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NUEVOS AJUSTES

El Ejército de Tierra introduce cambios en su organización para optimizar el empleo de los recursos disponibles.

Hay que estar preparado para lo que viene y para lo que vendrá. En un mundo como el actual, en el que la naturaleza y características de los conflictos varían constantemente y a gran velocidad, no se puede pretender que lo que hoy es más pertinente lo sea para siempre. Hay que apostar por la evolución continua. De ahí que el Ejército haya introducido nuevos cambios en su estructura y organización (recogidos en la Orden DEF/1362/2018, de 20 de diciembre), que se harán efectivos a lo largo de 2019. La finalidad es optimizar el empleo de los recursos disponibles para estar lo mejor preparado posible para afrontar los conflictos presentes y futuros. Estas son algunas de las principales modificaciones.

La Inteligencia cambia de dependencia

El Regimiento de Inteligencia (RINT) n° 1, después de más de doce años de pertenencia al Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad de la OTAN, pasa a depender de Fuerza Terrestre (FUTER). Al ser un Regimiento con capacidades que pueden reforzar las diferentes estructuras operativas que puedan organizarse, su encaje dentro de FUTER es idóneo, ya que esta es la encargada de prepararse para constituir, de forma rápida y eficaz, organizaciones operativas específicas terrestres para la realización de operaciones militares.

Pero el cambio no es sólo de dependencia, también implica una reorganización interna, ya que uno de sus Grupos (el GROPS III/1) se segrega y pasa a integrarse en el recién creado Regimiento de Operaciones de Información nº 1.

No obstante, esta unidad sigue siendo la “casa madre” de la Inteligencia para todo el Ejército. Reúne capacidades que no se encuentran en ninguna otra unidad y otras que, aun no siendo exclusivas, sí que alcanzan en el Regimiento los más altos niveles de especialización. Los Grupos de Inteligencia I/1, de Observación por Sistemas Terrestres II/1 y de Observación por Sistemas Aéreos IV/1 son verdaderos referentes en sus campos de actuación.

Foto RPAS copy BRI I

La montaña vuelve a LA “Aragón”

La Brigada “Aragón” I pasa a aglutinar —con efectividad de 1 de enero de 2020— los tres Regimientos que habían sido de Montaña en el pasado reciente: el “Arapiles”, el “Galicia” y el “América”. El primero se mantiene como Regimiento de Infantería, mientras que los otros dos son de Cazadores de Montaña. De esta forma, la “Aragón” vuelve a integrar las unidades procedentes de la antigua Jefatura de Tropas de Montaña del mismo nombre.

La concentración de las capacidades de Montaña bajo un mismo mando orgánico obedece a criterios de aumento de la eficacia en el adiestramiento específico y a una mayor eficiencia en el uso de los recursos disponibles. Además, la “Aragón” cambia de dependencia: pasa de la División “San Marcial”, en la que había quedado encuadrada como resultado de la transformación de la Brigada de Caballería “Castillejos” II, a la División “Castillejos”. Algo más coherente con su nueva composición, que completan su Cuartel General, el Regimiento Acorazado “Pavía” nº 4 y el Regimiento de Artillería de Campaña nº 20.

De esta forma, las tres Brigadas de la “San Marcial” disponen de cinco unidades de combate (cuatro batallones de Infantería —uno de ellos de carros de combate— y un grupo de Caballería). Mientras que las cuatro Brigadas de la “Castillejos” disponen de cuatro unidades de combate (tres batallones de Infantería y un grupo de Caballería).

montaña III

 

EL “Barcelona” CRECE

Hasta ahora, el “Barcelona” era uno de los dos Batallones del Regimiento de Infantería “Arapiles” nº 62, ubicado dentro de la Brigada “Aragón” I. A partir del 1 de enero de 2020, se hará efectiva su conversión de Batallón de Infantería Motorizada II/62 a Regimiento de Infantería “Barcelona” nº 63.

Este nuevo Regimiento se integra en la Brigada “Guadarrama” XII —que pierde el Regimiento “América” nº 66—, junto al Regimiento de Infantería “Asturias” n° 31 y el Regimiento Acorazado “Alcázar de Toledo” n° 61.

