‘299 DÍAS EN LA OSCURIDAD’

Entrevista con Antonio Pampliega

Aunque era el decimosegundo viaje a Siria para el periodista Antonio Pampliega (Madrid, 1982), aquella vez presentía que iba a ser diferente. El reloj que, supersticiosamente, llevaba siempre en su muñeca se paró antes de cruzar la frontera entre Turquía y Siria, y lo guardó en su mochila.

Con una traición por parte del guía que les acompañaba comenzó el calvario para este free lance que fue secuestrado, junto a José Manuel López y Ángel Sastre. Confundido con un espía y separado de sus compañeros, comienzan los malos tratos y las amenazas de ejecución para el periodista, presionado hasta el punto de que intentara acabar con su vida. En la Oscuridad cuenta su testimonio, un libro que está dirigido a los que más sufrieron su cautiverio: su familia.

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Antonio Pampliega

EL SECUESTRO

 Tras haber padecido 299 días de secuestro, ¿cómo cambia la vida?

Te das cuenta de que ningún reportaje vale tu vida. Antes era capaz de jugarme la vida, priorizar mi trabajo por encima de mi familia, y cuando te ocurre algo así te das cuenta de que hay cosas más importantes que ser periodista de guerra. Desde que empecé a realizar crónicas de guerra, hace diez años, me he pasado cinco fuera. Me he perdido Navidades, cumpleaños… También he aprendido, con el secuestro, que los periodistas somos objetivo y no somos inmortales.

Durante la primera parte del secuestro cuenta que enseñó a jugar al ajedrez a uno de sus secuestradores, ¿había alguna estrategia detrás de esa partida?

Simplemente se desarrolla en un momento concreto del secuestro, en el que nuestros captores van a cara descubierta. Llega un momento en el que te das cuenta de que no son yihadistas, no son soldados, sino que son personas normales a los que la vida les ha puesto en una determinada situación. El trato, en esta primera parte, era bueno. Él quiso jugar al ajedrez y yo le enseñé. Cuando vas jugando todos los días acabas conociendo a la persona que tienes enfrente. Descubres, entonces, que tiene 19 años, no había podido terminar sus estudios, y que la guerra le había hecho perder a parte de su familia. Él sólo quería vivir en paz y libertad. Llegas a comprenderle, pero no a justificarle.

Cambia cuando se queda sólo…

Sí, entonces a quienes tengo enfrente son fanáticos religiosos. Se jactan cuando hay atentados en París y Bruselas, nos dicen que los próximos vamos a ser nosotros, me intentan convertir al Islam. Aquí ni comprendes ni justificas.

En los momentos del secuestro, cuenta en el libro, que hablaba con Dios…

Cuando empecé a cubrir la guerra en Siria dejé de rezar, porque no entendía que Dios permitiese que hubiese niños destrozados por las bombas. Esto cambia en el momento en que a mí me separan de mis compañeros durante el secuestro. Estoy aislado, solo, y decido empezar a retomar la relación que había y todos los días hablo con él como si fuera mi amigo.

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Pampliega fue entrevistado para Tierra en la Escuela de Guerra del Ejército

¿Tenía la esperanza de que iba a regresar?

Llegas a perder la esperanza. Los primeros meses, al estar con tus compañeros y el trato no ser malo, mantienes la esperanza. En el momento en que me separan de ellos y cambia el trato, llegan las peleas, o simulan mi ejecución, piensas que no vas a salir.

Durante el secuestro le confunden con un espía, y le separan de sus compañeros, ¿qué cree que hubiera ocurrido si en lugar de ser periodista hubiese sido militar?

Me hubiesen ejecutado, porque ellos me lo decían sin ningún tipo de tapujos. Me decían que a los militares y a los espías les mataban sin contemplaciones.

LA DESESPERACIÓN

Llegó hasta tal punto que se planteó terminar con su propia vida…

Sabes quién te tiene y entonces dices “ya lo hago yo”. Me arrepiento de haber intentado quitarme la vida. Yo creo que, en esas circunstancias, cualquier persona se lo habría planteado.

Antes del secuestro había pasado varias Navidades sin su familia. Pero en 2015 lo hizo en Siria, secuestrado, y celebró el cambio de año comiéndose una mandarina. ¿Cómo vivirá la Navidad este año?

La pasaré en casa, con mi familia, disfrutando, no sólo de la Navidad, sino de todos los días de mi vida, que es algo que no valoramos hasta que nos ocurre algo de esto. Aquella Navidad de 2015 partí la mandarina en 12 gajos y me los empecé a comer para sentirme más cerca de ellos.

