Gracias, mi Academia

El 20 de febrero celebramos el noventa aniversario de la Academia General Militar de Zaragoza, mi Academia. En estos años, La General, como herrero que trabaja el metal, ha forjado a más de 23.000 valientes y honrados oficiales del Ejército de Tierra, ofreciéndoles una excelente formación científica, técnica, humanística y física, e imprimiendo en todos ellos el sello de la ejemplaridad, el compañerismo, la abnegación o el patriotismo.

Gracias, mi Academia
Gracias, mi Academia

No obstante, a lo largo de todo este tiempo, la Academia no solo ha cambiado la vida de quienes se han formado en ella, sino que también ha contribuido con numerosas actividades a la mejora de la ciudad que la acoge, su amada Zaragoza. Entre estas cabe mencionar las colaboraciones con la Hermandad del Santo Refugio, en cuyas campañas de alimentos o de recaudación de fondos para los más necesitados participan desinteresadamente los futuros oficiales. También hay que destacar las actividades deportivas en las que se involucra la AGM, como la Carrera del Ebro o las competiciones de raid y salto ecuestre; o los eventos culturales que organiza, como la Cátedra Cervantes o el Curso Internacional de Defensa de Jaca. No debemos olvidar tampoco su compromiso con la Feria de Muestras de Zaragoza, o los desfiles por las calles de la capital aragonesa, que los alumnos también se encargan de vestir con los colores patrios con motivo de la celebración de las diferentes patronas.

Gracias, mi Academia
Gracias, mi Academia

Pero, para nosotros, los cadetes, la Academia General Militar es más que un centro de formación o una institución social. Es un lugar en el que la sangre, el sudor y las lágrimas se fusionan con la energía de la juventud y el deseo de servir. En la Academia pasamos algunos de los momentos más duros y difíciles de nuestras carreras, y por qué no decirlo, de nuestras vidas, que no podríamos superar sin el apoyo constante de nuestras familias, que alientan nuestra vocación militar desde la distancia. Me refiero a momentos como las largas sesiones de adiestramiento, en las que el hambre, la sed y el sueño son nuestros más fieles compañeros; momentos en los que las muchas horas de estudio resultan insuficientes para afrontar una prueba; momentos en los que sufrimos la baja de un amigo, por no superar el plan de estudios o por rendirse ante los duros golpes que el herrero da en el metal durante su forja. Pero La General también nos enseña a experimentar y saciarnos con la íntima satisfacción del deber cumplido. Nos enseña que un hombre sigue a otro hombre por los actos, no por las palabras. Nos enseña a sonreír a las dificultades y a encararlas con arrojo. Nos enseña que el patriotismo se lleva por dentro y no por fuera. Nos enseña que juntos somos más fuertes, y que persistir y no rendirse siempre lleva a la victoria.

Gracias, mi Academia
Gracias, mi Academia

Hoy, cuando miro atrás y contemplo los cinco años que la Academia lleva forjándome, siento un inmenso orgullo y un profundo agradecimiento por formar parte de su historia. Por eso, en tu noventa aniversario, mi Academia, quiero darte las gracias por ser una de las más de 23.000 vidas que has moldeado; por las lágrimas que me has hecho derramar, por las trabas que pusiste en mi caminar y por la fuerza con la que siempre me enseñaste a regresar. Quiero, en definitiva, celebrar contigo el momento en el que juré que daría mi vida por España; patria que tú me enseñaste a amar; juramento que tú me enseñaste a cumplir; vida que tú me enseñaste a vivir.

Caballero Alférez Cadete José Sastre Martínez

4º Curso de Infantería. LXXIII Promoción AGM

MIGUEL HERNÁNDEZ EN LA ANTÁRTIDA

 Aunque bajo la tierra
 mi amante cuerpo esté,
 escríbeme a la tierra,
 que yo te escribiré.

Cierto es que a los poetas se les puede escribir a cualquier parte y desde cualquier sitio; pero nunca podía imaginarse que este año en el que se cumplen 75 años de la muerte del Miguel Hernández también se les pudiera escribir a la Antártida.

Miguel Hernandez en la Antártida
Miguel Hernandez en la Antártida

Con motivo de este 75 aniversario, los soldados españoles que están cumpliendo su misión de apoyo a las investigaciones científicas en Isla Decepción llevaron hasta la Antártida, donado por la Fundación Miguel Hernández, un pequeño busto en bronce que se inauguró colocándolo a orillas del océano junto al mástil donde ondea con los vientos antárticos la bandera española.

También se han llevado unos libros del poeta de Orihuela; y cuando fuera soplan tempestades, dentro de los barracones se oye un latido de cartas navegando hacia su centro, y en las muchas horas de frío y oscuridad Miguel acompaña a los componentes de cada campaña antártica en ´la base Gabriel de Castilla, repartiendo versos.

Miguel Hernandez en la Antártida
Miguel Hernandez en la Antártida

Ya sabemos que Miguel Hernández también está en la Antártida porque el Departamento de Comunicación del Ejército ha recibido este mensaje:

Recibido el material de la Fundación.
Pronto a cumplirse 75 años del fallecimiento del poeta Miguel Hernández (28 marzo 1942), desde la Base Antártica Española del Ejército de Tierra “Gabriel de Castilla”, agradecemos el detalle que la Fundación Miguel Hernández ha tenido con la Base y nos unimos a la conmemoración de este gran poeta.
 
Un cordial saludo
 
CTE. Jefe Base Antártica Española “Gabriel de Castilla”.
XXX CA ET.

Así que ya sabéis, también podéis dirigir vuestras cartas a la campaña Antártica, porque aunque bajo la tierra mi amante cuerpo esté, escríbeme a la Antártida, que yo te escribiré.

Miguel Hernandez en la Antártida
Miguel Hernandez en la Antártida

 

Blog del Ejército de Tierra