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Mi primera misión: La INHERENT RESOLVE en Irak

Soldado Arteaga

Regimiento “Soria” 9 – Brigada “Canarias” XVI

¡Hola a todos! Soy el soldado Arteaga Mesa, tengo 30 años y soy de la isla de Tenerife. Ingresé en el Ejército en enero de 2018 y el 20 de mayo me presenté en mi actual destino: el Regimiento de Infantería “Soria 9” El sangriento.

Preparándose para la misión_09003a9980aee2f4

Con apenas un año de vida militar, mis mandos me dieron la noticia de que iría de misión, y me alegré mucho, ya que para un militar salir a zona de operaciones es la mayor recompensa, donde se pone en práctica la instrucción llevada a cabo en la unidad y donde uno se siente realmente realizado. Iría encuadrado en la unidad de protección (UPROT), como “Ángel Guardián” dando seguridad a mis compañeros cuando realizan su trabajo.

El día 5 de junio salí de Fuerteventura con destino Bagdad (Iraq). Lo primero que me sorprendió al bajarme del avión fue el fuerte calor, ya que el reloj me marcaba 47 grados(¡imagínense el impacto!). Allí, nos recibió el ejército americano para transportarnos a su base donde pernocté esa noche, y al día siguiente un helicóptero español nos llevó a la base “Gran Capitán” en Besmayah para unirme al resto del contingente.

Cuando llegué mis compañeros estaban a pleno rendimiento dando protección a los instructores españoles que adiestran al ejército iraquí. Me adapté lo más rápido posible al trabajo, lo peor que recuerdo de mi primer día es el estar tantas horas de pie con el equipo puesto (chaleco con placas, casco, cargadores, fusil, etc.) y el inmenso calor. Por la noche, después del primer día de trabajo y el cúmulo de horas de vuelo, por fin en mi cama, tenía los trapecios destrozados.

En los campos de instrucción_09003a9980aee31e

Cada viernes la unidad de protección hace un relevo de actividad, rotando entre protección a los adiestradores, guardia en la Base y QRF (Fuerza de Reacción Rápida). Al cambiar cada semana de actividad, la misión se nos hace más llevadera, aparte del trabajo tenemos diferentes actividades para realizar en nuestro tiempo libre: yoga, boxeo, clases de inglés, sala de videojuegos, torneos de futbolín. También tenemos cancha de fútbol sala, vóley playa, peluquería, lavandería y un gimnasio bastante equipado que es donde suelo pasar el ajustado tiempo libre que tenemos. Los domingos es un día muy esperado ya que nos llega la paquetería.

Estamos actualmente a mitad de misión, y de momento ha transcurrido bien, nada fuera de lo esperado. Lo peor que llevo es el estar lejos de la familia, mi pareja y amigos. Es difícil, pero desde allá me apoyan y se sienten orgullosos de mí y eso da un aporte extra de motivación para continuar y saber que en casa todo está bien y que en pocos meses volveremos a estar juntos.

VIVIR EL KÁRATE SOBRE RUEDAS

La soldado Isabel Fernández Jiménez ha sido la primera deportista de España en competir en parakárate, una modalidad en la que hasta ahora no se podía. Un reto que le ha valido para ser la campeona mundial de katas en silla de ruedas. Una lesión le impidió seguir entrenando en kárate, un deporte que practicaba desde los cuatro años y que le dio grandes alegrías, como en 2015, cuando consiguió el tercer puesto de España en categoría individual.

FB_IMG_1542032877937Fernández ha vivido entre uniformes toda su vida, ya que su padre también es militar y vivió durante su infancia en un cuartel en Medina del Campo (Valladolid). A pesar de su vocación, su alta implicación en el deporte le había impedido optar por el Ejército. Una realidad que llegó en 2015, cuando entró en el Centro de Formación nº 1 de Cáceres. “Los cuatro meses que tuve de instrucción era como estar soñando, cuando entré no pensaba que me iba a gustar tanto”, recuerda. Después, obtuvo su primer destino en el Regimiento de Infantería “La Reina” nº 2, en Córdoba.

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Sin embargo, el camino que quería seguir -opositar para ascender a suboficial- se torció cuando un día le empezaron a doler mucho las rodillas mientras corría. Tras pedir diagnóstico a varios traumatólogos, la respuesta fue difícil de asimilar: tenía artrosis degenerativa, por lo que no podría seguir practicando el deporte que tanto le gustaba. Tras una operación y varios meses de rehabilitación en 2016, intentó retomarlo, pero los dolores persistían. Ya no podía hacer deporte convencional y debía ayudarse de muletas.

Recuerda que uno de los primeros pensamientos que se le vinieron a la cabeza fue: “¿Qué hago con mi vida ahora?”. “Se había acabado mi pasión, el deporte, y eso repercute en mi trabajo, porque me encanta”, cuenta. Aun así, decidió seguir hacia adelante y dibujar su futuro con optimismo. A los seis meses de la operación se dio de alta voluntaria para no perder destino (aunque más tarde tuvo que darse baja para pasar el tribunal médico y esperar la asignación de destino). Por eso, aprovechó para dar clases como entrenadora en algunos colegios y en un gimnasio.

FB_IMG_1542032868066La casualidad quiso que en junio de 2018 se encontrase en su Toledo natal con su antiguo entrenador de kárate, Álvaro Jiménez, quien le sugirió que retomase el deporte pero en otra modalidad: el parakárate. Un par de días más tarde, la soldado empezó a entrenar sobre el tatami tres horas diarias de lunes a sábado. “Ya había practicado el baloncesto adaptado y conocía el manejo de la silla, pero la de parakárate es diferente, tardé un mes en conseguir adaptarme porque tenía que cambiar las técnicas”, para lo que ha sido fundamental que fortalezca los músculos. Tanto su entrenador como ella se han visto obligados a aprender sobre la marcha, ya que no tenían forma de investigar cómo funcionan los katas.

Un trabajo continuo que fructificó en apenas unos meses: en noviembre de 2018 se proclamó ganadora del Campeonato Internacional de la Federación Mundial de Kárate. Prueba de ello fue el reconocimiento de los árbitros, sorprendidos por la técnica empleada. “Me dijeron que transmitía mucho en la silla y que no era necesario ver los katas del kárate convencional para saber lo que yo estaba haciendo de forma adaptada”. Además, en julio de este año realizó 114 kilómetros del Camino de Santiago en cinco etapas en una silla de ruedas adaptada. “Llevaba años queriendo hacerlo y fue una experiencia increíble”, asegura.

Con su proeza no solo fue nombrada Ciudadano Honorífico de Toledo en enero, sino que la militar ha puesto la primera piedra: a raíz de verla, otro chico se ha animado a practicar esta disciplina. Además, se ha abierto en España una categoría de parakárate para que ella pueda competir a nivel nacional, ya que hasta ahora solo podría a hacerlo internacionalmente. Esta pasión la transmite y después de pasar los tribunales médicos del Ejército, tiene un APL 4, aunque eso no le ha quitado la ilusión. “He renovado mi compromiso de permanencia y el 2 de septiembre me incorporo a la Academia de Infantería en comisión de servicio, me apasiona mi trabajo y compaginarlo con los entrenamientos es un sueño”. Precisamente, su plan más inmediato es competir en la segunda fase de la Liga Nacional de Kárate en octubre, aunque en los siguientes meses también lo hará en el Campeonato de España y el Mundial de 2020. Sin duda, a la soldado Fernández aún le queda por recorrer un largo camino en el parakárate, del cual es pionera y en el que ya ha superado tantas barreras.

Ciudadano Honorífico (1)