre todo en lo mental, que ha sido muy duro, aunque los ánimos del grupo han sido increíbles para terminar con una sonrisa después de todo.

¿Con qué se queda? Con la emoción de llegar junto a mis compañeras, de saber dónde estamos y lo que hemos conseguido durante estos días. También con cómo nos han cuidado y tratado. Pero sobre todo, con el nivel humano del grupo, de cómo ha sabido afrontar la situación y los momentos de apoyo.

La arenga que ha dado al terminar la instrucción ha sido muy potente. Muchas gracias. Estaba muy emocionada, y me emociono ahora al recordarlo.

¿Se habían imaginado la labor de los componentes del MOE? Nos ha sorprendido. Nunca habíamos vivido esto tan cerca y es una experiencia que nos quedará en la memoria, es imborrable. Es admirable el trabajo que han hecho por nosotras, por nuestro país; ellos han dejado su fin de semana para trabajar y estar al cien por cien. No éramos conscientes de la labor que tienen, de su preparación física y mental. Hablando con ellos y compartiendo experiencias te das cuenta de que son héroes.

Isabel Rico

¿Les han instruido bien para Sudáfrica? Creo que no hay mejor preparación que poner nuestro cuerpo y mente al límite, hacer equipo, ver cuáles son nuestras flaquezas y potenciar en lo que somos fuertes. Al final, observar cómo respondemos a las situaciones de estrés es lo que marca la diferencia para estar al nivel de una Copa del Mundo.

Quedan dos años todavía. ¿Hay tiempo? No es mucho. Lo vemos y realmente queda un año, el clasificatorio es en septiembre de 2020 y el tiempo pasa volando. Nos quedan tres test match (partido internacional entre dos selecciones) y el Europeo. Debemos estar entrenadas porque es un año de máxima preparación para llegar al Mundial, aunque sea dentro de dos años, tenemos que centrarnos en el próximo.

Son siete veces campeonas de Europa, se debe de ver desde otra perspectiva. Sí. Si no revalidamos el título, nos quedamos fuera del clasificatorio. Podemos conseguir lo que queramos, pero debemos confiar en la de al lado.

¿Cómo empezó en el rugby? Mis inicios fueron tardíos, al igual que los de la mayoría de las veteranas que estamos aquí. En mi caso, con 20 años. Mi padre jugaba al rugby, pero yo hacía otros deportes, como atletismo o tenis y era entrenadora. Le veía jugar y decía: «Quiero hacer eso, tirarme para placar, embarrarme… Es todo lo que me encantaría hacer en un campo». Fue como un flechazo, empecé a jugar y dije: «Este es mi deporte y me quedo».

¿Le ha resultado difícil llegar hasta aquí? Ha costado trabajo, pero el primer año estuve con la Selección de Madrid y a los dos años ya tuve la primera convocatoria con la Selección Nacional. Creo que, al final, en el rugby como en el Ejército todo es actitud, ante la vida y en el campo de batalla. Puedes ser muy buena técnicamente, pero hay algo que te va a llevar lejos, que es la actitud que tengas ante el contrario. El resto es trabajo y trabajo.

 

Tendrá heridas de guerra. Sí, tengo muchas, pero están ya curadas. Y, después de este fin de semana, ahora tengo también otras (ríe).

 

¿Empieza a tener más tirón el rugby femenino? Sin duda. Creo que a raíz de los Juegos Olímpicos, gracias al Rugby 7, tuvo más visibilidad y hemos podido dar nombre a la Selección gracias a ganar campeonatos de Europa, porque si no consigues méritos no te reconocen. Tenemos un gran legado que han dejado otras leonas que ya no están.

ARENGA DE ISABEL RICO:

«¿Habéis visto lo que hemos hecho? Las leonas van juntas, van en manada, se sacrifican por el equipo y eso es lo que hemos hecho durante estos días. Todas las que estamos aquí tenemos un sueño: ir a un clasificatorio y ganar en Nueva Zelanda. Eso no va a pasar si no estamos juntas. Ahora nos toca llevarnos esa capacidad que hemos tenido para sacrificarnos por el equipo estos días. Nos hemos demostrado que no hay excusas, que podemos y, si tenemos a 29 compañeras a nuestro lado, no necesitamos más. Nuestro campo de batalla suele ser el de rugby y esta vez lo hemos cambiado por las montañas de Alicante».

¿Cómo se ve dentro de diez años? No lo sé. Me gustaría seguir ligada al rugby, ya sea como entrenadora o de alguna forma de apoyo. Soy profesora en un colegio y querría seguir inculcando estos valores en mis clases de Educación Física. El que es jugador de rugby, lo sigue siendo aunque no juegue.

¿Se compaginan las dos profesiones? Es difícil. Tienes que compaginar tus entrenamientos con la preparación de tus clases, además de con la Selección. Este año es muy duro, tiene mucha carga física y concentraciones, por lo que he pedido una excedencia. Son sacrificios que haces, son uno o dos años de tu vida y sabes que no vuelven.

 

¿Le compensa? Por supuesto. A nivel económico haces un esfuerzo, porque no vivimos de esto, pero merece la pena a nivel de experiencia y de conseguir llegar a una Copa del Mundo, porque creo que se valora.

