Misión Bosnia 25 años

El año 1992 situó a España en el centro de las miradas de todo el mundo. Además del V Centenario del Descubrimiento de América, confluían en nuestro país dos acontecimientos de proyección internacional: la Exposición Universal de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona; y en todos ellos prestó su servicio el Ejército dando seguridad a tan magnos acontecimientos que recibían cada día miles de visitantes y que agrandaban la imagen de España ante el mundo.

Convoy Español en bosnia
Convoy Español en bosnia

Pero, también ese mismo año, el Ejército afrontó una aventura que no esperaba. Ese año mágico, 1992, la Agrupación Málaga embarcaba el día 4 de noviembre rumbo a Split para desempeñar la misión que le encomendaron en la guerra de Bosnia como Fuerza de Protección de Naciones Unidas para la Antigua Yugoslavia. El día 8 de noviembre de hace 25 años ponía sus pies en Bosnia la primera Agrupación Española, la Málaga.
Aunque España era miembro de la OTAN desde 1982, nuestro país no había participado de lleno todavía en ningún conflicto internacional formando unidad. La única misión relevante había sido en 1991, tras la primera Guerra del Golfo. En esa ocasión, la Brigada Paracaidista y las FAMET (Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra), junto con algunos otros mandos y unidades del Ejército de Tierra, habían tomado parte en la operación Provide Confort, patrocinada por la ONU y ejecutada por la OTAN en el Kurdistán iraquí en misión de ayuda humanitaria.
También habíamos participado en diferentes misiones enviando militares como Observadores de Paz. De hecho, en la primavera de 1992, la mayor parte de comandantes y capitanes de la Legión se encontraba en Guatemala, en una misión de Observadores de Naciones Unidas.

Explosión de una mina
Explosión de una mina

Por ese motivo, el entonces capitán de la Legión, Sebastián Vega, “Tato”, destinado en Fuerteventura, fue el único capitán que acudió ese día a la Junta económica mensual para la distribución del presupuesto de las compañías, ya que el resto de capitanes estaba de misión en Guatemala. El Departamento de Comunicación habló con él cuando andaba preparando el libro que ha escrito sobre la misión de Bosnia y que se imprimirá a principios del próximo año: “Todavía no sabía que iba a recibir una llamada de mi entonces coronel, Francisco Javier Zorzo, hablándome de un lugar al que nunca, ni remotamente, pensé que iría: Tato -me dijo- tu compañía se va a Bosnia. Zorzo me advirtió que la información que me daba era confidencial y que el nombre en clave de la operación era Induráin; en esos momentos Miguel Induráin andaba ganando el Tour de Francia. Debes ir tanteando a los legionarios de tu compañía para ver cuál es su disponibilidad inicial, y pon especial atención con el personal de reemplazo.
Hablé uno a uno, con todos los legionarios. Había poco que decir, así que opté por ser directo con la poca información que podía ofrecerles: “Nos vamos a un sitio indeterminado, a una misión indefinida, por un plazo de tiempo aún por decidir. Lo que te puedo garantizar es que nos jugaremos el tipo, ¿te apuntas?”

La respuesta fue siempre la misma: “¡Claro que voy!” Porque aquellos hombres no dudaron en responder: “Sí, mi capitán, iremos a ese sitio indeterminado, a esa misión indefinida, por un plazo de tiempo aún por decidir y en la que nos jugaremos el tipo. Sin duda eran valientes.”

Y desde entonces, 25 años después, más de 45.000 hombres y mujeres, más de 40 Agrupaciones, cientos de comisionados como observadores, cientos de destinados en los Cuarteles Generales Multinacionales sirvieron en Bosnia. Pero no son sólo cifras, que un número exacto es frío como el hielo cuando termina formando parte de una entrada en una enciclopedia. No, ellos no son una cifra; fueron hombres y mujeres que sintieron y pelearon, se entristecieron y rieron, padecieron el dolor de los más débiles; sacaron fuerzas del mismo peligro, salvaron muchas vidas, y dejaron también las suyas por las agrestes colinas de Bosnia.
La tarea que correspondió a la primera agrupación era una de las más duras de todo el contingente internacional. Se trataba de mantener abierta la arteria natural señalada por la ruta del río Neretva, indispensable para la circulación de los convoyes que iban a Móstar.
En efecto, el río Neretva discurre en dirección a Mostar por un valle encajonado en una cadena montañosa. Paralelo al río, se construyó la carretera que lleva a la ciudad. La situación entre montañas, las curvas, los túneles y la frondosidad de los bosques convertían a los convoyes que circulaban hacia Mostar en un blanco fácil, lo que impedía llevar suministros de cualquier tipo a la ciudad.
Los largos meses de trabajo de nuestros soldados convirtieron la que hasta ese momento se había denominado “ruta de la muerte”, en la “ruta de la de la vida”; luego llamada ruta de los españoles. Sólo los que la recorrieron en aquellos años, conocen de verdad el esfuerzo de nuestros militares por conseguir mantener en marcha aquellas columnas de ayuda humanitaria que eran la única posibilidad de supervivencia de miles de seres humanos. Discurrían entre voladuras, nieves, minas, obstáculos y puntos de control de ésta o aquella milicia, que obligaban en ocasiones a largas discusiones. Pero siempre, siempre, siempre, se cumplía la misión.

Homenaje a nuestros caidos en la plaza mayor de Mostar
Homenaje a nuestros caidos en la plaza mayor de Mostar

Veintitrés soldados españoles dejaron su vida allí; y su país y el Ejército en el que sirvieron los tendrá para siempre en su memoria y les estarán eternamente agradecidos:
Arturo Muñoz Castellanos
Ángel Francisco Tornel Yánez
Francisco Jesús Aguilar Fernández
José Antonio Delgado Fernández
Samuel Aguilar Jiménez
Isaac Piñeiro Varela
Agustín Maté Costa
Francisco José Jiménez Jurado
José Manuel Gámez Chinea
José León Gómez
Fernando Álvarez Rodríguez
Fernando Casas Martín
Álvaro Ojeda Barrera
Raúl Berraquero Forcada
Enrique Veigas Fernández
Sergio Fernández Sanromá
Santiago Arranz Gonzalo
Antonio Pérez Patón
Raúl Cabrejas Gil
Joaquín Vadillo Romero
José Andrés Ygarza Palou
Santiago Hormigo Ledesma
Joaquín López Moreno

 

 Siempre en nuestra memoria, siempre con    nosotros. Porque donde les  mandaron fueron.

Un comentario en “Misión Bosnia 25 años”

  1. En 1993 llegué a Sarajevo procedente de Zagreb como UNMO. Fui destinado al monte Igman donde nadie quería ir. El mismo día que subí por primera vez, evacuaron a un soldado francés que había pisado una mina. Quince días antes había habido una importante refriega, con el incendio de los hoteles por los serbios – luego completarían la destrucción los bosnios musulmanes- al ser obligados por la presión internacional a abandonar las posiciones que habían ganado a tiros.
    Conmigo se equivocaron al mandarme allí. El batallón francés era de infantería de marina. Mis compañeros, unos pertenecían al ejercito del aire de sus respectivos países o era la primera vez que veían nevar. Yo sin embargo si era diplomado en montaña. Por eso digo que el mando de Unprofor debió equivocarse al decidir que mi primer puesto lo fuera en el Monte Igman, que había sido sede de los juegos olímpicos de Invierno del 82.

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