La creación del nuevo Regimiento, con un solo batallón, permitirá separar las tareas más administrativas y de gestión de las instalaciones de las tareas de instrucción y adiestramiento, sobre las que se centra el Batallón.

De esta forma, son dos los Regimientos de la Fuerza Terrestre que se ubicarán en Cataluña.

foto BCN copy Iván

Fusión para más Interacción

La última reorganización ha conllevado la creación de otro nuevo Regimiento: el de Operaciones de Información n° 1.

Formado sobre la base del Batallón de Cooperación Cívico Militar
(CIMIC) I y del Grupo de Operaciones Psicológicas (PSYOPS), integra las capacidades específicas que caracterizaban a cada una de estas dos unidades, como eran: por un lado, el desarrollo de todas aquellas actividades encaminadas a conseguir la cooperación y la coordinación entre el mando de la Fuerza y el entorno civil del área donde se encuentre desplegada, en apoyo a la misión encomendada (el cometido fundamental del Batallón CIMIC I); y, por otro, la puesta en marcha de acciones dirigidas a modificar las percepciones negativas con respecto a las unidades militares y sus actividades, también en favor de la misión. Esto se conseguía mediante la planificación, dirección, gestión y producción gráfica de campañas psicológicas (objetivo del personal del Grupo PSYOPS). Ambas capacidades son cada vez más demandadas en las situaciones de conflicto o de crisis humanitaria que se producen en el mundo actual, y se encuentran muy relacionadas.

Por eso era necesario disponer de una unidad que aglutinase las capacidades de CIMIC y PSYOPS y tuviese la capacidad de sincronizarlas y coordinarlas, para así ganar en eficacia y eficiencia. Esta unidad va a ser el Regimiento de Operaciones de Información nº 1, encuadrado dentro de Fuerza Terrestre. De esta forma se dispondrá del personal especializado necesario para la interacción con la población civil en un entorno cada vez más complejo. Porque en las operaciones terrestres, tanto en el presente como de cara al futuro, se considera crucial ganarse a la población y protegerla.

foto Información copy Claudio Alvarez

Potenciar la CIBERDEFENSA

El ciberespacio ya es el cuarto ámbito de las operaciones militares. La amenaza en la red, cada vez más activa y sofisticada, puede poner en riesgo no solo redes y sistemas de información y telecomunicaciones militares, sino también las infraestructuras críticas y servicios esenciales de España. Esta realidad ha provocado que la ciberdefensa haya ido cobrando cada vez mayor peso. También lo ha hecho dentro del Ejército de Tierra, que ahora cuenta, dentro de la Jefatura de los Sistemas de Información, Telecomunicaciones y Asistencia Técnica (JCISAT), con un Área específica de Ciberdefensa.

Esta es el resultado del crecimiento, reorganización y optimización de la Sección de Seguridad de la Información y de los Sistemas de Información y Telecomunicaciones que existía dentro de la Subdirección de Operaciones de Red (que desaparece como tal). Su cometido era garantizar la seguridad de la información ante un posible uso malintencionado de esta, asegurar la información en las redes de mando y control para garantizar su disponibilidad, confidencialidad e integridad, así como gestionar la respuesta a los incidentes de seguridad que surjan en cualquier red responsabilidad del Ejército.

De esta forma, JCISAT queda estructurada en dos subdirecciones (la de Asistencia Técnica y la de los Sistemas de Información y Telecomunicaciones), más el área de Ciberdefensa.

Esta reorganización interna encaja con la nueva estructura CIS/TIC del Ministerio de Defensa, que cuenta con un Centro de Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (CESTIC) y con el Mando Conjunto de Ciberdefensa (MCCD), y que se ajusta a los cambios normativos asociados a la infraestructura integral de información para la Defensa.

Una reorganización necesaria para responder a las nuevas amenazas sobre las redes y sistemas de telecomunicaciones e información, y para disponer de la capacidad necesaria para hacer frente a la creciente amenaza de ciberataques a las redes del Ejército. También para desarrollar un plan de concienciación de estas nuevas amenazas sobre todo el personal.