Entrevista a Enrique Ávila

La Guardia Civil es la punta de lanza en la lucha contra el cibercrimen

LA GUARDIA CIVIL (GC) ESTÁ RECIBIENDO MÚLTIPLES RECONOCIMIENTOS durante este año por su 175º aniversario, entre ellos, el de los Premios Ejército 2019. Los guardias trabajan codo con codo con los civiles, siempre en pro de la seguridad interior. En el segundo grupo se encuentra Enrique Ávila (Madrid, 1965), que ha sido jefe del área de Seguridad de la Información durante cuatro años y ahora está al frente del Centro de Análisis y Prospectiva (CAP). Es consciente de las amenazas a las que se expone la sociedad en este ámbito, pero también de los riesgos de la famosa ciberdelincuencia, motivo por el que, además, dirige el Centro Nacional de Excelencia en Ciberseguridad.

¿Qué es el CAP? ¿Cuáles son sus funciones?

El CAP se encuadra dentro del Gabinete Técnico de la GC y tiene como objetivo fundamental la gestión de información de fuentes abiertas en asuntos relacionados con la seguridad interior, así como la elaboración de informes relacionados con la misma, a petición de las distintas unidades. En su parte prospectiva, intenta colaborar en la generación de un conjunto de visiones de futuro que permitan a la GC estar prevenida; además de adquirir las capacidades necesarias para seguir cumpliendo su mandato, con el máximo de efectividad, en la protección de los derechos de la ciudadanía.

¿Su actividad se emplea en misiones en el exterior?

A veces, las unidades que se desplazan a algún teatro de operaciones en el exterior (en el marco de operaciones de paz), o bien nuestro personal destinado en embajadas, solicita informes sobre una determinada zona o sector para que les ayuden en el proceso de toma de decisiones en la misión. Con esa ayuda previa de nuestros propios medios y la colaboración de personas con experiencia en el terreno, procuramos generar este tipo de informes, algunos de los cuales han sido muy bien recibidos por las unidades.

En ese contexto, ¿cómo cooperan la GC y el Ejército de Tierra (ET)?

La GC aporta sus capacidades operativas en materia de Policía Judicial, mientras que el ET las operacionales. Ambas configuran una magnífica simbiosis en las operaciones en el exterior.

¿A qué retos estratégicos cree que se enfrenta la GC?

Son múltiples y reproducen en gran medida a los que se enfrenta cualquier organización en entornos como el que nos ha tocado vivir. A grandes rasgos, me decantaría por señalar, como primer reto, el demográfico. Somos menos para intentar controlar el mismo territorio. Un territorio que, además, se va despoblando poco a poco y que, cada vez de forma más acusada, plantea necesidades diferentes en cuanto a los recursos y capacidades de quienes tienen que proveer de seguridad al mismo. Además, el 51% de la población de nuestro país son mujeres, por lo que bajo mi punto de vista, se han de incorporar a la GC en un mayor número. Debemos realizar políticas activas de reclutamiento y ofrecer condiciones adecuadas.Por poner un ejemplo: Nuestro despliegue es fundamentalmente en el mundo rural, pero ¿hemos pensado en los problemas que afectan al mismo, como la conciliación, la provisión de servicios básicos a nuestros agentes (como servicios de guardería o de atención médica primaria)? Tenemos que trabajar en mejorar las “ciudades inteligentes”, como un modelo sostenible de futuro para unas ciudades cada vez más inhabitables. Este mismo concepto puede ser trasladado a las zonas rurales, una vez que se disponga de la infraestructura básica y las telecomunicaciones necesarias para hacerlo viable.

Enrique Ávila

¿Cómo sería?

En este momento llega el 5G, una tecnología que hará factible el despliegue de esa infraestructura de comunicaciones que nos permita proveer de servicios públicos a la ciudadanía que vive en el campo. Tal y como se ha avanzado, podría apoyarse de una distribución coherente de cuarteles de Defensa e Interior que conformase los nodos de provisión de este servicio tan importante. Los servicios de seguridad interior son, junto con los sanitarios y de educación, los tres más necesarios para que podamos asegurar que el mundo rural no desaparecerá.

Hoy en día es muy necesaria la Cultura de Seguridad y Defensa.

Sin discusión. Tenemos que “reconquistar” a amplias capas de la población que dan por supuesto que muchas de las libertades de las que gozan y la estabilidad con la que desarrollan su vida se encuentran ya “dadas”. No. Es el trabajo de todos: de la sociedad civil, de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de nuestros militares. Esto permite que disfrutemos de una sociedad que, aunque siempre mejorable, constituye una pequeña isla de paz y seguridad en un entorno geopolítico en el que la violencia, la pobreza y la muerte de inocentes suele ser habitual.

Enrique Ávila

¿Será difícil cambiar esta tendencia?

Posiblemente, pero no por ello debemos cejar en el empeño. Llevamos años hablando de generar “cultura de la Defensa” o “cultura de la Seguridad”. Bajo mi punto de vista y observando unos resultados que considero discutibles, puede que debamos intentar un enfoque diferente. Tenemos que abrirnos a la sociedad civil, a los jóvenes, y que participen en programas que les permitan sentirse útiles y, sobre todo, que les ayuden en su futuro profesional.

Ahí entra el concepto de ciberespacio.

Sí, este es el quinto dominio de ejercicio de nuestra soberanía y amplía tanto los riesgos como las oportunidades para nuestra sociedad. La GC se ha posicionado como punta de lanza en la lucha contra el cibercrimen. Además, hace unas semanas, lanzamos oficialmente un reto en el ciberespacio, la I National Cyber League. En el marco de nuestra nueva Estrategia Nacional de Ciberseguridad, intenta trasladar nuestra visión de las necesidades para que la sociedad civil comprenda los riesgos y coopere en su mitigación. Así, hemos planteado a nuestros jóvenes que configuren equipos de tecnólogos, juristas, comunicadores y economistas para enfrentarse a retos reales en el ciberespacio. Sin duda, creo que es una magnífica iniciativa de la GC.