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299 días en la oscuridad

EL ANHELO

¿Cree que puede ser similar su sentimiento al de un militar que está en misión y siente el anhelo de su familia en esas fechas del año?

Sí, claro. Yo entiendo que, para los militares desplegados en el exterior, uno de los momentos más duros es la Navidad, porque es cuando se reúne la familia.

LA SUERTE DE SER ESPAÑOL

Si tuviera que dedicar el libro a un militar, ¿qué le pondría?

Que el miedo, la tristeza y la desesperación nunca te empujen hacia la oscuridad, porque siempre hay luz al final del túnel. A un militar, por supuesto, le daría las gracias por jugarse la vida por nosotros y por nuestra libertad. Son ellos los que están en primera línea luchando contra el terrorismo internacional.

¿Qué siente hacia su país, tras lo ocurrido?

Estoy orgulloso de ser español. Sabía que había gente trabajando por nosotros y que mi Gobierno no me iba a dejar sólo. Esa es la gran suerte de ser español.

EL LIBRO

 ¿El libro es una forma de dar las gracias su familia?

No quería escribir el típico libro de aventuras y desventuras de lo que ha sido un secuestro, sino mostrar quién hay detrás del corresponsal de guerra. Nosotros no somos personas ajenas al miedo, somos de carne y hueso. El corresponsal también llora. Pero, sobre todo, el libro es un regalo a mi familia.

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299 días en la oscuridad

 ¿Por qué se decidió a contarlo?

Al principio no me encontraba preparado, quería tomarme un tiempo para reflexionar. En caliente, la euforia te puede llevar a decir ciertas cosas de las que te puedas arrepentir, así que tardé un año en contarlo.

Dedicatoria al Ejército

 <<Que el miedo, la tristeza y la desesperación nunca te empujen hacia la oscuridad, porque siempre hay luz al final del túnel. >>

 Antonio Pampliega

Premios Ejército Enseñanza Escolar: ‘LOS TRABAJOS DEL EJÉRCITO: UN EXPERIENCIA TRANSFORMADORA’

Hay experiencias que te cambian profundamente, como persona, como alumno, como adolescente. Los trabajos del Ejército que cada año hacemos en nuestro colegio, El Buen Pastor de Sevilla, forman parte de esas experiencias que nunca olvidaremos en nuestra vida. En los últimos años nuestro colegio ha tenido la suerte de ganar este galardón en varias ocasiones. El viaje a Madrid y la recogida del premio en Madrid sin duda han sido momentos inolvidables que siempre nos acompañarán, pero eso es sólo la guinda del pastel.

Recibir un premio es una experiencia preciosa, qué duda cabe, y si a ello se le une el trato cariñoso y exquisito que los militares dan siempre a sus invitados, además de la oportunidad de conocer a personas tan importantes (ministros, generales…), ese premio se convierte en algo maravilloso.

Pero todo esto, siendo importante, no es ni mucho menos lo más esencial de los Premios del Ejército… Entonces, ¿qué ha sido para nosotros lo más importante de estos premios, lo que más no ha aportado? Pues eso vamos a intentar explicarlo:

Trabajo en equipo

En el Buen Pastor tenemos un club de alumnos dedicados a estos premios. En este equipo entran aquellos alumnos que lo desean, pero también los que se lo ganan con su esfuerzo y trabajo en clase. Hay que ganarse el puesto. El club de escritura nos reunimos una vez a la semana para planificar los trabajos de cada año. Se trata de un equipo formado por alumnos de varios cursos en los que los mayores, cada año, van pasando el testigo a los nuevos que se incorporan cada curso. Hay como una tradición y una forma de trabajar que se hereda de veteranos a nuevos, tal vez como ocurre en el propio Ejército o en cualquier empresa.

Premios Ejército Enseñanza Escolar: 'LOS TRABAJOS DEL EJÉRCITO: UN EXPERIENCIA TRANSFORMADORA'
Premios Ejército Enseñanza Escolar: ‘LOS TRABAJOS DEL EJÉRCITO: UN EXPERIENCIA TRANSFORMADORA’

En estas reuniones surgen las ideas para los trabajos, no sin grandes discusiones y debates. Y en cuanto tenemos claro el tema, nos ponemos a trabajar. Primero repartimos la tarea y nos documentamos, buscamos libros relacionados con la materia, en la biblioteca de Capitanía de Sevilla, en las bibliotecas públicas, en Internet…

Se trata de una fase muy laboriosa, de leer muchos libros, tomar notas, elaborar apuntes y esquemas… hasta darle forma a la idea que vamos a abordar. Cada semana nos reunimos para compartir lo que hemos avanzado cada uno, las dificultades que tiene o los descubrimientos que ha hecho. Aquí es donde surge el equipo, donde nos ayudamos unos a otros para cubrir los objetivos, y donde también surgen los roces que debemos superar con generosidad y espíritu de equipo.

