XIII Jornadas de Corresponsales de Guerra (I)

Prácticas de transporte de heridos
Prácticas de transporte de heridos

Hoy queremos hablar de una tribu. No una tribu al uso, como –suponemos–  es la primera imagen que se viene a la cabeza al pronunciar mentalmente la palabra. Hablamos en el argot que los propios corresponsales de guerra utilizan para referirse a sí mismos: la tribu.

Son los testigos de excepción –necesarios testigos de excepción– que sin más armas que un cuaderno de notas, una cámara de fotos o videocámara y una dosis extra de valor, hacen posible que el resto del mundo se entere de lo que está ocurriendo en un lugar que bien podría ser ‘a la vuelta de la esquina’.

El Ejército de Tierra no es ajeno a estos profesionales del periodismo. Desde hace ya trece años está poniendo algo más que un grano de arena para que quienes decidan poner en riesgo su integridad física y mental en pos de la información, vayan a estas zonas de guerra con más confianza y conocimientos en su mochila de reportero.

En las líneas que siguen queremos contar cómo se han desarrollado las recién finalizadas Jornadas para Corresponsales de Guerra que organizan, en estrecha colaboración, el Departamento de Comunicación y la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra . Pasen y lean…

 “Sirven. Y sirven mucho”. Así de clarificadora se mostró, al inicio de su intervención, la conocida periodista y corresponsal de guerra, Pilar Bernal, el día de la clausura de las Jornadas. Ella es una de los 292 profesionales de la Comunicación que las han finalizado con éxito en alguna de las doce ediciones anteriores. Pero, comencemos por el principio.

De la gran cantidad de solicitudes que se reciben para las 25 plazas que se ofertan, la difícil selección se realiza atendiendo a criterios meramente profesionales: desarrollar su labor en un medio informativo –exceptuando los freelance, por definición– y una detallada valoración del currículum del aspirante. El abanico laboral de los candidatos es amplio: desde periodistas que ejercen como tal hasta los ya nombrados freelance –es la 6ª edición en la que participan– pasando por reporteros, productores, camarógrafos o fotorreporteros, además de alguna otra actividad relacionada con la comunicación y su posible actuación en un ambiente de guerra o de crisis.

La duración de las Jornadas, cuya primera edición data del año 2003, es de una semana laboral. En la presente XIII edición, que finalizó el 30 de septiembre, el programa ha sido tan intenso como el de años anteriores. Al principio les sorprende el ritmo, pero enseguida celebran que sea tan ambicioso por la cantidad de aspectos que trata.

Inauguración de las XIII Jornadas Corresponsales de Guerra
Inauguración de las XIII Jornadas Corresponsales de Guerra

Lunes. Presentación, concienciación cultural y trabajo con Pepe ‘el del Rayo’.

Poco antes de las ocho de la mañana franqueaban la puerta de la Escuela de Guerra (EGE) los 25 alumnos seleccionados. Más tarde, ya con cierta confianza, algunos confesarían que era su primer contacto directo con el Ejército. Y que les daba respeto, pues no sabían muy bien “qué se iban a encontrar y cómo serían los militares en el trato directo”.

Para romper el hielo y establecer lazos, en la primera toma de contacto con el oficial responsable de la organización del curso, realizaron una presentación individual pública. A continuación, el general director de la Escuela les dio la bienvenida y les mostró las Jornadas como una serie de referencias fundamentales y procedimientos que incrementarían su seguridad en un ambiente hostil.

Poco después, ya en la primera ponencia, el coronel director del Departamento de Comunicación les presentó la semana que aún tenían por delante como un encuentro entre dos mundos. Por un lado el de los militares, que aportan un extra de seguridad al corresponsal; por otro el de los periodistas, que a cambio muestran a los ciudadanos qué es lo que hacen y cómo trabajan sus Fuerzas Armadas.

Más tarde llegó el turno de la concienciación cultural –cultural awareness– de la mano de un analista del departamento de Estrategia de la EGE. Recordó durante su ponencia que en zona de conflicto toma especial significación aquella máxima de ‘adáptate lo más rápido y lo mejor posible al nuevo entorno y aumentarán tus posibilidades’. Además, los alumnos destacaron de manera especial por su enorme interés la parte dedicada a la amenaza global del yihadismo: qué es, cómo se ha generado, su expansión y las posibles consecuencias en el futuro. En conversaciones de pasillo, que es donde verdaderamente ‘se toma la temperatura’ al alumno, comentaban lo útil que les había parecido esta ponencia en concreto para su conocimiento personal y profesional.

Prácticas de RCP con desfibrilador
Prácticas de RCP con desfibrilador

Durante el resto de la jornada y hasta bien entrada la tarde, los facultativos de la Escuela de Sanidad les instruyeron en este centro en prevención sanitaria en zona de operaciones. Teoría y práctica sobre geografía médica, primeros auxilios, transporte de heridos y soporte vital básico les procuró unos prácticos conocimientos que, sin apenas ocupar espacio en sus mochilas de reporteros, les será de indudable utilidad, incluso en su vida diaria.

No olvidamos contar quién es Pepe, ’el del Rayo’. Desvelaremos la incógnita. Es uno de los muñecos con los que hacen las prácticas sanitarias. Es del color piel, pero lleva una banda metálica transversal para colocar electrodos y parece que viste una camiseta de este equipo. Por este nombre se le conoce popularmente en la Escuela.

Martes. Seguridad en zona, control de estrés, desminado y vuelo en Chinook.

