“Todos somos hijos de Homero”. Entrevista a Bernardo Souvirón

Bernardo Souvirón, escritor y profesor de lenguas y cultura clásica nació en Córdoba en 1953, pero de la ciudad andaluza apenas guarda algunas imágenes del patio de la casa de sus padres ya que, con sólo cinco años, Bernardo Souvirón se mudó a Madrid. Fue tras la muerte de su padre, militar farmaceútico. Su madre le llevó entonces, junto a su hermana, al Colegio de Huérfanos de Oficiales del Ejército, donde estudió hasta llegar a las puertas de la universidad. Un encuentro casual con Homero, en los versos de la Ilíada, trastocaría sus planes de futuro y le llevaría a dedicar su vida al estudio de la lengua y cultura clásicas.
En su caso, Homero cambió su vida de forma consciente pero usted sostiene que su huella la llevamos todos. ¿No es eso lo que defiende en su obra Hijos de Homero?
Sí, porque el de Homero es el pensamiento más influyente de la historia de Occidente, más que Aristóteles, Platón o Santo Tomás de Aquino. Los valores que transmite a través de sus obras están vigentes hoy, son los valores esenciales de la sociedad occidental, que se han mantenido en los cimientos de nuestra sociedad hasta nuestros días.
¿Por eso considera tan importante que se conozcan los clásicos y la cultura antigua?
Sí, porque la historia antigua es una forma de entender el presente, la historia se repite constantemente. Por ejemplo, las crisis migratorias que vivimos en la actualidad, muchos creen que son algo de nuestro tiempo, y no es así. En la antigua Roma se vivieron crisis migratorias que duraron siglos por parte de otros pueblos que querían vivir y tener lo que tenían los ciudadanos romanos. Incluso se crearon centros en los límites del Imperio para acogerles. Pero Roma no fue capaz de dar una respuesta, ni su Ejército, el más poderoso del mundo conocido, fue capaz de controlar la invasión, y eso fue una de las razones de la decadencia del Imperio.
Pues los paralelismos son bastante evidentes… Sin embargo, ¿cree que en la actualidad se valora este tipo de conocimiento?
No, son malos tiempos para el conocimiento del mundo antiguo. El mundo moderno ha aparcado ese conocimiento, lo ha despreciado, cuando en realidad es un mecanismo de desarrollo personal. Se ha abandonado la idea fundamental de la que venimos: el ser humano es la medida de todas las cosas. Hemos abandonado el humanismo, cuando es la base de la civilización occidental. Lo que diferencia a los griegos de cualquier otra cultura es que se preocupan no por los dioses, sino por el ser humano, es lo que los distingue de cualquier otra civilización. En ese esquema se entiende que Ulises, cuando le ofrecen la inmortalidad, la rechace…eso no lo diría nadie hoy en día.
Y ese abandono, ¿qué consecuencias tiene?
Pues para empezar, los jóvenes de las nuevas generaciones corren elriesgo de no entender gran parte del arte o de la literatura universales, porque las referencias al mundo clásico son constantes. Por desgracia, toda reforma educativa que se ha hecho ha sido a costa de los clásicos, del saber humanístico. Yo, como profesor, lo he visto, pero lo cierto es que a mí nunca me faltaron alumnos de griego en mis clases. Yo creo que el conocimiento de la antigüedad es bueno en sí mismo y que el mundo antiguo interesa a todo el mundo.

«Hemos abandonado el humanismo, que es la base de la civilización occidental y un mecanismo de desarrollo personal»

¿Así lo pudo constatar en su experiencia en la radio, con sus colaboraciones en distintos programas?
Sí, en la radio pude comprobar que cualquierpersona, sea cual sea su nivel cultural, no desdeña el conocimiento, y que poner en comunicación a personas, aunque sean de distintos siglos, siempre funciona bien. Yo llegué a la radio por casualidad, porque en una cena con unos amigos en un restaurante, en la mesa de al lado estaba el responsable de un programa y, al oírnos hablar, se le ocurrió ofrecerme que colaborara en su espacio, que se emitía ¡a las tres de la mañana! Pero el caso es que había gente que nos escuchaba y que llamaba, y la sección fue un éxito. Al final, la historia antigua es la de la gente que ha hecho que el mundo avanzara.
Entre esos hombres que han hecho la Historia, están sin duda algunos militares. ¿Qué papel tenía la milicia en el mundo antiguo?
El Ejército era un pilar fundamental del poder en el mundo antiguo, especialmente en el Imperio romano. La Legión era un vehículo de civilización y su avance propició, por ejemplo, la construcción de auténticas carreteras. Los romanos ya tenían la idea de que la comunicación es fundamental. El éxito de los ejércitos griego y romano es que estaban formados por ciudadanos libres. Era un punto constitutivo de su modo de vida.
Como hijo de militar, ¿qué imagen tiene del Ejército?
Yo guardo un buen recuerdo del Colegio de Huérfanos del Ejército, y parte de lo que soy se lo debo a ese colegio. Además, el Ejército es, en cierto modo, depositario de la cultura y del saber. Muchos militares fueron hombres de armas y de letras. La milicia forma parte de la historia humana.
Si tuviera que recomendar una obra para acercarse a los clásicos y descubrirlos,¿cuál sería?
Sería la Ilíada, en la traducción del profesor García Calvo. A mí fue la obra que me cambió la vida con 18 años. Escogí algunos libros de la estantería que mi madre había ido llenando poco a poco para leer en los ratos libres de aquel verano de antes de entrar en la universidad. Uno de ellos era la Ilíada, en la edición de Clásicos Vergara. Desde el primer momento quedé fascinado por los versos, el ritmo, las palabras de aquel poeta tan antiguo, padre de toda la literatura occidental. Enseguida noté en mi interior el cosquilleo de los sucesos determinantes. Cambié la Escuela de Ingenieros Navales y me matriculé en la Facultad de Filosofía y Letras. Grecia me ha dado un hermoso pretexto para llenar muchas horas de mi vida y me ha ayudado a ser mejor persona de lo que nunca soñé ser. Mi deuda, nuestra deuda con Grecia, sólo puede valorarse en el intangible libro del conocimiento histórico.

 

Un comentario en ““Todos somos hijos de Homero”. Entrevista a Bernardo Souvirón”

  1. En mi casa, afortunadamente, se han conocido a los autores griegos. Primero por mi madre y luego los hijos, que en la escuela estudiamos latín y aprendimos historia del mundo antiguo.
    Luego, mi hermana mayor estudió Filosofía y Letras, especializándose en latín y griego, habiendo en mi casa, por tanto, libros de aquellos autores antiguos.
    Fue precisamente uno de esos libros lo que me entusiasmó con la milicia griega y que, a la postre, se convirtió en lo que se ha dado en llamar “mi libro de cabecera”: la Anábasis, de Jenofonte.
    Cuando joven, yo quería vivir una aventura como la de esos Diez Mil y, por supuesto, siendo yo Jenofonte, claro está.
    Un saludo

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