Una Historia de superación

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La historia de la cabo Valdés, destinada en el Cuartel de la Fuerza Logística Operativa de Bilbao, es una historia de superación personal. No solo por su temprana vocación militar que, en su familia, fue vista con recelo —«mis hermanos no daban dos duros por mí», asegura—, sino porque ha sido capaz de revertir su forma física, que estaba poniendo en peligro su salud y su permanencia en el Ejército. «Desde mi adolescencia siempre fui una chica rellenita, pero compensada porque también soy alta. Cuando ingresé en el Ejército, estaba en unos 85-90 kilos y, aunque no me impedían realizar mi trabajo, reconozco que sí me dificultaban estar a la altura de los compañeros que estaban en su peso. Sin embargo, jamás tuve complejo de ningún tipo ni me supuso ningún obstáculo», recuerda la cabo. En el año 2006 participó en la misión de Kosovo. Allí, el sedentarismo, el hipotiroidismo que desarrolló y una pequeña depresión por estar alejada de los suyos —en especial de su padre, prematuramente
fallecido— tuvo como consecuencia que ganara más de diez kilos. «A mi vuelta a España, mi madre se asustó al verme llegar con 101 kilos», asegura.

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Aún así, la soldado Valdés ascendió a cabo al año siguiente y fue destinada al Gobierno Militar de Bilbao. En 2010 sufrió un accidente cuando estaba sacándose un permiso de conducción. A raíz de las lesiones sufridas, los médicos se percataron de que tenía varices internas —una herencia genética que ya le había costado la vida a su padre—. «Los médicos fueron duros pero fue la única manera de abrir los ojos. O cambiaba mi alimentación y hábitos, o mi vida no sería muy longeva». Además, ese año tocaba evaluarle para la firma de su compromiso de larga duración: «Mis mandos me comunicaron que debía pasar las pruebas físicas. Si no las superaba, mi sueño cumplido de ser militar podía acabar de repente», confiesa la cabo Valdés. Entonces comenzó una peregrinación por endocrinos, dietistas y distintas personas a las que acudió en busca de ayuda para perder peso. «Lo único que conseguí fue gastar dinero, porque no me enseñaban a comer», explica. Sin embargo, la solución la encontró de la mano de atletas del fitness y el culturismo, siguiendo sus consejos sobre alimentación, así como con la lectura de libros de nutrición: «De esta manera comencé a labrar mi actual estilo de vida», observa la militar. Gracias al deporte, una alimentación sana y estricta, y la disciplina autoimpuesta de no dejarla, logró su objetivo. De 101 kilos pasó a 58 kilos de peso. Luego vino la ardua tarea de fortalecer masa muscular y eso la introdujo en el mundo del fitness.

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Actualmente, la cabo Valdés pesa 64 kilos, «lo que me permite mantenerme activa, con salud y con un físico que jamás pensé que tendría». No solo su salud es mucho mejor ahora —se acabaron las migrañas y las molestias de estómago, y el hipotiroidismo está bajo control gracias a la alimentación—, sino que son sus “ídolos” del fitness los que la citan como referente de disciplina, constancia, sacrificio y fortaleza en las redes sociales. Aunque la medalla a la superación lleva su nombre, la cabo Valdés se siente enormemente agradecida a todos los mandos (capitán Heredero, comandante Barbero, coronel García Muñoz, brigada Blasco…) y compañeros que, a lo largo de todo el camino, la han apoyado, alentado, e incluso “tirado de las orejas” cuando ha sido necesario para que consiguiera ser hoy la ejemplar mujer y militar que es. «Si algo he aprendido —concluye— es que no hay que conformarse con soñar una vida, hay que esforzarse, comprometerse y luchar por ver realizado tu sueño».

