UN ÚLTIMO DESEO: VOLVER A MELILLA

Si al final de una larga vida a todos nos concedieran un último deseo de volver a revivir un tiempo pasado, posiblemente sería muy difícil elegirlo de entre las muchas experiencias que nos entregó la vida.

Unos escogerían aquel viaje que tanto recuerdan, otros los éxitos en el trabajo, otros los momentos en que,  jóvenes, el cuerpo parecía que gobernaba el alma…y otros como don Ramón Zabal Sola, un joven quinto de 86 años, regresar a Melilla y volver a su Compañía de Transmisiones en la que hizo el servicio militar en el año 1950.

UN ÚLTIMO DESEO: VOLVER A MELILLA
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Como a los decididos suele concedérseles por su constancia ese tipo de deseos, tras una conmovedora carta, que brillaba sin necesidad de luz alguna, y que envió su hijo a la Comandancia General de Melilla, enseguida se dieron las órdenes oportunas para que se atendiera como se merecía a don Ramón, y fuera concedido su deseo  de poder revivir, después de una larga vida, el servicio militar que realizó en Melilla hacía más de 65 años.

Don Ramón nació en Peralta, Navarra, en el año 1929, perteneciente a una familia humilde de 10 hijos en la que dada la complicada situación económica y social del momento solamente 5 llegaron a la edad adulta. Él fue el primer varón de los hermanos. Siendo Ramón pequeño, su padre fue llamado a filas para participar en la guerra civil española; este hecho marcó su vida y desde ese momento asumió su papel de hijo mayor y hombre de la casa. Ese tipo de niños que son obligados por la vida a hacerse hombres antes de tiempo.

Con 20 años, marcho de Peralta con otro amigo del pueblo a cumplir el servicio militar a Melilla. A su vuelta a Peralta comenzó, junto con uno de sus hermanos, a trabajar y ampliar la pequeña explotación ganadera de la familia.

UN ÚLTIMO DESEO: VOLVER A MELILLA
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En el año 1956, se casó con Esther Domínguez y tuvieron 4 hijos, Mª Teresa, José Ramón, Mª Esther y David, los cuales les han dado 8 nietos que ahora tienen entre 7 y 31 años. Ramón y su esposa albergan la ilusión de conocer a un biznieto.

Ramón Zabal ha dedicado su vida al duro trabajo y a la familia. En todas las reuniones familiares las vivencias en Melilla han salido a relucir en las conversaciones y relatos del abuelo, de manera que ha logrado que todos los nietos se sienten junto él y conozcan sus “historias” de Melilla.

Hace unos días don Ramón volvió a Melilla, y tras dejar las maletas en el hotel, se desplazó en compañía de sus familiares al Cuartel General de la COMGEMEL para ser recibido por el Comandante General. Tras un rato de amena charla y recuerdo de sus vivencias y tal y como era su deseo, visitó el antiguo cuartel donde recordó su estancia en la Compañía de Transmisiones. Por la tarde recorrió Melilla, visitó el Acuartelamiento Millán Astray, el sábado, donde visitó la Sala Histórica del Tercio Gran Capitán, y el domingo, antes de regresar a Peralta, asistió al Sábado Legionario,

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Don Ramón,   Melilla será siempre su casa, y la Comandancia General y su antigua Compañía de Transmisiones será siempre su destino.

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