25 AÑOS DE EXPEDICIÓN A LA CUMBRE

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El Grupo Militar de Alta Montaña (GMAM) está de enhorabuena. El 15 de mayo se cumplió el 25º aniversario de la ascensión al pico más alto del planeta —sobre el nivel del mar—, el monte Everest (8.848 m), por parte de un equipo de escaladores del Grupo. Este hecho constituyó un hito histórico muy importante para el Ejército y para el deporte de montaña español. No fueron los primeros españoles en hacer cima en este pico, pero sí los primeros en hacerlo por la vertiente sur, la nepalí. Y, aunque la historia de las expediciones españolas al Everest se inició en los años sesenta, no fue hasta 1980 cuando un español alcanzó el techo del mundo. Este fue un importante punto de inflexión, ya que, de las 20 expediciones anuales que se venían haciendo, se pasó a más de 50 en la década de los noventa. Como es de imaginar, la gesta del GMAM no se fraguó de un día para otro. El Grupo se preparó para esta expedición desde 1985, organizando ascensiones cada vez con mayor dificultad técnica y organizativa. Las cimas del Huascaran, Nun, Nanga Parbat, MacKinley y Aconcagua fueron, así, poco a poco, engrosando la lista de logros del GMAM. Cuatro años después, en 1989, se consideró que el Grupo ya estaba lo suficientemente preparado para intentar atacar la cima del Everest por la vertiente china, la cara norte del gigante del mundo. Sin embargo, cuando se encontraban a tan solo 300 metros de la cima, tuvieron que desistir a causa del mal tiempo y la cantidad de nieve que encontraron acumulada.

Si algo diferencia a un campeón de un mortal cualquiera es la perseverancia. Por eso volvieron a intentarlo y no lo hicieron en vano: el 15 de mayo de 1992, la expedición militar española conquistó la cumbre más alta del planeta por la vertiente nepalí. Esto la convirtió en la quinta expedición española en conseguir ver el mundo desde su cota más alta y la primera en lograrlo por el espolón sur.

UNA GESTA HISTÓRICA

Ahora, 25 años después, existe la tentación de que este logro quede desdibujado, ya que, luego, muchos más montañeros lo han conseguido. De hecho, hasta un centenar de españoles han alcanzado la cima en este tiempo. Sin embargo, aquello fue lo que fue: una gesta histórica.

Además, los militares no ascendieron solos, puesto que, entre los componentes de la expedición se contaba personal de la Federación Española de Montañismo y del Ministerio de Sanidad, con los que se aprovechó la oportunidad para llevar a cabo un proyecto científico. Además, la aventura vertical del GMAM fue grabada por cámaras de TVE para el mítico programa Al filo de lo imposible.

También es de justicia recordar que, entre los Grupos Militares de Montaña, fue un hito a nivel mundial: Francia había fracasado en 1981 y no lo consiguió hasta 1993. Por eso para el GMAM fue la llave que abrió la posibilidad de conseguir nuevos éxitos de repercusión internacional, como las dos grandes aspiraciones de todo grupo de montaña: la consecución de “las siete cimas” y la conquista de “los tres polos”. Ambos sueños fueron realizados por dos de los protagonistas del ascenso al Everest: el ahora teniente general Gan Pampols y el ahora coronel Juez Reoyo.

La conquista del Polo Norte, Polo Sur y el Everest vino de la mano del teniente general, mientras que las cimas del Aconcagua (América del Sur), McKinley (América del Norte), Elbrus (Europa), Kilimanjaro (África), Everest (Asia), Karstensz (Oceanía) y Vinson (Antártida) fueron culminadas por el coronel. Ambos son ya dos leyendas vivas del montañismo militar español.

«Este hito supuso un impulso mediático que colocó a las Tropas de Montaña y a la EMMOE en la mente de muchos jóvenes, y produjo un legítimo sentimiento de orgullo en muchos compatriotas». Teniente general Gan Pampols. 

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LOS PRIMEROS ESPAÑOLES EN HACER CIMA

1980 Martín Zabaleta 14/05/80

1985 Óscar Cadiach, Antoni Sors, Carles Vallés 28/08/85

1988 Jerónimo López, Nil Bohigas, Lluis Giner 14/10/88

1991 Coque Pérez, Rafael Vidaurre, José Garcés, Antonio Ubieto 06/10/91

1992 Francisco Gan, Alfonso Juez, Ramón Portilla (Cívico-Militar) 15/05/92

MIEMBROS DE LA EXPEDICIÓN MILITARES

  • Tcol. Santiago Arribas Pérez .- Fallecido en acto de servicio cuando era director de la EMMOE, en Chamonix (Francia), el 26 de mayo del 1994.
  • Cte. Francisco Soria Cirujeda
  • Cte. Alfonso Juez Reoyo
  • Cte. Med. Cesar Alfaro Gonzalez
  • Cte. Francisco Gan Pampols
  • Stte. Pedro Expósito Lahoz
  • Bg. Pedro Arceredillo Velasco
  • Bg. Francisco Pérez Arellano
  • Bg. Juan Horta Gracia
  • Sgt.1º Domingo Hernandez Alonso
  • Sgt.1º Eduardo Fernandez García

