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HOMENAJE A LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS

El 30 de junio de 1899 el General Aguinaldo promulgó un Decreto en el que tras exaltar el heroísmo de los soldados españoles que resistieron el asedio de la iglesia de Baler (Iglesia de San Luis) durante 337 días (30 de junio de 1898 al 2 de julio de 1899), ordenó que no fueran tratados como prisioneros sino como amigos, garantizándoles su regreso seguro a España.

Homenaje a los 'Últimos de Filipinas'
Homenaje a los ‘Últimos de Filipinas’

Por eso, cada 30 de junio, considerado como día de la Amistad Hispano-Filipina, varias instituciones de la República de Filipinas, españolas, así como su Ejército, conmemoran el aniversario del sitio de Baler y rinden honores a todos los héroes que allí combatieron. El teniente Martín Cerezo, jefe del Destacamento y sus hombres, sin que se les vea, siguen allí en Baler.

Baler está situado cerca del mar, sobre un recodo, al sur de la ensenada o bahía de su nombre, distante de la playa unos 500 metros y casi ceñido por una corriente, que separándole de aquella y sufriendo las alteraciones del flujo y el reflujo en las dos mareas diarias, suele cambiarlo en isla con las molestas inundaciones de las aguas. (1)

Como viene siendo tradicional, el programa de actos de conmemoración del Sitio de Baler este pasado 30 de junio de 2017 se desarrolló en dos partes. En una primera parte, una Unidad Militar de la 7ª División de Infantería “Kaugnáy” rindió honores frente a la Iglesia de San Luis (Baler), con novedades al Embajador de España y al Ministro de Filipinas, Himnos Nacionales a cargo de una unidad de Música Militar, ofrenda de una corona a los pies de la placa conmemorativa en la fachada de la Iglesia, que recuerda los hechos heroicos de la defensa española de Baler, salva de fusilería y, finalmente, homenaje a los caídos, equivalente al toque de Oración español.

Homenaje a los 'Últimos de Filipinas'
Homenaje a los ‘Últimos de Filipinas’

En ese momento, los soldados españoles y filipinos, que no se les ve pero que siguen allí desde hace 118 años y que cumplieron más allá de lo posible con su deber, recuerdan como únicos los momentos vividos:

Con las primeras luces de la madrugada siguiente nos encontramos una carta que habían dejado cerca de la iglesia. En ella nos decían que depusiéramos las armas para evitar el derramamiento inútil de sangre, puesto que ya casi todas las fuerzas peninsulares habían hecho lo propio y que toda resistencia era temeraria. El escrito no produjo grande impresión. Y nos preparamos para resistir. (1)

A continuación, las delegaciones de ambos países se desplazaron a pie a la Plaza de Baler donde se desarrolló la segunda parte de los actos en la que se pronunciaron los discursos y mensajes institucionales por parte de las autoridades españolas y filipinas. Este año, el tema elegido ha sido “Patrimonio y Diplomacia: Celebrando los lazos históricos y actuales entre Filipinas y España”. Si bien esta es la parte principal de la Celebración, no cabe duda que el homenaje a los Héroes de Baler frente a la Iglesia tiene un mayor valor desde el punto de vista militar e histórico y así lo han recogido los medios de comunicación y redes sociales.

Homenaje a los 'Últimos de Filipinas'
Homenaje a los ‘Últimos de Filipinas’

Los héroes de Baler, que nunca se pierden esta celebración, no saben lo que son las redes sociales, pero sí saben que la memoria tampoco tiene barreras si es construida por la buena voluntad de los pueblos; tal como, cada 30 de junio es escrita por el pueblo filipino y el pueblo español, que ahora viven una estrecha amistad y comparten una sin igual tradición histórica y cultural; pero que combatieron con dureza hace 118 años:

No había pues flanqueo y el peligro aumentaba con los enemigos que, bien a las claras, se iban ya reuniendo en el lugar amenazado. Mi gente se apuraba y ya íbamos a correr la peligrosa eventualidad de una salida, cuando Vigil en un momento de inspiración y de arrebato cogió el revólver, y sacando el brazo por la misma ventana del altar, a riesgo de que pudieran cercenárselo comenzó a disparar perpendicularmente; huyeron estos, colocándose al descubierto; y rompiendo el fuego nosotros desde la sacristía, les obligamos a retirarse por completo. (1)

El acto congregó a otras personalidades como a Jesús Valbuena García, bisnieto del Cabo Jesús García Quijano, uno de los supervivientes de Baler que fue herido en un pie durante el asedio; a Ricky Avanceña, bisnieto del maestro de Baler Lucio Quezon que según algunos historiadores fue fusilado por los rebeldes filipinos en 1898 por su lealtad al gobierno español o el Dr. Carlos Madrid, Director del Instituto Cervantes de Manila, quien ha publicado varios trabajos de investigación y artículos sobre Baler. También asistió una representación de tres españoles miembros de la “Asociación Nacional Los Últimos de Filipinas” que habían sido invitados por el ex-senador Angara para participar en los actos.

