El soldado Juan José Ordóñez recibe la Cruz de la Orden del Mérito Civil

Una joven cae al río Ebro, cuyas crecidas aguas tienen prisa por abandonar la capital aragonesa la fría noche de un treinta y uno de octubre. El cuerpo de la muchacha acaba de pasar, boca abajo, por el puente de Santiago. Los viandantes y una patrulla de la policía local observan atónitos la escena. Han avisado a emergencias y a los bomberos para que acudan lo antes posible en auxilio de la joven…

El soldado Juan J. Ordóñez arriesga su vida para salvar a una joven en el río Ebro
El soldado Juan J. Ordóñez arriesga su vida para salvar a una joven en el río Ebro

Si esta historia hubiera llevado su curso normal, los servicios de emergencias, aun actuando con muchísima celeridad, seguramente nada hubieran podido hacer por la vida de la muchacha que estaba siendo arrastrada por las aguas del Ebro aquella noche, pues nadie ignora que unos pocos minutos con la cabeza bajo el agua es mucho tiempo.

Sin embargo, esta historia quiso que un protagonista involuntario anduviese paseando en ese momento por el puente de Santiago: el soldado del Ejército de Tierra Juan José Ordóñez Pérez desoyendo los consejos de los viandantes y de lo que la razón pudiera sopesar en aquel instante, se desvistió y desde el puente se lanzó a las frías aguas del río.

Una vez en el Ebro necesitó nadar unos doscientos metros hasta que alcanzó el cuerpo de la joven que permanecía inconsciente, sin respiración y sin pulso. Cuando llegó hasta ella tuvo que arrastrarla a la margen derecha del río, y en una zona en la que el agua le llegaba a la cintura, pues era imposible salir del cauce del Ebro, le practicó la respiración cardiopulmonar hasta que empezó a vomitar agua y consiguió reanimarla. Ni la noche, ni el frío, ni la fuerte corriente ayudaban.

El soldado Juan José Ordóñez recibe la Cruz de la Orden del Mérito Civil

El soldado Juan José Ordóñez recibe la Cruz de la Orden del Mérito Civil

Durante unos veinte minutos, que nadie ignora que veinte minutos son muchos, ambos permanecieron en el río aguantando las fuertes corrientes e intentando que el agua no los arrastrara hasta que llegó una zodiac del cuerpo de Bomberos que encontró a la joven con vida y a Juan José exhausto.

Como aquellos que cambian el final triste de una historia por otro mucho más feliz no suelen pasar desapercibidos, el soldado del Ejército de Tierra Juan José Ordóñez Pérez recibió el pasado 5 de diciembre la Cruz de la Orden del Mérito Civil de manos de la presidenta del Gobierno de Aragón, Luisa Fernanda Rudi.

El soldado condecorado está destinado en el Batallón de Zapadores XXII de la Brigada de Caballería “Castillejos” II, con guarnición en Zaragoza. La ceremonia tuvo lugar en la sede de la Delegación del Gobierno en Aragón, con motivo del trigésimo sexto aniversario de la Constitución.

Ahora por Zaragoza cuentan que por el puente de Santiago pasan de vez en cuando ángeles francos de servicio.

¡Gracias, Juan José!

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