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Yo te diré

Las cruces rojas de los Últimos de Filipinas

YO TE DIRÉ que 337 días pueden ser más largos que 120 años. Yo te diré que, en 337 días y 336 noches, los defensores de la iglesia de San Luis de Tolosa de Baler se hicieron acreedores, hace 120 años, de dos Cruces rojas cada uno. La primera por sus heroicos comportamientos en la defensa de dicho pueblo hasta el día 7 de agosto de 1898, cuando rechazaron al enemigo en su intento de asaltar y quemar la iglesia, y la segunda por su heroica defensa desde el 8 de agosto de 1898 hasta el 2 de junio de 1899, según rezan las dos Reales Órdenes de 28 de septiembre de 1899 (Diario Oficial nº 215), en consideración a los importantes servicios prestados por las fuerzas del Ejército destacadas en Baler.

 Yo te diré que fueron en total 62 Cruces de Plata al Mérito Militar con distintivo rojo, dos Cruces de 1ª clase de María Cristina y cuatro ascensos por méritos de guerra; aparte de la voluntad de Su Majestad, según circular en el Diario Oficial nº 195 del martes 5 de septiembre de 1899, de que se abriera juicio contradictorio en la Capitanía General de Castilla la Nueva para poder acordar la concesión de la Cruz de la Real y Militar Orden de San Fernando a los que se hubieran hecho acreedores a ella según su reglamento.

Yo te diré también que aquellos soldados, que el 26 de junio de 1898 observaron cómo los habitantes comenzaban a abandonar Baler hasta dejarla desierta, llevaban en su mayoría una mochila cargada de combates. Hará falta tiempo para saber con exactitud las condecoraciones que los Héroes de Baler tenían antes de comenzar el asedio, pues no fueron pocos los ataques a la bayoneta, asaltos a las trincheras, emboscadas y operaciones que estos jóvenes españoles, de poco más de 20 años, vivieron en Filipinas; y luego llegó Baler. Pero vayamos a ese tiempo en que ninguno de ellos sabía qué les esperaba en Baler, y ya se habían hecho merecedores de varias Cruces rojas.

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Yo te diré que antes del sitio de Baler, en el camino de Santo Domingo a Silang en los días 15 y 16 de febrero de 1897, el cabo Vicente González Toca se hizo acreedor de una Cruz de Plata al Mérito Militar con distintivo rojo; y otra más en las operaciones y toma de Pérez-Dasmariñas los días 24, 25, 26, 27 y 28 de febrero y 4 de marzo de 1897; y otra más en la toma de la trinchera de Anabo los días 22, 23 y 24 de marzo de 1897; y otra más en la toma del pueblo de Maragondon el 11 de mayo del mismo año. Un héroe al que luego se le hicieron muy largos los 337 días y 336 noches y fue fusilado tras un intento de deserción.

Yo te diré que el cabo Jesús García Quijano, antes de saber que iba a vivir el asedio de Baler, fue recompensado con la Cruz de Plata al Mérito Militar con distintivo rojo por los hechos de armas librados en el camino de Santo Domingo a Silang los días 17 y 18 de febrero de 1897; y otra más por los servicios y trabajos en campaña del 24 de febrero al 15 de abril del mismo año. También tenía una tercera condecoración que no consta en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra.

De Santo Domingo a Silang salen las tropas el 15 de febrero. Al día siguiente, después de cuatro horas y media de refriega, se ocupó lo que para los insurrectos era la intomable posición de Silang. El 24 se sale para Pérez-Dasmariñas, defendida por el propio Emilio Aguinaldo, y el 25 se realiza el ataque a este poblado, en el que el enemigo, parapetado en la iglesia y en el convento, ejerce una gran resistencia. Allí llegaron a la bayoneta y a lucha a machete entre intrincadas trincheras. Hay tanto que contar…

Yo te diré también que el soldado Luis Cervantes Dato, antes de entrar en la iglesia de Baler, ya tenía una Cruz de Plata al Mérito Militar con distintivo rojo por su comportamiento en el combate sostenido contra los insurrectos en López el día 23 de abril de 1897, donde se enfrentaron cuerpo a cuerpo con un enemigo superior, consiguiendo derrotarlo.