Conocer el mundo militar

Lo más interesante de esta fase de documentación son las visitas o entrevistas con militares. La posibilidad de conocer un cuartel o una base militar es una experiencia que te cambia. Todos “traemos de casa” una idea del mundo militar que se nos desmonta cuando nos acercamos a los militares. El que más y el que menos piensa que se va a encontrar un mundo estricto, autoritario, frío y un poco “serio”, pero todas estas ideas se caen en cuanto entramos en contacto con ellos. Se trata de gente cercana, amable, que enseguida se pone a tu servicio, que se desvive para ayudarte en todo lo que puede, que pone el interés general por encima de sus intereses… Se trata de gente humilde, gente honrada, gente trabajadora, gente con la que da gusto tratar… gente a la que te quieres parecer.

Este año, en los diferentes trabajos que hemos hecho, hemos podido visitar la base aérea de Morón de la Frontera, en Sevilla, hablar con los pilotos y montarnos en nuestros mejores aviones. Una experiencia única. También tuvimos la oportunidad de visitar el Cuartel General del Ejército de Tierra, el Palacio de Buenavista. Los oficiales nos enseñaron las salas de este bonito palacio y pudimos hacer un trabajo sobre él con todo el cariño. ¿Qué podemos decir de esta experiencia? Nos abrieron el palacio para nosotros y nos trataron como los más distinguidos invitados. Ese sólo pasa con nuestro ejército, que gente que trabaja desde la humildad y que se pone al servicio de ¡unos simples escolares!

Premios Ejército Enseñanza Escolar: 'LOS TRABAJOS DEL EJÉRCITO: UN EXPERIENCIA TRANSFORMADORA'
Premios Ejército Enseñanza Escolar: ‘LOS TRABAJOS DEL EJÉRCITO: UN EXPERIENCIA TRANSFORMADORA’

 

También hemos entrevistado a varios oficiales para nuestro trabajo sobre Los héroes olvidados de Taxdirt, con el que hemos conseguido el premio nacional. Esos encuentros han sido una maravilla, porque siempre hemos encontrado profesionales que te hablan con pasión de su trabajo y de nuestra historia, y que te transmite el amor por la patria y por los demás.

El trabajo no es un medio, es un fin

Tras meses de documentación, empezamos a darle forma al trabajo. Hay que redactar, que buscar elementos, hacer dibujos, biografías, anexos… En esta parte es donde surgen los nervios, porque al final el tiempo se echa encima. La presión de la entrega se mezcla con los exámenes y con los problemas personales que cada uno tiene. Pero el compromiso con los demás es hacer un trabajo digno, y no hay excusas para rendirse.

En estos momentos se acentúan las diferencias, los malos entendidos, todas esas pequeñas cosas que nos hacen humanos. Pero lo hermoso del trabajo es superar esas dificultades, ayudar a los compañeros y aprender respetar las ideas de los otros y a trabajar todos juntos por un objetivo común.

Los trabajos del Ejército nos enseñan la importancia del equipo, y es curioso cómo los valores sobre los que reflexionamos en los trabajos (la lealtad, la fidelidad, la humildad, el honor…) son justo los que tenemos que aplicar para que ¡el trabajo salga adelante!

Es como una enseñanza doble. Es como si el propio trabajo nos obligara a poner en práctica aquello de lo que estamos hablando.

Después de la entrega, sientes que los lazos que te unen a tus compañeros son mucho más fuertes. Juntos hemos superado un reto, hemos dado lo mejor de nosotros. Hemos aprendido lo que es el equipo y la lealtad. Hemos aprendido a ser buenos soldados y buenos capitanes. A proponer y a obedecer. A esforzarnos al máximo y a ayudar sin hacer preguntas.

Cuando recibes la llamada del premio, la felicidad es total, como si te hubiera tocado la lotería. Pero para entonces todos sabemos, en el fondo de nuestro ser, que el verdadero premio ya lo había recibido realizando el trabajo y participando en el concurso.

Desde esta experiencia, os animamos a conocer a nuestros militares y a participar en sus concursos del Ejército. La experiencia será inolvidable y os cambiará.

Los alumnos del Colegio Buen Pastor de Sevilla

* Todos los trabajos ganadores de Premios Ejército modalidad ‘Enseñanaza Escolar’ en: http://www.ejercito.mde.es/tropamenuda/publicaciones_infantiles.html

Blog del Ejército de Tierra