TRES DE TRES

 

Soldado Pastor

Eran las cuatro de la mañana del 23 de abril y al soldado Pastor aún le quedaban varias horas por delante para dormir, pero un fuerte estruendo le despertó de repente. “Estoy acostumbrado a escuchar explosivos, pero el susto por estar en mi casa, en Tarrassa (Barcelona), fue lo que me alertó”, explica. Al principio, pensó que lo estaba soñando, pero comprobó que Ajú, su gata, también se había levantado de un salto. “Me di cuenta de que pasaba algo y no era en mi imaginación”. Al mirar por la ventana, descubrió que un coche se había empotrado contra un semáforo. El tiempo se detuvo. Se vistió rápidamente y bajó. Cuando llegó, vio que dentro del vehículo había un hombre de 50 años inconsciente. Como no podía abrir la puerta para socorrerle, tuvo que romper el cristal con un puñetazo.

En vano, intentó que el varón despertara, pero estaba en parada cardiorrespiratoria, así que lo examinó y comprobó que tenía la tripa hinchada. Algo iba mal. Le practicó la maniobra de reanimación cardiopulmonar y volvió a respirar, aunque con dificultad. Como el hombre era corpulento, intentó sacarlo del coche, pero no pudo hasta que llegó la Guardia Urbana y lo hicieron entre tres. Cuando parecía que todo había terminado y echó un vistazo a su alrededor, vio unos metros más lejos a una chica tendida en el suelo y un coche cerca que un hombre estaba golpeando ; pero que salió corriendo al ver al militar, aunque este lo alcanzó. Entonces, se dio cuenta de que era el vehículo que había provocado el accidente.

 

A los pocos minutos, llegaron varias ambulancias que trasladaron al hombre y a la joven al hospital, el primero en estado muy grave. Pastor también tuvo que acudir porque se había luxado la clavícula al excarcelar al hombre del vehículo y no se dio cuenta hasta que todo volvió a la normalidad. Ahora, que ya han pasado unas semanas y rememora todo lo sucedido, incide en que: “Me siento una persona normal, me recordaba mucho a mi padre y yo tenía que ayudarle mediante una maniobra que he hecho mil veces gracias a mi condición de militar, porque cada año nos suelen impartir este tipo de talleres”.

Sin embargo, no era su primera vez en este tipo de acción, en la que ha compartido los valores del Ejército de Tierra, como es la importancia de servir y socorrer a los ciudadanos cuando lo necesiten. En 2008, ayudó a los agentes de movilidad urbana de Barcelona a reducir a un chico que intentó quitarle el arma a uno de ellos. La segunda vez fue en 2012, en la misma ciudad, donde estaban robando a una persona y él retuvo al ladrón. En sendas ocasiones recibió la felicitación de sus superiores por sus acciones. Pero el militar no le da importancia, lo considera parte de su forma de ser y del deber que ha aprendido en el Ejército.

Soldado Pastor

Un mundo que conoció el 29 de septiembre de 2003, cuando David Pastor pisó por primera vez la Academia de Ingenieros en Hoyo de Manzanares (Madrid), donde empezaría su vida como militar de tropa. Aún recuerda la incertidumbre que sintió, aunque a la vez estaba nervioso por lo que ese momento significaba. No sabía qué le depararía lo que empezaba a ser no solo su oficio, sino una forma de vivir. Llegaba a Madrid con las maletas repletas de ganas por comenzar lo que para él era una aventura. Desde entonces, ha pasado por diferentes destinos y lleva más de una década encuadrado en la Unidad de Apoyo a la Jefatura de la Inspección General del Ejército, en Barcelona.

Durante este tiempo de servicio, ha renunciado a ascender por un motivo que para él es más importante: terminar el grado de Psicología que está realizando a distancia. Quiere mirar más allá y superar sus retos, porque su objetivo cuando se gradúe es optar con esta especialidad a los Cuerpos Comunes de las Fuerzas Armadas. Y todo ello a pesar de estar trabajando y estudiando a la vez, Pastor es entrenador en un gimnasio, “doy clases de entrenamiento personal y también de preparación para oposiciones”. A eso, suma su pasión por los animales, viajar y disfrutar de la gastronomía. “Nunca me imaginé que llegaría hasta aquí, es algo que agradezco mucho a la vida porque hay cosas positivas y negativas, pero hay que seguir hacia adelante y servir al ciudadano”, asegura.

Soldado Pastor

Dieciséis años después de ingresar en el Ejército de Tierra, el soldado Pastor no olvida las sensaciones de aquel momento y desde entonces ha demostrado con creces los valores que le han inculcado. Unos valores que se suman a su forma de ser, que ha sido fundamental. “Me ha aportado unas bases de educación y me ha enseñado el respeto, la congruencia, además de las distintas perspectivas de ver la vida”, cuenta. Y gracias a las acciones de gente como él, ese ejército que ves, vago al hielo y al calor, se gana  cada día el respeto de toda la sociedad a la que sirve. Pues no debe ser fácil que hayan sido tres servicios cumplidos en tres ocasiones peligrosas. Tres de tres.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s