Y yo te diré que también la llevaba sobre el pecho, antes del sitio, el soldado Antonio Bauza Fullana cuando resultó herido en la defensa de Baler entre los días 15 y 17 de octubre de 1897, que en Baler hubo tres sitios y que algunos de los Héroes de Baler ya eran veteranos del sitio anterior. Y te diré que el soldado Timoteo López Larios también se hizo acreedor de la Cruz de Plata al Mérito Militar con distintivo rojo por sus hechos de armas. Y que el sanitario Bernardino Sánchez Caínzo la ganó en la acción de Bayamán y en la toma de Pamplona (Filipinas), y que el soldado de Administración Militar Marcelo Adrián Obregón aparece orgulloso fotografiado a su regreso a España con sus tres Cruces rojas.

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Yo te diré que tendríamos que sumar muchas más Cruces, perdidas en los tiempos de guerra entre solicitudes y peticiones que nunca llegaron a su destino. Incluso muchos de quienes combatieron en Filipinas nunca supieron que se las habían concedido.

Y ahora, yo te diré lo que ocurre cuando a ese tipo de soldados los asedian en una iglesia,Roja18 1 pensando que se rendirán pronto (como había pasado con otras guarniciones). Te diré que 337 días y 336 noches son más largos que 120 años, tal vez eternos en el arte, lo único que puede redimir el futuro.

Con motivo de cumplirse los 120 años de la salida “con honores” de la iglesia de San Luis de Tolosa de los Héroes de Baler, la serie de las Cruces Rojas va a hacer un alto, con la ayuda del investigador Miguel Ángel López de la Asunción, en los hechos de armas de los Últimos de Filipinas y en el famoso asedio.

 

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Entrevista a Enrique Ávila

La Guardia Civil es la punta de lanza en la lucha contra el cibercrimen

LA GUARDIA CIVIL (GC) ESTÁ RECIBIENDO MÚLTIPLES RECONOCIMIENTOS durante este año por su 175º aniversario, entre ellos, el de los Premios Ejército 2019. Los guardias trabajan codo con codo con los civiles, siempre en pro de la seguridad interior. En el segundo grupo se encuentra Enrique Ávila (Madrid, 1965), que ha sido jefe del área de Seguridad de la Información durante cuatro años y ahora está al frente del Centro de Análisis y Prospectiva (CAP). Es consciente de las amenazas a las que se expone la sociedad en este ámbito, pero también de los riesgos de la famosa ciberdelincuencia, motivo por el que, además, dirige el Centro Nacional de Excelencia en Ciberseguridad.

¿Qué es el CAP? ¿Cuáles son sus funciones?

El CAP se encuadra dentro del Gabinete Técnico de la GC y tiene como objetivo fundamental la gestión de información de fuentes abiertas en asuntos relacionados con la seguridad interior, así como la elaboración de informes relacionados con la misma, a petición de las distintas unidades. En su parte prospectiva, intenta colaborar en la generación de un conjunto de visiones de futuro que permitan a la GC estar prevenida; además de adquirir las capacidades necesarias para seguir cumpliendo su mandato, con el máximo de efectividad, en la protección de los derechos de la ciudadanía.

¿Su actividad se emplea en misiones en el exterior?

A veces, las unidades que se desplazan a algún teatro de operaciones en el exterior (en el marco de operaciones de paz), o bien nuestro personal destinado en embajadas, solicita informes sobre una determinada zona o sector para que les ayuden en el proceso de toma de decisiones en la misión. Con esa ayuda previa de nuestros propios medios y la colaboración de personas con experiencia en el terreno, procuramos generar este tipo de informes, algunos de los cuales han sido muy bien recibidos por las unidades.

En ese contexto, ¿cómo cooperan la GC y el Ejército de Tierra (ET)?

