Todas las entradas por Ejército de Tierra

Blog oficial del Ejército de Tierra

UNA LECCIÓN DE ULTRA TRAIL

Sacrificio y técnica son las claves del éxito para un corredor.

Imparable en su reto, el comandante Laguna avanza hacia un nuevo objetivo en el mundo del Ultra Trail: la TransPyrenea 2018, una competición que requiere de gran esfuerzo para completar 866 kilómetros, desde Pertús hasta Hendaya.

Tierra digital 28
UNA LECCIÓN DE ULTRA TRAIL

 Además de todo el sacrificio que conlleva la prueba, y de las posibilidades de poder ser admitido en ella, los participantes tienen que hacer frente al coste económico de la participación. Bien lo sabe el jefe de la 3ª Sección de la Plana Mayor de Dirección de la Academia General Militar (AGM), ubicada a las afueras de Zaragoza.

Pero lo cierto es que para él, participar en competiciones de gran dificultad no es novedad. Ya consiguió incluir su ficha entre los corredores del Ultra Trail Montblanc, en el que el número de peticionarios era cuatro veces mayor al número de plazas. En esa ocasión consiguió pisar la línea de meta el número 213 de un total de 2.500 corredores.

Sus inicios en el mundo del Ultra Trail fueron en el año 2011. «Prefería correr en el campo de maniobras que hacerlo en el asfalto», reconoce. Y su recorrido rápidamente se extendió por muchas de las pruebas más importantes de la modalidad.

Tierra digital 28_3
UNA LECCIÓN DE ULTRA TRAIL

Este militar que, hasta entonces, había practicado judo tuvo que hacer un enorme sacrificio para adaptar su cuerpo de yudoca al mundo de las carreras en terreno forestal. Además de dedicar el tiempo de ejercicio en el Ejército a entrenarse, el comandante recorre muchos días la distancia de 18 kilómetros —que separa la localidad zaragozana de Cuarte de Huerva (donde reside) de la Academia General Militar— a pie. «Correr me ayuda en mi día a día a resolver mis problemas. Si tengo algo pendiente que me cuesta resolver me voy a correr y después lo resuelvo», afirma el que fuera también profesor de la AGM hasta hace un año.

Su afición de corredor la comparte con su vocación de amor a España, la que heredó de su padre, también militar, y quien fue su referente para entrar en el

Ejército: «Siempre he tenido amor al uniforme».

Tierra digital 28_1
UNA LECCIÓN DE ULTRA TRAIL

Reconoce que algunas veces lo más difícil es compaginar el duro entrenamiento con la vida familiar, pero asegura que la cuestión es mantener una correcta disciplina, para repartir bien el tiempo y dedicar la atención que se merecen a sus dos hijos, de seis y nueve años de edad.

Como profesor, si tuviera que dar una lección a los cadetes esa sería de valores morales, ya que considera que es lo más importante que deben aprender; destacando entre ellos el compañerismo y el sacrificio. Como corredor, le sirve de referente el agente de la Benemérita Luis Alberto Hernando —que se proclamó, en septiembre, ganador de la Copa del Mundo de Ultra Trail; anteriormente ya lo había logrado gracias a los resultados de las distintas carreras que componen el mundial—.

Su vida se resume en tres pilares: responsabilidad, sacrificio y amor a la Patria. Sobre los tres se construye una personalidad imparable a la hora de lograr sus objetivos.

Tierra digital 28_2
UNA LECCIÓN DE ULTRA TRAIL

Entre sus últimos logros, el pasado mes de septiembre, consiguió superar los 339 kilómetros de la prueba alpina Tor Des Geants, una de las más duras del mundo en la disciplina de Ultra Trail, con un desnivel positivo de más de 24.000 metros. Superar la cordillera de los Alpes le dio la posición 83 de 863 participantes que participaron en la prueba.

Ahora, con ese nuevo éxito alcanzado, este corredor con cuerpo de yudoca mira hacia su nuevo reto: el de cruzar los Pirineos.

Sabe que no es fácil, pero cuenta con el apoyo familiar y de sus compañeros militares para alcanzar con orgullo la línea de meta.

Misión Bosnia 25 años

El año 1992 situó a España en el centro de las miradas de todo el mundo. Además del V Centenario del Descubrimiento de América, confluían en nuestro país dos acontecimientos de proyección internacional: la Exposición Universal de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona; y en todos ellos prestó su servicio el Ejército dando seguridad a tan magnos acontecimientos que recibían cada día miles de visitantes y que agrandaban la imagen de España ante el mundo.

Convoy Español en bosnia
Convoy Español en bosnia

Pero, también ese mismo año, el Ejército afrontó una aventura que no esperaba. Ese año mágico, 1992, la Agrupación Málaga embarcaba el día 4 de noviembre rumbo a Split para desempeñar la misión que le encomendaron en la guerra de Bosnia como Fuerza de Protección de Naciones Unidas para la Antigua Yugoslavia. El día 8 de noviembre de hace 25 años ponía sus pies en Bosnia la primera Agrupación Española, la Málaga.
Aunque España era miembro de la OTAN desde 1982, nuestro país no había participado de lleno todavía en ningún conflicto internacional formando unidad. La única misión relevante había sido en 1991, tras la primera Guerra del Golfo. En esa ocasión, la Brigada Paracaidista y las FAMET (Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra), junto con algunos otros mandos y unidades del Ejército de Tierra, habían tomado parte en la operación Provide Confort, patrocinada por la ONU y ejecutada por la OTAN en el Kurdistán iraquí en misión de ayuda humanitaria.
También habíamos participado en diferentes misiones enviando militares como Observadores de Paz. De hecho, en la primavera de 1992, la mayor parte de comandantes y capitanes de la Legión se encontraba en Guatemala, en una misión de Observadores de Naciones Unidas.