TVE

 

  • Sebastián Álvaro Lomba
  • Antonio Pérez-Grueso Salón
  • Ramón Portilla Blanco
  • Antonio Trabado de la Fuente

MINISTERIO DE SANIDAD

  • Ricardo Arregui Calvo

FED. ESPAÑOLA DE MONTAÑISMO

  • Leo Vegué González
  • Miguel Ángel Vidal González

SHERPAS

  • Phemba Norbu
  • Lagpa Sherpa
  • Ang Dorge
  • Dawa Tensing
  • Nangda
  • Pemba Sherpa

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SEBASTIÁN ÁLVARO (RTVE)

¿Qué retos profesionales les planteó la grabación del ascenso al Everest del GMAM?

Los mismos que cualquiera de las filmaciones que ya habíamos hecho de otras escaladas a ochomiles “altos”, tipo Makalu, K2, Kanchenjunga, etc. Es decir, no sólo lograr buenas imágenes durante todo el trayecto de la expedición, desde su partida hasta la llegada a la cima, sino sobre todo compartir una buena historia, que fuese emocionante, que transmitiese pasión y buenos valores.

¿Cómo fue la experiencia con los militares?

La experiencia fue muy buena, pero no fue fruto de la casualidad, sino de un buen trabajo basado en la confianza, la lealtad y en la persecución de unos mismos objetivos. De hecho, el Everest no fue el final, sino más bien el principio de un proyecto que se iría agrandando con el tiempo. Coincidimos en otoño en el campo base del Shisha Pangma y, a partir de ese momento, iniciamos una colaboración; luego, una relación que nos permitiría plantearnos objetivos cada vez más ambiciosos, y que terminaría en 1999 con la consecución de “los tres polos” de la Tierra.

¿Fue diferente de otros trabajos que haya realizado con montañeros civiles?

El trabajo fue diferente de los que llevaba realizando con Al filo de lo imposible hasta entonces. En primer lugar, porque no fue sencillo sacar el proyecto adelante. En segundo lugar, porque hasta entonces casi siempre trabajaba con equipos pequeños, mucho más manejables, de cinco o siete amigos, y este requirió muchas más personas. También por la repercusión que queríamos dar a esta expedición conjunta. No bastaba sólo con hacer buenos documentales, quisimos contarlo en directo por radio, prensa y televisión, que también participasen otras instituciones, como el Hospital MAZ, el doctor Ricardo Arregui y la Federación Española de Montaña. Al final, coordinar tantas instituciones y voluntades, tantos intereses y tantas personas, no fue una tarea sencilla. De hecho, tomamos buena nota de lo que había funcionado muy bien y de lo que era susceptible de mejora para siguientes expediciones.

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¿Qué momento recuerda con mayor intensidad de aquella experiencia?

Probablemente, la llegada a la cima, retransmitida en directo por Radio Nacional de España, porque fue un momento en el que liberamos la tensión de tantos meses. Todos éramos conscientes de lo mucho que nos jugábamos, sobre todo tras el primer ataque a la cima frustrado. Pero yo sabía en mi interior que con aquella gente se podía ir al fin del mundo. Entonces no podía imaginar que, poco más tarde, iríamos.

¿Sigue manteniendo contacto con el GMAM? ¿Han vuelto a trabajar juntos después del Everest?

Sigo manteniendo muy buena relación profesional con casi todos los que empezamos aquella colaboración que, con modestia, fue tan exitosa para el Ejército y también para el programa. Somos buenos amigos que seguimos manteniendo una relación que fue la base de aquel equipo conjunto de militares y profesionales de televisión. Creo que es el momento de reconocer y agradecer a todos los que lo hicieron posible y decir que fue un orgullo y un honor estar codo con codo en aquel proyecto de aventura que nos llevó a los puntos más inaccesibles de la Tierra.

¿Volverá a repetirse la experiencia?