Sus relaciones funcionales se establecen: internamente, con la Compañía de Ciberdefensa de Regimiento de Guerra Electrónica nº 31 y, externamente, con el Mando Conjunto de Ciberdefensa y el CESTIC.

Además, el jefe de JCISAT es la autoridad de coordinación en el Ejército en materia de Ciberdefensa e interlocutor único con el MCCD y el CESTIC.

 

Reformas sanitarias

La Brigada de Sanidad se reorganiza para lograr una utilización más eficiente de los recursos materiales, económicos y personales disponibles.

El cambio principal es la desaparición de la Agrupación de Hospital de Campaña, lo que permitirá reforzar con su material y personal a las dos Agrupaciones de Sanidad —la nº 1 y la nº 3, con sede en Madrid y Zaragoza, respectivamente— en las que, a partir de esta última reorganización, se articula la Brigada de Sanidad; además de las dos Agrupaciones y el Cuartel General de la Brigada, se mantiene la Unidad de Apoyo Logístico Sanitario. El mencionado refuerzo permitirá disponer de las capacidades de asistencia sanitaria que las estructuras operativas demanden, ahora y en el futuro.

Más aún, la evolución de medios como los helicópteros y aviones medicalizados permiten una evacuación sanitaria desde las unidades en el terreno hasta las instalaciones que se desplieguen con las unidades o, incluso, a territorio nacional en las mejores condiciones y en tiempo oportuno.

Estas unidades de Sanidad siempre pueden consultar, mediante el empleo de la telemedicina, con el Hospital Central de la Defensa “Gómez Ulla”, con lo cual tienen a su alcance el apoyo técnico necesario y el asesoramiento para decidir si una baja se trata en zona de operaciones o es necesario evacuarla a otra unidad sanitaria de mayor capacidad, desplegada en esa zona, o a territorio nacional.

FO7A3282 copia

«La RAE no enseña a hablar, sino que recoge el lenguaje»

SANTIAGO MUÑOZ MACHADO DIRECTOR DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

Los famosos percheros de los miembros de la Real Academia Española (RAE) no son los únicos que se adaptan a los cambios —se ordenan siempre por antigüedad, a excepción del director—. También lo hace la propia institución, que a lo largo de sus más de 300 años de historia ha debido asimilar los retos que plantea el uso de la lengua española. Una tarea que en enero asumió Santiago Muñoz Machado (Pozoblanco, 1949), el segundo académico no lingüista al frente de la Docta Casa. Aunque es consciente de las necesidades económicas que padece, prefiere destacar el trabajo centenario que realiza la institución.

¿Qué necesita la RAE para «limpiar, fijar y dar esplendor»?

Necesita gente capaz de entender bien el idioma, de manejarlo con solvencia, sentido común y autoridad para que las cosas que se dicen sean acogidas por el público hispanohablante y así mantener el prestigio que siempre ha tenido y que ha conquistado en 300 años de historia. El trabajo académico se desdobla en dos tipos: nuestros técnicos, todo el personal al servicio de la RAE, que es estupendo y trabaja todos los días; y luego los académicos, que perfilamos ese trabajo, y de ahí va a nuestras publicaciones. También se asientan nuestras opiniones, que emitimos de vez en cuando y tienen autoridad.

Santiago Muñoz Machado

¿Qué tal han sido sus últimos siete años como académico?

Muy interesantes. Lo mejor que se puede decir de la Academia es que es un lugar interesantísimo, comprometido y que exige mucha responsabilidad porque estamos jugando con un tesoro, que es la lengua de 570 millones de personas. No conozco ninguna institución —y yo he pasado por bastantes— que sea tan ilusionante y tan garbosa como la RAE, ni más importante el juego que se cultiva, que es hablar de la lengua, de palabras.

Curiosamente, ese uso de la lengua necesita embeberse de una disciplina, una de las características del Ejército.