La GC aporta sus capacidades operativas en materia de Policía Judicial, mientras que el ET las operacionales. Ambas configuran una magnífica simbiosis en las operaciones en el exterior.

¿A qué retos estratégicos cree que se enfrenta la GC?

Son múltiples y reproducen en gran medida a los que se enfrenta cualquier organización en entornos como el que nos ha tocado vivir. A grandes rasgos, me decantaría por señalar, como primer reto, el demográfico. Somos menos para intentar controlar el mismo territorio. Un territorio que, además, se va despoblando poco a poco y que, cada vez de forma más acusada, plantea necesidades diferentes en cuanto a los recursos y capacidades de quienes tienen que proveer de seguridad al mismo. Además, el 51% de la población de nuestro país son mujeres, por lo que bajo mi punto de vista, se han de incorporar a la GC en un mayor número. Debemos realizar políticas activas de reclutamiento y ofrecer condiciones adecuadas.Por poner un ejemplo: Nuestro despliegue es fundamentalmente en el mundo rural, pero ¿hemos pensado en los problemas que afectan al mismo, como la conciliación, la provisión de servicios básicos a nuestros agentes (como servicios de guardería o de atención médica primaria)? Tenemos que trabajar en mejorar las “ciudades inteligentes”, como un modelo sostenible de futuro para unas ciudades cada vez más inhabitables. Este mismo concepto puede ser trasladado a las zonas rurales, una vez que se disponga de la infraestructura básica y las telecomunicaciones necesarias para hacerlo viable.

Enrique Ávila

¿Cómo sería?

En este momento llega el 5G, una tecnología que hará factible el despliegue de esa infraestructura de comunicaciones que nos permita proveer de servicios públicos a la ciudadanía que vive en el campo. Tal y como se ha avanzado, podría apoyarse de una distribución coherente de cuarteles de Defensa e Interior que conformase los nodos de provisión de este servicio tan importante. Los servicios de seguridad interior son, junto con los sanitarios y de educación, los tres más necesarios para que podamos asegurar que el mundo rural no desaparecerá.

Hoy en día es muy necesaria la Cultura de Seguridad y Defensa.

Sin discusión. Tenemos que “reconquistar” a amplias capas de la población que dan por supuesto que muchas de las libertades de las que gozan y la estabilidad con la que desarrollan su vida se encuentran ya “dadas”. No. Es el trabajo de todos: de la sociedad civil, de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de nuestros militares. Esto permite que disfrutemos de una sociedad que, aunque siempre mejorable, constituye una pequeña isla de paz y seguridad en un entorno geopolítico en el que la violencia, la pobreza y la muerte de inocentes suele ser habitual.

Enrique Ávila

¿Será difícil cambiar esta tendencia?

Posiblemente, pero no por ello debemos cejar en el empeño. Llevamos años hablando de generar “cultura de la Defensa” o “cultura de la Seguridad”. Bajo mi punto de vista y observando unos resultados que considero discutibles, puede que debamos intentar un enfoque diferente. Tenemos que abrirnos a la sociedad civil, a los jóvenes, y que participen en programas que les permitan sentirse útiles y, sobre todo, que les ayuden en su futuro profesional.

Ahí entra el concepto de ciberespacio.

Sí, este es el quinto dominio de ejercicio de nuestra soberanía y amplía tanto los riesgos como las oportunidades para nuestra sociedad. La GC se ha posicionado como punta de lanza en la lucha contra el cibercrimen. Además, hace unas semanas, lanzamos oficialmente un reto en el ciberespacio, la I National Cyber League. En el marco de nuestra nueva Estrategia Nacional de Ciberseguridad, intenta trasladar nuestra visión de las necesidades para que la sociedad civil comprenda los riesgos y coopere en su mitigación. Así, hemos planteado a nuestros jóvenes que configuren equipos de tecnólogos, juristas, comunicadores y economistas para enfrentarse a retos reales en el ciberespacio. Sin duda, creo que es una magnífica iniciativa de la GC.