 

UN COMPAÑERO MUY ESPECIAL

Uno de los principales valores que llevan marcado a fuego los soldados es el compañerismo, definido como el compromiso que impulsa a entregarse mutuamente, con generosidad y desinterés en beneficio del compañero. Y hoy toca hablar en este blog de un compañero especial, que ha trabajado muy duro durante doce años sirviendo como el mejor, junto a su binomio; un binomio con el que convivía las veinticuatro horas del día, y no sólo con él; sino también con toda la familia, que hizo suya desde el primer día.

Marco 'Un compañero muy especial'
Marco ‘Un compañero muy especial’

Hoy toca hablar de ese soldado que fue Okaris Marco, o simplemente Marco, como lo conocíamos todos. Marco nació en Hungría y al año siguiente llegó a España, que se convirtió pronto en su patria y su familia. Comenzó instruyéndose en la especialidad de seguridad y combate; y a los pocos meses pasó a la especialidad de detección de drogas y estupefacientes, y allí conoció a su compañero de siempre el cabo 1º Carlos Prieto Burón, los dos trabajando juntos, salieron los primeros de promoción del XVII Curso de esta especialidad.

Entre sus dos destinos durante sus once años de trabajo, en Valladolid (4ª SUIGE) y Burgos (Regimiento de Transmisiones 1), realiza cientos de inspecciones velando siempre por la seguridad y prevención antidroga en las Bases y Acuartelamientos, ejercicios tácticos y preparación para Zona de Operaciones.

Marco 'Un compañero muy especial'
Marco ‘Un compañero muy especial’

La Junta Central de Educación Física viendo su potencial y su gran capacidad para el trabajo les convoca para representar al Ejército de Tierra en los Campeonatos Nacionales Militares de Adiestradores que se realizan todos los años en la Escuela de Adiestramiento de Perros Policías de la Guardia Civil, obteniendo excelentes resultados en los cinco años que asiste y formando parte en 2013 del Equipo del Ejército de Tierra que obtiene el Primer puesto de dicho campeonato. Ese mismo año obtiene el cuarto puesto en el Primer Campeonato “Brigada Leal”.

Marco obtuvo, en las evaluaciones a las que fue sometido regularmente para comprobar su nivel de operatividad, un 100% en todas ellas, siendo felicitado por el mando por su capacidad operativa. Y siendo considerado por los Instructores que le evaluaron, en el informe postevaluación del año 2009, como el mejor equipo de detección de drogas y estupefacientes del Ejército de Tierra.

Marco 'Un compañero muy especial'
Marco ‘Un compañero muy especial’

Participó en múltiples Exposiciones dinámicas, con especial importancia las que con motivo del DIFAS, se celebraban en Valladolid y Barcelona. Colaboró con la población civil, realizando exhibiciones en decenas de Colegios e Institutos, ferias, días de la mascota y sobre todo, ayudando en Centros de Educación Especial, de Enfermedades Raras, Asociación contra el Alzheimer, y recaudando fondos para la Asociación Nacional para el estudio del E.L.A., donde se le tenía un aprecio especial.

Cuando el servicio se lo permitía, así como los fines de semana y vacaciones vivía con su compañero y guía y su familia. Estuvo activo hasta tres días antes de su fallecimiento, cuando dio los primeros síntomas de estar enfermo. E incluso cuando estaba de vacaciones su compañero le decía a Marco que se relajara porque cuando ambos iban paseando por la calle, de pronto Marco le daba por trabajar y se sentaba en algunos coches y ante personas, aunque no se le mandara buscar.

Iba a jubilarse del todo en Noviembre de este año para descansar en casa del que fue su compañero y guía y la familia de éste.

Falleció el 18/09/2017, con 12 años y 4 meses, a causa de tres tumores con metástasis. Fue cubierto antes con la bandera de España, a la que sirvió fiel y noblemente desde el primer día que pisó tierra española hasta el último. Descansa en paz, compañero.

Marco 'Un compañero muy especial'
Marco ‘Un compañero muy especial’

Blog del Ejército de Tierra