Los héroes de Baler no se pierden detalle de la conmemoración de los 118 años de su gesta, y recuerdan que hay momentos muchos más duros que la lucha cuerpo a cuerpo, y que también hay que superar:

Mucho supone con el fragor de la batalla el ataque a la batería formidable; mucho el cruzarse con las bayonetas enemigas, pero aún hay algo más de pavoroso y de irresistible, y de difícil en la tenaz resistencia del que una hora y otra hora, un día y otro día, sabe luchar con la obsesión que le persigue, sostenerse tras la pared que le derriban y no ceder a los desfallecimientos del cansancio. Tal es el mérito de los defensores de Baler, de aquella pobre iglesia donde aún seguía flameando la bandera española diez meses después de haberse perdido nuestra soberanía en Filipinas. Los que hablan de fantasía que lo mediten; los hombres de corazón que lo avaloren. (1)

La representación española este año estuvo encabezada por el Embajador de España en Manila, Luis Antonio Calvo Castaño, a quien acompañaron el Agregado de Defensa, coronel Juan Carlos López Roca y otros Consejeros de la Embajada. Por parte filipina, la representación institucional ha estado a cargo del Ministro de Hacienda, Hon. Benjamin E. Diokno, junto con el Director de la Comisión Histórica Nacional de Filipinas, Rene E. Escalante y otras autoridades de los gobiernos locales de la Provincia de Aurora y la Municipalidad de Baler. De la comunidad internacional han asistido representantes de las Embajadas de Singapur, Camboya, Tailandia y Myanmar.

El acto termina y al Ejército de Tierra español sólo le queda agradecer a la Brigada 703 del Ejército de Filipinas, el apoyo prestado por la 7ª División de Infantería en los actos conmemorativos del Aniversario del Sitio de Baler y el Día de la Amistad Hispano-Filipina; unos caballeros que han recordado una gesta española ocurrida hace 118 años.

Los héroes volverán a recordarse cada 30 de junio, y volverán a formar con los soldados de todos los tiempos para estrechar los lazos de amistad y de la Historia que nos unen a los pueblos de Filipinas y España.

Sabiendo que, Vivos todavía en mi alma, como si dataran de ayer, palpitantes como lo estarán mientras aliente, aquellos once meses de angustia que agonizamos en la iglesia de Baler, creo que le debo a mi patria una relación de lo sucedido entre aquellas cuatro paredes, último resto de su dominio en Filipinas. (1)

Homenaje a los 'Últimos de Filipinas'
Homenaje a los ‘Últimos de Filipinas’

 (1) El texto señalado en cursiva y negrita pertenece al libro de memorias, El Sitio de Baler (Notas y recuerdos) del capitán de Infantería don Saturnino Martín Cerezo. Taller Tipográfico del colegio de Huérfanos. 1904. Guadalajara.

Entrevista a Roberto Álamo y Raúl Mérida, actores de “Zona Hostil”

Este año no ha podido empezar mejor para el actor Roberto Álamo (Madrid, 1970). Con un nuevo Goya a mejor actor protagonista por su papel en Que Dios nos perdone —ya tenía otro como mejor actor de reparto, conseguido en 2013, por La gran familia española—, y dos películas en cartelera —Es por tu bien y Zona Hostil—, parece que los fantasmas de la falta de trabajo que le persiguieron tras recibir su primer “cabezón” se han disipado.

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¿Este segundo Goya ha venido con un pan bajo el brazo?

Pues la verdad es que ya en la post-gala me ofrecieron una película y un par de series, así que no se va a parecer a lo que pasó después del primero, que me tiré siete meses sin currar. No es que siempre pase eso, en mi caso fue una casualidad. Aunque yo creo que el Goya ni te da ni te quita profesionalmente, a veces hay buena suerte y a veces hay mala suerte.

Pero ¿se trabaja con más confianza después de un reconocimiento así?

Lo que sí aporta un Goya es que te sientes querido por la comunidad del cine. Y eso no te lo quita nadie. En realidad, yo me dedico a esto para sentirme amado.

En su caso tuvo claro que quería ser actor después de ver una película…

Sí, la película Días de vino y rosas, de Black Edwards, con Jack Lemmon y Lee Remick. Tenía doce años. Después de verla me tiré tres días llorando a escondidas, y me repetía una y otra vez a mí mismo que quería ser como Jack Lemmon, capaz de generar esas emociones en la gente. Cuando cumplí 18 años le dije a mi padre que había decidido ser actor; no le gustó mucho, pero me dijo que si yo me pagaba los estudios, adelante. Me puse a trabajar de camarero…y hasta ahora.