Ciertamente. El Ejército es, hasta donde yo lo conozco, más parco en palabras que en acciones. Hay profesiones que viven de las palabras, como la mía básica, que es la de jurista. Somos gente que cultiva la ciencia de la palabra, tenemos que ser muy precisos hablando y utilizar los conceptos.

Las misiones internacionales del Ejército de Tierra se pueden considerar un vehículo transmisor de la lengua en otras partes del mundo…

No había pensado en eso, pero claro, también. Aunque los militares, últimamente, cuando hablo con ellos se han cultivado bastante en lenguas extranjeras y se manejan muy bien, sobre todo en inglés. Está bien que lleven el idioma por el mundo.

Algunos académicos de esta casa también han sido militares, como José Torrero y Marzo (en el siglo XVIII) o Eliseo Álvarez-Arenas (primera mitad del siglo XX).

En la actualidad está Miguel Sáez, que está en la Academia como traductor y antes ha sido general jurídico. Estuvo trabajando de fiscal en la Sala 5ª del Tribunal Supremo, que es la Sala de lo Militar. Es un sabio, un traductor extraordinario del alemán. Tiene traducidos personajes y autores complicados, como Günter Grass o Kaf­ka. Es un hombre de gran valía.

Santiago Muñoz Machado

¿Se ha deteriorado la lengua española en las últimas décadas?

Se dice del deterioro por el uso de la lengua en Internet, los whatsapps o los mensajes que tienen otros sistemas. Esa parte del deterioro ni tan siquiera lo consideramos como tal, sino como las formas de expresión en paralelo que se producen en el ámbito de las relaciones privadas y de las que no tenemos por qué preocuparnos. La lengua que se dice que se está deteriorando puede ser la de los medios de comunicación, de los programas de televisión y el lenguaje de la política. Hay más televisiones y programas, de modo que habría que hacer una auditoría lingüística de lo que están haciendo y los resultados serían catastróficos. A lo mejor la hacemos algún día (risas). En cuanto al lenguaje político, ahora no hay ningún político en las Cámaras que hable como Emilio Castelar, el conde de Romanones o Antonio Maura, pero son otros tiempos también. El lenguaje se ha acortado, la oratoria tiene otro énfasis.

¿Por qué la institución se ha adaptado al uso coloquial de las palabras, como «murciégalo» o «almóndiga»?

Se adapta absolutamente a todo. Algunas veces reprobamos algunas variantes del lenguaje, del léxico, del vocabulario o arreglos gramaticales, pero la Academia no es un castillo que esté reforzado para impedir cualquier cambio. Los idiomas cambian y al hacerlo se van adaptando. Nosotros vamos acogiendo lo que el pueblo usa. El otro día leí una frase bonita que pronunció Antonio Maura, cuando era director, con ocasión del segundo centenario de la Academia, en 1914. Dijo: «El idioma está en los labios del pueblo». Esto significa, desde el punto de vista de los intereses, que la RAE no enseña a hablar, sino que recoge el lenguaje tal y como lo va sedimentando el pueblo. Cuando una palabra, una expresión o un giro está suficientemente generalizado y tiene un uso intenso, la Academia toma nota y lo recoge.

Santiago Muñoz Machado

Por eso necesita académicos que provengan de diferentes campos y disciplinas, como en su caso, que es jurista.

Los juristas somos gente, como he dicho antes, para quienes lo principal del oficio es la palabra, el saber manejarla y ordenarla con razonamiento en un discurso con el que logres convencer al contrario. Eso es ser un buen jurista. Esta Academia siempre ha estado muy poblada de juristas, ahora hemos ido descendiendo y yo soy el único de la casa. Hay muchos académicos que hicieron la carrera de Derecho, pero luego se han dedicado a otras actividades.

¿Qué aportará ahora como director?

Como jurista, tengo que trabajar por la lengua y tratar de mantener la Academia con una buena gestión, mejorar sus recursos, ganar prestigio y tener mucha influencia en el ámbito hispanohablante. Yo he aportado un Diccionario del Español Jurídico y otro Panhispánico del Español Jurídico, que recogen todo el vocabulario del área hispanohablante. Los idiomas se generalizan a través de las leyes.