Aunque ya no tengo relación profesional con RTVE, sigo escalando, muchas veces con amigos militares o de los grupos de rescate de la Guardia Civil, haciendo expediciones y filmando. Así que no cabe descartar nada. Desde luego, y creo que fue lo más sobresaliente de nuestra aportación, cuando nadie hablaba en España de Cultura de Defensa, nosotros creímos en ello y ayudamos a dar una visión de nuestras Fuerzas Armadas moderna, eficiente y ejemplar. Alguien debería continuar ese camino.

PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN

PROYECTO 1

Valoración de la función pulmonar en extrema altitud, con el Hospital San Jorge de Huesca.

PROYECTO 2

Investigación en el campo del tratamiento de lesiones por frío, así como posibles alteraciones neurológicas en altura, con el Hospital Clínico Universitario de Zaragoza.

PROYECTO 3

Valoración del estado Nutricional en extrema altitud, con el Hospital Clínico Universitario de Zaragoza.

PROYECTO 4

Estudio del comportamiento en grupo, por el servicio de psiquiatría del Hospital Militar de Zaragoza.

PROYECTO 5

Realización de pruebas Complementarias a las anteriores investigaciones, en el Hospital de Jaca y en el Centro de Medicina para el Deporte de la Diputación General de Aragón.

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CORONEL JUEZ (GMAM)

¿Qué se siente cuando uno roza el cielo y sabe que es uno de los pocos “elegidos”?

Se mezclan sentimientos de alegría y una gran emoción al desplegar la bandera de España en el punto más alto de la Tierra. Profunda satisfacción y agradecimiento por tener el privilegio de alcanzar el objetivo y la meta soñada, fruto de un buen trabajo de equipo. Abrazos, comunicación por radio, paisaje maravilloso, grabación, fotos y, en un momento, bloqueo de las emociones…

«Se siente una gran emoción al desplegar la Bandera de España en el punto más alto DE LA TIERRA».

¿Es diferente llegar a la cumbre del Everest de hacerlo en alguno de los otros ocho miles?

El mayor atractivo del Everest es ser la montaña más alta del mundo. Puede que no sea la montaña más bella ni la más difícil, pero en su cima se observa, de arriba abajo, los grandes colosos como el Makalu, Lhotse, Nuptse y esa majestuosidad impacta. Ninguna cumbre se vive por igual. Pero si tengo que destacar algunos hechos diferenciadores y especiales en el GMAM son las expediciones con el colectivo de personas con discapacidad. Con su afán de superación, sacrificio y entrega, vivimos los momentos más humanos y emotivos.

¿Qué diferencia existe entre atacar la cima del Everest por la vertiente nepalí o la china?

La diferencia, entre otras, reside en la posibilidad de ascenso por la ruta norte tibetana, en verano en pleno período monzónico, con nieve, pero menos viento y frío. En los años ochenta, varias expediciones lo intentaron con éxito, aprovechando el fenómeno denominado por los himalayistas británicos monsoonbreak, un período de tiempo estable al final de la estación húmeda. En nuestra expedición de 1989, la ruptura del monzón no se produjo y la acumulación de nieve se convirtió en un obstáculo difícil de franquear tras haber alcanzado los 8.500 m de altitud. Esta experiencia no fue inútil y nos afirmó en nuestras posibilidades, apostando por una ruta distinta de la normal y poco frecuentada, en la vertiente sur y en el período premonzónico, estadísticamente con mayores posibilidades que la norte.

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¿Cuál es su peor recuerdo de la ascensión al Everest?

El relacionado con la tragedia. Vivimos muy de cerca accidentes mortales de sherpas y alpinistas de otras expediciones. La tristeza habla con pocas palabras.

FAMET en el Buque de Asalto Anfibio de la Armada Francesa “DIXMUDE”

En el Mediterráneo se oye el ruido de los rotores de tres Helicópteros de las FAMET. Han salido de la base francesa de Toulon y se dirigen en busca del Buque de Asalto Anfibio de la Armada Francesa “DIXMUDE”. La unidad de helicópteros está compuesta por tres modelos diferentes, un SúperPuma, un Cougar y por primera vez, un Chinook.

Se dirigen a un ejercicio de colaboración con la Armada francesa y, precisamente, el embarque del modelo Chinook es el que confiere carácter especial a estas maniobras. Hasta ahora el Chinook había operado en buques de la Armada Española sin parar rotores, realizando las mismas actividades que se han realizado a bordo del DIXMUDE.

En esta colaboración se ha conseguido embarcar y operar desde el barco parando rotores y navegando con él durante cuatro días.

 

Esta colaboración con la Armada Francesa  supone un hito en las operaciones de helicópteros del Ejército de Tierra desde buques y permite proyectar la capacidad de los helicópteros del Ejército de Tierra a múltiples escenarios muy alejados de nuestras fronteras y sin apoyo de bases terrestres.