Su último estreno ha sido la película Zona Hostil, que le ha permitido saber algo del Ejército con el que nunca había tenido contacto…

Yo no hice la mili porque no me llamaron. Cuando tenía 18 años estaba esperando que me llegase la carta, pero nunca me llegó, así que nunca supe nada del Ejército. Por eso yo venía a este proyecto con cierta precaución, imaginaba que me iba a encontrar con un grupo de hombres y mujeres secos, ásperos, con un trato difícil, y para mí fue un descubrimiento. Me encontré con gente que era como yo, con una salvedad: gran parte de esa gente tenía una pasión que yo no tengo, jugarse la vida para salvar a otros seres humanos. Cuando estás al borde de la muerte, lo que hace el ser humano es escapar, pero esta gente lo que hacía era quedarse e intentar solucionar lo que pasaba. Descubrí que aquí hay gente de todo pelaje; he hecho cuatro o cinco buenos amigos.

¿Qué le parece la historia que, además, es un hecho real?

Más allá del hecho trágico que fue lo que pasó con este grupo de militares españoles, como actor, para mí, lo interesante era saber qué sentían los personajes en ese momento. Al ser cine, se trataba de humanizar a los personajes para que se creara cierta empatía con el espectador, y eso era lo que más me llamaba la atención.

¿Qué impresión se ha llevado del Ejército después de esta experiencia con militares?

Lo que me más me ha fascinado de esta experiencia ha sido que la palabra individual no existe. Todo lo hace el equipo, hombro con hombro, es todo colectivo; incluso en la toma de decisiones hay un proceso compartido. Eso me fascinó y me hizo pensar en que a mí, como civil, me falta valentía para hacer lo que estos tipos hacen y con esa pátina de equipo, de conjunto.

Raúl Mérida (Granollers -Barcelona- 1988) estaría realizando patrullas por las calles con el uniforme de la Policía Nacional si esto de ser actor no hubiese ido para adelante. De hecho, había superado la primera parte de las oposiciones cuando le llamaron de un casting y, a partir de entonces, no ha parado de encadenar proyectos. Conocido por el gran público tras su papel de Felipe el Hermoso en la exitosa serie televisiva Isabel, en su último trabajo se ha metido en la piel de un teniente de la Legión en apuros.

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Policía y actor, ¿eso cómo se come?

Yo desde pequeño quise ser actor. En mi casa siempre imitaba a los actores y, desde muy jovencito, asistí a clases de interpretación. Pero cuando cumplí los 18 empecé a pensar en un plan B y a prepararme las oposiciones para Policía, aunque sin dejar mis clases.

Y desde entonces las cosas han marchado bien…

Pues sí, y cuesta asimilarlo. En mi primera serie de televisión tuve que trabajar con Toni Cantó y yo estaba “acojonao”, pero no deja de ser un privilegio. Ahí es donde más se aprende, trabajando con grandes actores como he tenido la suerte de vivir en estos nueve años de profesión. Aún me emociona y me siento muy afortunado de haber llegado hasta aquí sin nadie a mi alrededor que fuese artista.

¿Le cuesta verse en pantalla?

Verse a uno es una cosa que no me gusta. Al principio me ponía muy nervioso y me daba mucha vergüenza verme delante de la gente.

Pues en el caso de Zona Hostil ha visto la película incluso junto a los que le ayudaron a preparar el papel…

Sí, en Almería (donde también se realizó un pre-estreno). Estaba muy nervioso porque para mí era muy importante la opinión de los militares, y ellos están encantados. El primer reto era gustarles a ellos; ahora, a ver qué dice el resto del público. Algunos, después de verla, se acercaron a mí emocionados y me dijeron que, gracias a esta película, sus familias iban a poder entender qué es lo que hacen ellos en su trabajo o cuando van de misión, porque a veces les cuesta explicárselo.

Lo más complicado de interpretar al teniente Conte, ¿qué ha sido?

Lo más difícil ha sido intentar sentir mínimamente lo que ellos pueden sentir cuando están en una situación de riesgo donde se están jugando la vida, que para mí es algo muy lejano. Por mucho que yo me lo imaginara, por mucho que estuviera rodeado de helicópteros y hubiese disparos, llegar a ese punto de transmitir lo que sienten es complicado, pero creo que está bastante bien conseguido en la película.

¿Y cómo ha resultado la experiencia de trabajar con el Ejército de Tierra?

Para mí era un gran desconocido, pero aquí he conocido a gente maravillosa, entregada, con vocación, que no se queja nunca, gente de todo tipo… Ha sido un gran descubrimiento.