Explosión de una mina
Explosión de una mina

Por ese motivo, el entonces capitán de la Legión, Sebastián Vega, “Tato”, destinado en Fuerteventura, fue el único capitán que acudió ese día a la Junta económica mensual para la distribución del presupuesto de las compañías, ya que el resto de capitanes estaba de misión en Guatemala. El Departamento de Comunicación habló con él cuando andaba preparando el libro que ha escrito sobre la misión de Bosnia y que se imprimirá a principios del próximo año: “Todavía no sabía que iba a recibir una llamada de mi entonces coronel, Francisco Javier Zorzo, hablándome de un lugar al que nunca, ni remotamente, pensé que iría: Tato -me dijo- tu compañía se va a Bosnia. Zorzo me advirtió que la información que me daba era confidencial y que el nombre en clave de la operación era Induráin; en esos momentos Miguel Induráin andaba ganando el Tour de Francia. Debes ir tanteando a los legionarios de tu compañía para ver cuál es su disponibilidad inicial, y pon especial atención con el personal de reemplazo.
Hablé uno a uno, con todos los legionarios. Había poco que decir, así que opté por ser directo con la poca información que podía ofrecerles: “Nos vamos a un sitio indeterminado, a una misión indefinida, por un plazo de tiempo aún por decidir. Lo que te puedo garantizar es que nos jugaremos el tipo, ¿te apuntas?”

La respuesta fue siempre la misma: “¡Claro que voy!” Porque aquellos hombres no dudaron en responder: “Sí, mi capitán, iremos a ese sitio indeterminado, a esa misión indefinida, por un plazo de tiempo aún por decidir y en la que nos jugaremos el tipo. Sin duda eran valientes.”

Y desde entonces, 25 años después, más de 45.000 hombres y mujeres, más de 40 Agrupaciones, cientos de comisionados como observadores, cientos de destinados en los Cuarteles Generales Multinacionales sirvieron en Bosnia. Pero no son sólo cifras, que un número exacto es frío como el hielo cuando termina formando parte de una entrada en una enciclopedia. No, ellos no son una cifra; fueron hombres y mujeres que sintieron y pelearon, se entristecieron y rieron, padecieron el dolor de los más débiles; sacaron fuerzas del mismo peligro, salvaron muchas vidas, y dejaron también las suyas por las agrestes colinas de Bosnia.
La tarea que correspondió a la primera agrupación era una de las más duras de todo el contingente internacional. Se trataba de mantener abierta la arteria natural señalada por la ruta del río Neretva, indispensable para la circulación de los convoyes que iban a Móstar.
En efecto, el río Neretva discurre en dirección a Mostar por un valle encajonado en una cadena montañosa. Paralelo al río, se construyó la carretera que lleva a la ciudad. La situación entre montañas, las curvas, los túneles y la frondosidad de los bosques convertían a los convoyes que circulaban hacia Mostar en un blanco fácil, lo que impedía llevar suministros de cualquier tipo a la ciudad.
Los largos meses de trabajo de nuestros soldados convirtieron la que hasta ese momento se había denominado “ruta de la muerte”, en la “ruta de la de la vida”; luego llamada ruta de los españoles. Sólo los que la recorrieron en aquellos años, conocen de verdad el esfuerzo de nuestros militares por conseguir mantener en marcha aquellas columnas de ayuda humanitaria que eran la única posibilidad de supervivencia de miles de seres humanos. Discurrían entre voladuras, nieves, minas, obstáculos y puntos de control de ésta o aquella milicia, que obligaban en ocasiones a largas discusiones. Pero siempre, siempre, siempre, se cumplía la misión.

Homenaje a nuestros caidos en la plaza mayor de Mostar
Homenaje a nuestros caidos en la plaza mayor de Mostar

Veintitrés soldados españoles dejaron su vida allí; y su país y el Ejército en el que sirvieron los tendrá para siempre en su memoria y les estarán eternamente agradecidos:
Arturo Muñoz Castellanos
Ángel Francisco Tornel Yánez
Francisco Jesús Aguilar Fernández
José Antonio Delgado Fernández
Samuel Aguilar Jiménez
Isaac Piñeiro Varela
Agustín Maté Costa
Francisco José Jiménez Jurado
José Manuel Gámez Chinea
José León Gómez
Fernando Álvarez Rodríguez
Fernando Casas Martín
Álvaro Ojeda Barrera
Raúl Berraquero Forcada
Enrique Veigas Fernández
Sergio Fernández Sanromá
Santiago Arranz Gonzalo
Antonio Pérez Patón
Raúl Cabrejas Gil
Joaquín Vadillo Romero
José Andrés Ygarza Palou
Santiago Hormigo Ledesma
Joaquín López Moreno

 

 Siempre en nuestra memoria, siempre con    nosotros. Porque donde les  mandaron fueron.