La jornada se iniciaba dos horas antes del primer vuelo, el equipo de apoyo en tierra movía el helicóptero desde la posición donde había pernoctado hasta la proa del barco, los pilotos acudían al briefing previo con la tripulación de cubierta, los mecánicos preparaban el helicóptero para el vuelo, los tiradores recogían el armamento del pañol de munición y lo instalaban el helicóptero. Finalmente 40 minutos antes del vuelo todos los componentes de la tripulación se reunían en el helicóptero. El Comandante de aeronave impartía el último briefing sobre las actividades a realizar y se iniciaba el proceso de arranque.

Este proceso implica una gran coordinación entre la FLYCON (la torre de control del barco), YELLOW DOG (el Jefe del equipo de cubierta) y los helicópteros. Antes de arrancar, el equipo de cubierta autorizaba, mediante un lenguaje de signos convenido, el arranque de las turbinas. En ese momento el helicóptero se encuentra trincado mediante cadenas a la cubierta del barco. Tras el arranque y las comprobaciones previas en cabina, se solicita, mediante otras señales, destrincar el helicóptero y dejarlo libre para el vuelo. El equipo de cubierta destrinca el aparato y forma al lado del YELLOW DOG con todas las trincas y los calzos en las manos para que el piloto compruebe que se han retirado todos.

A partir de ese momento FLYCON autoriza el despegue y se inicia el vuelo.

Durante la travesía se realizaron más de 140 tomas por helicóptero. Estos aterrizajes son necesarios para mantener la aptitud naval de las tripulaciones, aptitud muy exigente que demanda haber realizado al menos 8 tomas y despegues, desde la cubierta, como piloto a los mandos en los últimos seis meses. Además las tripulaciones han de haber realizado el entrenamiento HEAT (Helicopter Underwater Escape Training) que consiste en entrenar la salida desde el agua, de un helicóptero que se ha hundido.

Tras las dos horas y media de vuelo, quedan otras dos y media para preparar el siguiente periodo de vuelo. Las tripulaciones tienen apenas treinta minutos para comer, en horario francés ¡a las 11:30! e iniciar el siguiente periodo de actividad. Tras este segundo periodo de actividad aún queda un tercero que solía finalizar alrededor de las 21:00. Una vez terminados los periodos de vuelo se realiza el mantenimiento del aparato, aún quedan dos horas de mantenimiento antes de cerrar el helicóptero y dejarlo listo para el día siguiente.

Primera toma en el Dixmude de la Marine Nationale francesa

Durante la travesía se realizó un ejercicio de tiro desde Chinook y Súperpuma. Estos aparatos montan ametralladoras de 7,62 mm para autodefensa. Desde el barco se gestionaron tres zonas para realizar el ejercicio a unas 25 millas náuticas del DIXMUDE. Tras quince minutos de vuelo se llegó al centro de la zona de tiro asignada y se largaron unos bidones que harían de blanco. Una vez identificados positivamente, se inició el ejercicio de tiro simultáneo. Los helicópteros en formación, realizaron pasadas en forma de ocho sobre los bidones, permitiendo disparar a los tiradores de cada lado de los aparatos así como al tirador de rampa. El ejercicio concluyó sin novedad al consumir toda la munición disponible, consiguiendo sumar una nueva capacidad a este ejercicio de integración FAMET-Armada Francesa.

En la singladura hacia Barcelona se llevó a cabo un ejercicio de cargas externas (VERTREP). Durante dos horas y media se procedió a enganchar la carga y realizar circuitos de tráfico alrededor del barco. En los enganches y preparación de la carga participaron miembros de la tripulación del buque para conocer de primera mano las particularidades de esta operación, sin duda muy útil para el reabastecimiento desde el barco a unidades desplegadas en tierra o para abastecer a otros barcos.

La vida a bordo se desarrollaba entre los períodos de actividad aérea. El primer briefing solía ser a las 06:30 y el helicóptero quedaba trincado y cerrado alrededor de las 11:00. En los huecos que existían entre vuelo y vuelo las tripulaciones de los helicópteros podían comer, cenar…..y ¡poco más!

Las habitaciones estaban muy bien acondicionadas, ¡casi como las de un crucero de placer!. Hilo musical en cada una, baño y ducha dentro….

Ha sido en definitiva una increíble experiencia, con la Armada francesa que ha puesto de manifiesto su operatividad, y dado muestras de amistad con el Ejército de Tierra español. que ha conocido don este ejercicio las capacidades que ofrecen este tipo de buques.

 

 

Blog del Ejército de Tierra