La mañana comenzó de nuevo en la EGE con otro analista del Departamento de Inteligencia hablando de seguridad y autoprotección en zonas de conflicto. Si tuviéramos que resumir la ponencia de más de una hora de duración en una sentencia breve sería algo así: “aunque no podemos controlar todas las variables, si observamos el entorno, rompemos las rutinas establecidas y automatizamos ciertos comportamientos, las posibilidades de supervivencia en zona aumentan”.

Y si a pesar de todo la situación se complica, es fundamental conocer técnicas de control de estrés. Son útiles antes, durante y después de la presencia en una zona de combate o de crisis. Sobre este particular versó la segunda ponencia, esta vez de la mano de un psicólogo militar. Conceptos como resiliencia, afrontamiento, automatización o privación del sueño tomaron protagonismo. Los alumnos incluso tuvieron la oportunidad de comprobar la utilidad de alguna de las técnicas de control de la respiración durante la exposición en el aula.

Un breve descanso durante el traslado al Centro Internacional de Desminado (CID) de la Academia de Ingenieros de Hoyo de Manzanares y se encontraron de frente –y de repente– con dos peligrosos enemigos: las minas y los IED (artefacto explosivo improvisado, en sus siglas en inglés).

Después de una doble presentación sobre generalidades, tipos de minas, IED y mecanismos de activación, y dos visitas por las instalaciones, los asistentes quedaron preparados para las actividades de la jornada de tarde: un pasillo de indicios, un recorrido con artefactos explosivos improvisados simulados y una práctica de sondeo de minas de emergencia con un utensilio cotidiano (destornillador o cuchillo, por ejemplo). Tras caer en alguna de las ‘trampas’ preparadas por los instructores, tomaron conciencia de que no hay que tocar absolutamente nada de lo que nos encontremos en áreas con sospecha de presencia de minas o IED y de que cualquier dispositivo de uso habitual puede contener una carga explosiva.

Foto de grupo delante de un Chinook
Foto de grupo delante de un Chinook

El día no había acabado, pues a media tarde, mirando al cielo, llegó uno de los momentos más esperados del día: el vuelo en helicóptero CH-47 ‘Chinook’. Pero antes, durante el briefing bajo las alas, uno de los pilotos les instruyó sobre las características de la aeronave y las peculiaridades de su utilización por una unidad transportada. Durante el vuelo hasta la base de helicópteros de Colmenar Viejo se realizó un aterrizaje y un despegue para practicar el procedimiento de embarque y desembarque con aproximación que se había explicado con anterioridad.

Para finalizar el día, el coronel segundo jefe de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET) realizó una presentación de la unidad. A su término, los asistentes pudieron tocar y probar parte del material con que están dotados los helicópteros y sus pilotos: desde los chalecos de supervivencia hasta los cascos de vuelo con gafas de visión nocturna.

Prueba de gafas de visión nocturna
Prueba de gafas de visión nocturna

Minutos antes de las doce de la noche regresaban a la Escuela de Guerra y luego a sus domicilios u hoteles. Unas pocas horas de sueño y de nuevo preparados para afrontar el día más largo…

Miércoles. Vuelta la autoescuela y noche toledana.

Si el martes fue un día intenso, el que comenzaban hoy no le iba a la zaga.

A primera hora se trasladaban desde la EGE hasta el Centro de Formación en Conducción de Seguridad ‘Ilunion’, donde realizarían un curso de conducción de vehículos 4×4.

En la charla introductoria inicial se les explicó, entre otros aspectos, las principales diferencias entre el comportamiento y la conducción de un vehículo todoterreno y un turismo, qué es una reductora o qué tipo de vehículo es el más adecuado para el 4×4.

En una zona de fuertes pendientes y descensos llegó la primera lección. Una periodista a bordo de un vehículo todoterreno con la reductora puesta, sin conductor, y manejando la dirección con el brazo izquierdo desde el asiento del copiloto fue capaz de conducir el vehículo sin el más mínimo problema. ¡Había que ver la cara del resto del grupo!

Pendientes laterales, pequeños cursos de agua –nunca hay que adelantar a la ola–, zonas pedregosas y el caracol (tramo de curvas cerradas y seguidas con terreno irregular) fueron sólo algunos de los obstáculos que sortearon todos los asistentes. Pero no habían acabado las sorpresas.

Simulador de vuelco de vehículo
Simulador de vuelco de vehículo

Realizar una simulación controlada de vuelco en el interior de un vehículo y quedarte cabeza abajo sujeto solamente por el cinturón de seguridad es una experiencia que te marca como conductor; tratar de salir después del vehículo en esa postura lo hace de por vida. Y aquellos que quisieron probar el impacto frontal a baja velocidad a modo de dummy, quedaron más que concienciados del grosor de la línea que separa la vida de la muerte: la anchura de un cinturón de seguridad.

Una última e interesante charla de reparaciones de circunstancias en un vehículo en situaciones de emergencia y la entrega de diplomas de aprovechamiento del curso de conducción puso fin a la jornada en el Centro Ilunion.

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Nadie vio a Morfeo conduciendo un 4×4, pero es seguro que no viajó a Toledo con los asistentes a las Jornadas a pesar de tener preparado también casco y chaleco para él. Cuando una hora después el autobús llegó al campo de maniobras de los Alijares, en la Academia de Infantería de Toledo y el capitán de la compañía del Regimiento ‘Príncipe’ nº 3 de la BRILAT les dio la bienvenida, empezaron los preparativos del tema nocturno para capturar a un líder insurgente.

Pero esta historia será desvelada en la próxima entrada del blog.

Autor: J. Julio Vicente

 

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